Silvio Berlusconi y Vladímir Putin, en una imagen de archivo. / reuters

El apoyo de Berlusconi a Putin empaña la formación del nuevo Gobierno en Italia

Antonio Tajani, 'número dos' del magnate, trata de calmar las aguas al afirmar que su partido está «a favor de la OTAN» y en contra de la invasión

DARÍO MENOR Corresponsal. Roma

El bloque de derechas que ganó las elecciones generales celebradas en Italia el pasado 25 de septiembre ya anda a la gresca antes incluso de haber comenzado a gobernar. Después de las duras negociaciones para repartirse los cargos más importantes del próximo Ejecutivo, los conservadores viven una crisis interna debido a las polémicas declaraciones en los últimos días de Silvio Berlusconi, líder del partido Forza Italia, en las que justificó la invasión de Ucrania ordenada por Moscú y defendió a su histórico amigo Vladímir Putin, presidente ruso. Ambos se habrían intercambiado recientemente cartas «muy dulces» y botellas de vodka y de vino Lambrusco.

En un ambiente enrarecido por la posición de Berlusconi comenzó este jueves la ronda de consultas del jefe del Estado, Sergio Mattarella, con los presidentes de la Cámara de los Diputados y del Senado, así como con los representantes de las fuerzas políticas. Salvo sorpresa, estas conversaciones concluirán hoy con el encargo de que forme gobierno a Giorgia Meloni, vencedora de los recientes comicios. Aunque lo tiene todo de cara para convertirse en la próxima primera ministra de Italia (la primera mujer en ocupar el cargo), a la presidenta del partido Fratelli d'Italia (FdI, Hermanos de Italia) le preocupa la repercusión que puedan tener las polémicas declaraciones de Berlusconi.

Después de que el miércoles Meloni le diera un ultimátum, asegurando que sólo podrá formar parte de su Ejecutivo quien respete la posición de Italia dentro de la Unión Europea y de la OTAN, este jueves le respondió el 'número dos' de Forza Italia, Antonio Tajani. El expresidente del Parlamento Europeo, que tiene muchas papeletas para ser el próximo ministro de Asuntos Exteriores, aseguró que tanto Berlusconi como todo el partido están «a favor de la OTAN, de Europa y de las relaciones trasatlánticas y en contra de la inaceptable invasión de Ucrania por parte de Rusia».

A su llegada a Bruselas, donde participó en un encuentro del Partido Popular Europeo (PPE), Tajani subrayó que la posición de Forza Italia resulta «clara y no está en discusión». Recibió además el respaldo tanto de Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, como de Manfred Weber, líder del PPE. Mientras que la primera lo consideró «un europeísta convencido» que lleva años trabajando para que Italia esté «en el corazón de Europa», el segundo lo calificó de «garantía de una posición proeuropea y proatlántica» en Italia.

El propio Berlusconi, en una nota a la que ha tenido acceso el diario 'Corriere della Sera', aseguró este jueves que nadie «puede meter en discusión» su compromiso con los valores occidentales y atribuyó la polémica al «pésimo hábito» existente en Italia «de transformar la discusión política en chismes utilizando frases robadas».

Kiev confía en que 'il Cavaliere' hablase «solo a título personal

Menos condescendiente que la presidenta del Parlamento Europeo y el líder del PPE se mostró el embajador de Ucrania en Roma, Yaroslav Melnyk. Tras mostrar la preocupación del Gobierno de Kiev ante un posible cambio en la posición de Roma frente al conflicto con Rusia, el diplomático expresó su deseo de que las declaraciones de Berlusconi fueran sólo «a título personal» y no reflejaran la posición oficial del próximo Ejecutivo. A diferencia de 'il Cavaliere', Meloni lleva meses garantizando a los aliados occidentales que, con ella en el poder, no habrá cambios en el respaldo de Roma a Kiev. Sin embargo, el ex primer ministro y presidente del partido Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, no creyó ayer que «puede ser aceptable que Forza Italia obtenga el Ministerio de Exteriores» tras las «graves e inaceptables» manifestaciones de Berlusconi. Conte acusó a la derecha de «minar la imagen de Italia» y generar «un problema serio de credibilidad en el extranjero».