Putin con Prigozhin en un encuentro en 2010. / REUTERS

El 'cocinero de Putin' que fundó Wagner, el temido grupo de mercenarios rusos

El empresario Yevgeny Prigozhin admite que creó la compañía de paramilitares en 2014 para combatir en el Donbás ucraniano

Iñaki Juez
IÑAKI JUEZ

Era un secreto a voces, pero finalmente se han confirmado las sospechas de los servicios de contraespionaje occidentales. Yevgeny Prigozhin, un empresario cercano al Kremlin más conocido como 'el cocinero de Putin', reconoció este lunes que fundó en 2014 el grupo Wagner, un batallón de mercenarios rusos que parece sacado de una película bélica protagonizada por Sylvester Stallone. Esta compañía de paramilitares, a la que el magnate califica como un «pilar de nuestra patria», no duda en desplegarse a cualquier país del mundo, incluyendo Latinoamérica, para defender los intereses de su país.

Prigozhin, de 61 años y conocido por su cabeza afeitada y mirada penetrante, se ganó su apodo por ser uno de los proveedores de la cocina del Kremlin. ¿Cómo consiguió este importante contrato que le aupó en el mundo de los negocios hasta convertirse en un empresario de éxito? Tuvo la gran suerte de ser el dueño del restaurante favorito de Putin en San Pestesburgo. Pero a este expresidario le interesan otras cosas aparte de la gastronomía. Como la informática.

Sancionado por la UE y EE UU, una medida que implica el bloqueo de cualquier activo en el sistema financiero internacional, a Yevgeny Prigozhin se le acusa de crear una infraestructura digital desde la que se han realizado campañas de desestabilización en Occidente mediante la difusión de noticias falsas en Internet. Su mayor éxito fue la 'fábrica de trolls' que participó en los esfuerzos por injerir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 en las que el republicano Donald Trump resultó ganador.

Fotografía de supuestos mercenarios rusos distribuida por Amaq, el aparato de propaganda del Estado Islámico. / rc

Pero desde hace tiempo varios medios de comunicación de su país le ponían también al frente de los fogones de Wagner, un ejército en la sombra al servicio directo de Vladimir Putin. De hecho, se le acusaba directamente de financiarlo. Ahora, en una publicación en las redes sociales de su empresa de catering Concord, el magnate ruso por fin ha admitido que creó este grupo paramilitar hace ocho años para combatir en el Donbás ucraniano y apoyar a los separatistas prorusos. «En ese momento, el 1 de mayo de 2014, nació un grupo de patriotas que tomó el nombre de Grupo Táctico de Batallón Wagner», afirma el 'cocinero' de Putin en un comunicado.

«Yo mismo limpié las armas viejas, arreglé los chalecos antibalas y encontré especialistas que podrían ayudarme con esto», explica. «Estos chicos, estos héroes, que defienden al pueblo sirio, a otros pueblos de países árabes, a los despojados africanos y latinoamericanos, se convirtieron en un pilar de nuestra patria», añade con orgullo este empresario que en diciembre de 2016, fue recibido en el Kremlin en una ceremonia de homenaje a los «héroes» de Siria posando con Putin en varias fotos. Muchos especialistas en la política rusa creen que lo que realmente desea Prigozhin con su trabajo en la sombra es un puesto permanente en el Gobierno de Putin.

Un grupo formado por expresidiarios

La confesión de Yevgeny Prigozhin, que no reveló antes su vinculación con Wagner para proteger a sus soldados, se produce días después de la difusión de un vídeo en el que se ve al empresario reclutando a posibles candidatos en un centro penitenciario de Rusia para enviarles a luchar a Ucrania durante seis meses con la promesa de ser liberados. De hecho, el grueso de Wagner, que toma su nombre del apodo que utilizaba uno de sus fundadores, está formado por exconvictos, aunque también se incluye a experimentados instructores y talentosos consejeros bélicos, la mayoría de ellos ultranacionalistas de extrema derecha.

Ucrania, Siria, Libia, República Centroafricana o Malí son algunos de los países en los que ha operado este grupo al que se le acusa de hacer el trabajo sucio para el Kremlin realizando labores de seguridad y ataques selectivos. De hecho, las operaciones de Wagner han estado plagadas de escándalos, tensiones diplomáticas y acusaciones de crímenes de todo tipo, desde violaciones a asesinatos de civiles. Este grupo puede llegar a torturar durante horas y hasta decapitar a sus víctimas. En 2018, tres periodistas rusos fueron asesinados a tiros en circunstancias poco claras mientras investigaban las actividades de Wagner.

Un grupo de militares traslada a una de las víctimas del bombardeo, que redujo a escombros la base de Wagner en la región ucraniana de Lugansk / ec

El ejército ucraniano consiguió un gran éxito propagandístico al destruir con misiles estadounidenses en la localidad de Popasna, en Luhansk, la base secreta de los mercenarios, que se han destacado en batallas decisivas de la invasión como las tomas de Azov o Mariupol. Todo un éxito teniendo en cuenta que el Kremlin había negado con anterioridad la participación en Ucrania de este ejército 'no oficial', que sigue envuelto, pese a la confesión de Yevgeny Prigozhin, en un halo de misterio.