Boris Johnson preside la reunión de su Gabinete, este martes en Downing Street. / afp

La tercera dimisión en 24 horas coloca al Gobierno de Johnson al borde del colapso

El secretario de Estado de Infancia presenta su renuncia tras la de los ministros de Salud y Economía por las mentiras del primer ministro sobre el escándalo sexual de uno de sus asesores

LOURDES GÓMEZ

El Gobierno de Boris Johnson se tambalea. A las dimisiones este martes por la noche de los ministros del Tesoro (Economía), Rishi Sunak; y de Salud, Sajid Javid, se ha sumado este miércoles la del secretario de Estado de Infancia, Will Quince.

Esta nueva crisis en el Ejecutivo británico llevó anoche a que diputados conservadores pidieron anoche la dimisión de Boris Johnson. La espantada se extiende a otros cargos menores y del propio Partido Conservador, como el vicepresidente de los 'tories', Bim Afolami, que anunció su dimisión en una entrevista en directo con la cadena Talk TV. «Ya no puedo servir bajo su mando», argumentó. «No es que ya no tenga mi apoyo, tampoco tiene el del partido ni el del país. Ha quedado claro que ha llegado el momento de que se retire», sentenció. Así se cerró una jornada en la que el 'premier' fue acusado de mentir y se quedó sin apoyos visibles en el Parlamento.

«Creo firmemente que el público está preparado para escuchar la verdad. Nuestra gente sabe que cuando algo es demasiado bueno para ser verdad, entonces no es verdad», escribió Sunak en la carta de dimisión que remitió a Johnson, que anoche se disculpó por lo sucedido. El vecino del primer ministro en el 19 de Downing Street -que ya ha sido sustituido por Nadhim Zahawi, hasta ahora responsable de la cartera de Educación- se refería al «muy diferente enfoque» que ambos tienen para lidiar con las actuales turbulencias económicas, pero a la vez proyectó un faro sobre el déficit de honestidad que muchos observan en el epicentro del Gobierno conservador.

Horas antes, el muy respetado veterano jefe de la administración pública y exdiplomático, lord Simon McDonald, acusó al mandatario de difundir a través de portavoces y ministros información falsa sobre el último escándalo de acoso sexual en el entorno del Gobierno y el Partido Conservador. El exsecretario permanente de Exteriores desveló que Johnson fue informado personalmente en 2019 de una investigación interna al diputado 'tory' y entonces secretario de Estado, Chris Pincher, sobre el que pesaban quejas de índole sexual.

El todavía parlamentario dimitió el jueves de su cargo gubernamental tras «beber en exceso» y tratar presuntamente de manosear a dos individuos en el club Carlton. Downing Street negó que el primer ministro tuviera conocimiento de quejas o investigaciones sobre la conducta de Pincher, a quien promocionó como adjunto al responsable de disciplina del grupo parlamentario en febrero. «La declaración original de Downing Street no es cierta y la versión modificada sigue siendo incorrecta», sostiene lord McDonald en una carta que dirigió a la comisionada en ética parlamentaria y que difundió en Twitter.

Fue un acto de protesta inusual para un alto exfuncionario, y forzó una retractación condicional de Johnson. Downing Street reconoció que el primer ministro supo que su fiel aliado había sido investigado por conducta inapropiada antes de ascenderle a la oficina de disciplina colectiva del grupo parlamentario y de asistencia personal de sus miembros. Excusó, sin embargo, al mandatario alegando que había olvidado la conversación de 2019 sobre la investigación oficial del desprestigiado político.

Debate de urgencia

Al tesorero del Gobierno, Michael Ellis, le correspondió dar la cara en los Comunes. Los laboristas habían forzado un debate de urgencia sobre los «mecanismos para hacer respetar el código de conducta en la vida pública» y el emisario de Johnson puso a prueba su experiencia como abogado penal. «El primer ministro no recordó la conversación de 2019 acerca del asunto… Actuó con probidad siempre», declaró, provocando risas en las bancadas de la oposición.

La línea de defensa gubernamental motivó las primeras bajas de altos cargos ministeriales tras más de seis meses de incertidumbre sobre el liderazgo de Johnson. «El tono lo marcas tú como líder y los valores que representas se reflejan en tus colegas, tu partido y, en última instancia, en el país. A los conservadores se les aprecia, en sus mejores momentos, porque toman decisiones realistas y se guían por valores fuertes», escribió Javid en su carta de renuncia. Su cargo como ministro de Salud lo asumirá el jefe de Gabinete del primer ministro, Steve Barclay.

Johnson presumía en Ruanda, hace apenas diez días, de que ya preparaba un tercer mandato en Downing Street. Y ello a pesar de que los escándalos de las fiestas ilegales durante la pandemia provocaron una revuelta en las bancadas 'tories' contra su liderazgo, que salvó por una ajustada diferencia del 59% de votos. Ahora se han rebelado miembros del gabinete, la pieza que faltaba para intentar hundir a un jefe de Gobierno que no dimitirá por propia voluntad, según señalan diversos analistas. «Un Ejecutivo paralizado por los escándalos en medio de una crisis del coste de la vida», criticó en los Comunes la vicelíder laborista Angela Rayner.