Imagen de satélite de la base aérea de Saki, en Crimea, tras el ataque. / reuters

La enorme devastación que muestran las imágenes de satélite certifican que las explosiones en Crimea no fueron un accidente

En las fotografías se pueden ver los restos del fuselaje de por lo menos ocho aviones de combate y tres cráteres, lo que indicaría que no hubo ninguna detonación inicial en un único punto desde el que se propagó el incendio

RAFAEL M. MAÑUECO

Las autoridades militares rusas siguen insistiendo en que la serie de explosiones que el martes destruyeron el aeródromo militar ruso de Saki, en Crimea, fueron debidas a la detonación fortuita de munición. Sin embargo, la enorme devastación que muestran las imágenes de satélite de Planet Labs certifican que las explosiones en la base aérea rusa no fueron un simple accidente y sugieren que tal vez el Ejército ucraniano haya podido obtener armas de largo alcance.

En las fotografías se pueden ver los restos del fuselaje de por lo menos ocho aviones de combate y tres cráteres, lo que indicaría que no hubo ninguna detonación inicial en un único punto desde el que se propagó el incendio. Kiev, por ahora, no ha confirmado ni desmentido que el ataque al aeródromo de Saki, en la localidad de Novofiódorovka, haya sido obra de sus Fuerzas Armadas,

Según el asesor presidencial ucraniano, Mijailo Podoliak, «no estamos confirmando ni negando nada. Existen numerosas hipótesis de lo que podría haber sucedido (...) hubo varios epicentros de explosiones exactamente al mismo tiempo», declaró a Reuters. El Estado Mayor del Ejército ucraniano ya apuntó ayer que la base de Saki ha venido siendo utilizada por Rusia en incursiones aéreas contra Ucrania. Los medios de comunicación ucranianos sostienen que las explosiones del martes destruyeron 17 aviones de combate Su-27, Su-30M y Su-24 y uno de transporte Il-20RT, además de seis helicópteros Mi-8. Se informa también de la destrucción de cuatro almacenes de municiones y varios edificios dañados.

Oficialmente, hubo un muerto y una quincena de heridos, pero fuentes militares en Kiev opinan que el número de víctimas, sobre todo entre el personal militar, tuvo que ser mucho mayor a juzgar por la enorme superficie afectada. Una playa cercana quedó desierta de bañistas tras escuchar las deflagraciones y ver las inmensas columnas de humo que se formaron. Muchos veraneantes se apresuraron a escapar de la península por el puente de Kerch, lo que provocó enormes atascos.

De ser realmente un ataque, sería el primero de envergadura lanzado contra Crimea desde del comienzo de la actual guerra, el pasado 24 de febrero. Pero el hecho de que el punto más cercano desde el que las tropas ucranianas pudieron supuestamente efectuar los disparos se encuentra a 200 kilómetros y la ausencia aparente de armamentos capaces de alcanzar esa distancia siembra ciertas dudas sobre la naturaleza de lo que realmente sucedió en Saki.

Cambio en la dinámica de la guerra

No obstante, desde principios de junio, las tropas ucranianas han estado atacando las líneas de suministro rusas con lanzaderas de cohetes HIMARS y M270, cambiando la dinámica de la guerra. Rusia se está viendo obligada a defender sus bases no solo en las zonas de primera línea, sino también en la retaguardia más profunda.

Otro elemento que indicaría que no fue un accidente lo que devastó el aeródromo ha sido el hecho de que las autoridades de Crimea decretaron ayer miércoles el estado de emergencia en toda la península. El dirigente prorruso del gobierno local, Serguéi Aksiónov, aseguró que 252 personas tuvieron que ser evacuadas de Novofiódorovka.

Según Aksiónov, las explosiones causaron daños a más de 60 edificios de viviendas, a una veintena de establecimientos comerciales e hizo que todos los vehículo estacionados en el aparcamiento de la base quedaran calcinados. El portavoz del Ejército ucraniano, Yuri Ignat, dijo el miércoles a la agencia UNIAN que lo sucedido en Novofiódorovka «hará que las flotas rusas del mar Negro y del Caspio vean en parte disminuidas sus capacidades ofensivas».

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, considera que Rusia «ha convertido Crimea en uno de los lugares más peligrosos de Europa». A su juicio, desde que la península fue anexionada por Rusia, en marzo de 2014, Moscú «ha traído represión a gran escala, problemas ambientales, desesperanza económica y guerra. Tal vez algún día los historiadores determinen cuántas personas han muerto como resultado del uso de Crimea por parte de Rusia para el terror (...) mientras siga ocupada por Rusia, no habrá seguridad en la región del mar Negro», subrayó.