Esperanza en los cubanos residentes en Canarias: «Esto debe servir de algo»

La amplia colonia que vive aquí contempla «con ilusión y fe» la insurgencia de la población, resaltando que «era de esperar por tantas carencias»

I.S.A. Las Palmas de Gran Canaria

En una de las últimas actualizaciones del censo de cubanos residentes en Canarias se constató la presencia de casi 20.000 ya en situación plenamente regularizada, lo que convierte a esta colonia en una de las más numerosas de las convivientes en el Archipiélago. De ahí que todo lo que acontece en estos momentos en la mayor de las Antillas esté teniendo gran eco por aquí y genere inquietudes de amplio calado. CANARIAS7 sondeó la opinión de varios emigrantes que, a la distancia, y desde esta tierra que sienten como propia, interpretan con «ilusión y fe» las primeras horas de manifestaciones en varias ciudades de su país.

Ángel Borges, propietario de La Esquinita Latina, punto neurálgico de la cubanía en la capital, nació en Manzanillo (Granma), desde hace 27 años se asentó en Gran Canaria y es una de las voces más autorizadas de todos sus paisanos: «Esperaba esto, pero me equivoqué en el tiempo. La pandemia y los efectos de las políticas de Trump dieron paso a la tormenta perfecta y que ha terminado por hartar a mi pueblo. Rezo para que no haya derramamientos de sangre y que todo el mundo tome conciencia de que se debe buscar una solución desde la paz, el entendimiento y el respeto. Ojalá se dé el cambio para mejor, que esto sirva para algo porque Cuba no puede seguir así, con estas carencias. Hasta hace poco tuve conocimiento de que ni siquiera se había procedido a repartir unos contenedores de ayuda humanitaria que llegaron de Panamá y llevaban meses sin abrir. No puede ser».

Yudith Echevarría, habanera y con 15 años ya de vida aquí, comparte este punto de vista y que aboga por avances humanitarios a partir de las insurgencias que se han venido dando para protestar por las políticas gubernamentales implantadas por el presidente Díaz Canel: «Siempre tuvimos valor para expresarnos, pero el miedo nos podía. Ahora parece que eso se acabó y me alegro mucho, me siento orgullosa de que Cuba comience a expresarse. Mi madre tiene bronquitis y no hay manera de encontrar un medicamento para tratarla. ¿Es eso normal? Y como ella, miles de personas necesitadas que no tienen salida tal y como está todo allí, con precios altísimos, el dólar como única moneda que sirve y con la comida convertida en un problema diario. Ojalá esto no decaiga y las protestas se mantengan hasta que se consiga algo».

Por su parte, Danelia Rosabal y su marido José Ángel Ornella, ambos de Palma Soriano (Santiago de Cuba) y llegados a Canarias seis años atrás, se han mostrado «algo sorprendidos» por la explosión popular que se dio, precisamente, en su ciudad. «Tengo algo de incertidumbre por ver cómo evoluciona todo y de qué manera reacciona un gobierno que más que nunca está obligado a escuchar a su gente, algo que no ha hecho hasta ahora», afirma Danelia. José Ángel expone: «Hay un colapso sanitario absoluto y que no se reconoce. Eso se une a unos niveles de pobreza nunca vistos, Y que en Palma Soriano se haya hecho una marcha por la calle principal como antes de hacía para reafirmar los valores revolucionarios ya es ilustrativo. Nunca se dieron tantas manifestaciones en varias ciudades a la vez. Eso me ilusiona. Temo que haya un enfrentamiento interno, que el Gobierno busque dividir».

«Ya era hora de que pasara esto. Llevamos esperándolo desde hace muchísimos años. Tiene que dar resultado. Cuba no aguanta más», resume con rotundidad Dayana Pérez, nacida en Venezuela (Ciego de Ávila) y con una década como una canaria más.

Por último, Rigel Manuel Cortés, de Granma pero criado en La Habana «y muy feliz de llevar quince años» en Gran Canaria, no puede ser más contundente: «El pueblo cubano es un pueblo pacífico que ya no aguanta más necesidad, mentiras y chantajes. Durante décadas nos adaptamos a todo tipo de limitaciones mostrando un respeto al único partido que desde hace mucho no es el elegido por el pueblo. Nos deben unas elecciones libres y la oportunidad de construir una Cuba próspera. Cuba quiere libertad, comida, medicinas, oportunidades, respeto y dignidad».