El exprimer ministro italiano, Silvio Berlusconi, el martes en Roma. / efe

Berlusconi abre una crisis en la alianza conservadora de Italia al echarle la culpa a Zelenski de la invasión rusa

El comienzo de la ronda de consultas para formar un nuevo Gobierno liderado por Meloni se ve empañado por las declaraciones de su socio en defensa de Putin

DARÍO MENOR Corresponsal. Roma

Italia ha sido un sostén para Ucrania desde que comenzó la invasión por parte de Rusia el pasado mes de febrero, pero la situación podría cambiar con el inminente cambio político que supone la marcha de Mario Draghi como jefe de Gobierno. Tras la rotunda victoria de la alianza conservadora en las elecciones del pasado 25 de septiembre, este jueves comienza la ronda de consultas en la que el jefe del Estado, Sergio Mattarella, acabará salvo sorpresa encargando la formación del nuevo Ejecutivo a Giorgia Meloni, líder del partido de extrema derecha Fratelli d'Italia (FdI, Hermanos de Italia) y ganadora de los recientes comicios al lograr el 24% de los votos. Meloni y los ministros de su Gabinete podrían jurar sus cargos el sábado o el domingo y someterse a principios de la próxima semana a las pertinentes votaciones de investidura en la Cámara de los Diputados y en el Senado.

Aunque la primera ministra 'in pectore' ha repetido en numerosas ocasiones que va a mantener el apoyo a Kiev frente a la agresión de Moscú, su aliado Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia, ha provocado una gran polémica al salir a la luz unas declaraciones suyas a un grupo de parlamentarios en las que se jacta de su amistad con el presidente ruso, Vladímir Putin, y le echa las culpas del conflicto a su homólogo ucraniano, Volódimir Zelenski. Al haber supuestamente «triplicado» los ataques a los prorrusos en el Donbás en los últimos años, Zelenski habría desencadenado la invasión ordenada por Moscú. En una conversación con un grupo de parlamentarios de su partido desvelada por la agencia Lapresse, Berlusconi presenta a un Putin casi obligado a invadir Ucrania para responder a las agresiones de Kiev. La guerra, según el cuatro veces primer ministro italiano, se habría alargado por culpa de «la resistencia» de los ucranianos, que «desde el tercer día comenzaron a recibir armas y dinero de Occidente».

Estas controvertidas palabras de Berlusconi salieron a la luz después de que el día anterior se conocieran otras declaraciones suyas similares, en las que se jactaba de haber «reanudado» la relación con el presidente ruso, que le había mandado como regalo de cumpleaños hace unas semanas «20 botellas de vodka» y una carta «muy dulce». El magnate le respondió con otra misiva en el mismo tono y botellas de vino Lambrusco.

Harta de las salidas de tono de su socio, Meloni afirmó este miércoles que su Ejecutivo tendrá «una línea de política exterior clara», formando parte «con la cabeza alta de Europa y de la OTAN». En una advertencia a Berlusconi, señaló que quien no esté de acuerdo con «este principio no podrá formar parte del Gobierno, al coste de no formar el Gobierno». Con ella en el poder, Italia «no será nunca el anillo débil de Occidente», garantizó.