John Demers, en una imagen de archivo. / EFE

Primera dimisión por el espionaje a congresistas de EE UU

El director de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia, John Demers, deberá declarar ante el Congreso

CAROLINE CONEJERO Nueva York

El principal funcionario de seguridad nacional del Departamento de Justicia, John Demers, renunció a su cargo tras el escándalo que le involucra en una supuesta trama por la que que el departamento recopiló en secreto información personal de congresistas demócratas y de sus familias, así como de miembros de la prensa, como arma para perseguir a los enemigos políticos del entonces presidente Donald Trump.

Bajo la dirección de dos fiscales generales, Jeff Sessions y William Barr, Justicia, que investigaba filtraciones a la prensa de información clasificada del Gobierno, requisó información personal, incluidos registros telefónicos, correos electrónicos, y direcciones entre otras, de al menos dos miembros demócratas del Congreso y de sus familias. También obtuvo información privada de periodistas de 'The New York Times', la CNN y 'The Washington Post'.

Además, impuso órdenes mordaza a los ejecutivos editoriales de los medios de prensa lo que les impidió revelar a sus periodistas la incautación de información personal por parte del Gobierno. Aunque es común que el departamento de Justicia investigue las filtraciones a la prensa de información clasificada para identificar a los posibles responsables, es sumamente inusual recopilar en secreto la información personal de los miembros de la prensa y los legisladores. Pero lo que eleva la medida al nivel de sumamente agresiva fue impedir a los abogados y ejecutivos de 'The New York Times' y CNN revelar a sus empleados, e incluso a sus jefes de redacción, la incautación de su información personal.

La exhaustiva actuación del Departamento de Justicia representa un esfuerzo sin precedentes por parte de una administración para impedir las filtraciones a los medios en momentos en que el expresidente Trump se encontraba bajo investigación por sus vínculos con Rusia.

La renuncia de Demers, que tendrá lugar la semana que viene, es la primera que se produce como resultado del escándalo y se produce tras criticar los demócratas que los fiscales que investigaban las filtraciones de información clasificada del gobierno se encontraban bajo su supervisión, como director de la división de Seguridad Nacional, aunque no se cree que Demers estuviera involucrado personalmente.

Investigación oficial

El inspector general del departamento anunció el viernes una investigación sobre el asunto y Demers ha sido citado por la Cámara del Congreso para declarar en la investigación que lleva a cabo sobre el escándalo. Otros congresistas han pedido también que Demers testifique ante el Comité de Inteligencia del Senado.

Aunque Demers no fue el responsable de la aprobación de las órdenes de investigación, cuyo consentimiento corresponde al fiscal general, habría sido notificado sobre tales medidas, e informado sobre el estado del proceso. Todavía no está claro quién aprobó la solicitud de incautación de los registros de correo electrónico de Google pertenecientes a periodistas de 'The New York Times', pero todo indica que fue el ex fiscal general William P. Barr el responsable de la decisión de incautar la información personal de los periodistas de la CNN y 'The Washington Post', en 2020.

Un portavoz del departamento de justicia se negó la semana pasada a confirmar si Barr o su sucesor, el ex fiscal general interino Jeffrey A. Rosen, aprobaron esa medida. Los miembros del departamento encargados de investigar las filtraciones a la prensa en 2018 obtuvieron también datos de Microsoft y Apple relativos a los demócratas del Comité de Inteligencia de la Cámara, incluidos los representantes Adam Schiff y Eric Swalwell.

El Departamento de Justicia impuso también un órden mordaza a las empresas de tecnología impidiéndolas de informar a sus usuarios sobre la incautación de sus datos.

Demers, nombrado durante la administración Trump, permanecía en el puesto como parte de la transición Biden en el departamento de Justicia hasta finales de junio, cuando estaba planeada su salida.

La trama de investigación de la administración Trump ha sido duramente condenada por el congresista demócrata Adam Schiff y otros demócratas que lo calificaron como un ataque al Estado de Derecho y una peligrosa politización del Departamento de Justicia. «Uno de los ataques más peligrosos a la democracia llevados a cabo por el expresidente», señaló Schiff en un comunicado la semana pasada.