La primera ministra británica, Liz Truss, y el ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, este miércoles durante una visita a una fábrica en Northfleet. / reuters

El banco central frena una crisis financiera británica

Los primeros pasos del nuevo Gobierno de Liz Truss provocan desconfianza en los mercados de capitales

ÍÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

El Banco de Inglaterra tuvo que intervenir este miércoles en los mercados de capitales, comprando deuda del Estado para paliar el riesgo de aumento del interés y de inestabilidad financiera. Los mercados de bonos y de monedas han reaccionado negativamente al anuncio por el nuevo Gobierno británico, el pasado viernes, de un aumento de la deuda del Reino Unido.

La primera ministra alentó tras su nombramiento, el 6 de septiembre, a «reconstruir la economía¦ y a «convertirnos en el Reino Unido brillante y moderno que sé que podemos devenir». Pero, desde ese día, el valor de los activos británicos en los mercados ha caído unos 500.000 millones de euros, según 'Bloomberg'. Como dice el chiste irlandés, para llegar a su destino Liz Truss no debería comenzar desde aquí.

El ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, ha inaugurado su tarea de una manera desgraciada. Desde la dimisión del anterior primer ministro, Boris Johnson, el 8 de julio, pasaron dos meses de campaña electoral conservadora en los que se daba por descontado que Truss, su amiga y correligionaria en la corriente libertaria del Partido Conservador, le daría la segunda posición en la jerarquía del Gabinete.

Tras la confirmación en su cargo, el día 6, la actividad política se paralizó por el fallecimiento de Isabel II. Tuvo más de cuarenta días para preparar la estrategia de rápido impacto prevista por la primera ministra y sus asesores. Y presentó un minipresupuesto, con una lista de subvenciones para paliar el aumento de precios energéticos y de reducciones de impuestos.

El ministro no quiso que la Oficina de Responsabilidad Fiscal emitiera su informe habitual de auditor independiente de las cuentas del Estado sobre el impacto financiero de las medidas anunciadas. Aplazó a noviembre la presentación de un presupuesto con medidas y proyecciones de ingresos y gastos. Pero los mercados no han esperado. Este martes recibía a grandes banqueros para detallarles su plan y detener el desplome.

Amenaza laborista

Parece un caso de arrogancia. Tras rechazar, durante su campaña, la idea de dar subvenciones para amortiguar los precios de la energía, Truss ha dado el visto bueno a un plan más generoso que el que proponían los laboristas. Las reducciones de impuestos anunciadas benefician a los más ricos y Kwarteng puso también fin a los límites de los bonos por resultados en la paga de los bancos. Quizás quería contentar a los mercados. Si es así, no ha funcionado, y esas medidas refuerzan a la oposición.

El Reino Unido tiene una deuda equivalente a su PIB anual -similar o menor a la de otras grandes economías europeas-, pero está sufriendo estos días, según múltiples voces, una crisis típica de las economías emergentes. El anuncio de más deuda por Kwarteng habría creado desconfianza en el Gobierno, que da prioridad a impulsar el crecimiento y promete que comenzará a reducir la deuda en tres años.

La libra ha caído a niveles históricos en su paridad con el dólar, fuerte en las circunstancias del mundo. Junto al presupuesto completo de Kwarteng, el Comité de Política Monetaria del banco central tendrá su próxima reunión también en noviembre, en la que se espera un aumento notable del tipo de interés. Es en la actualidad de 2,25%. La inflación es del 9,9%.

Esta quizás minicrisis coincide con las conferencias anuales de los partidos. Los laboristas, con 17% de ventaja en las encuestas, culminaron su reunión este miércoles. Han descrito un futuro de industrialización, guiada por una empresa pública y enfocada a la conversión del país en el más avanzado en energía sostenible. Truss defenderá a partir de este domingo su modelo de impulso económico mediante un Estado reducido, ante una militancia 'tory' inquieta por sus primeros pasos.