La presidenta de la Cámara de Representantes de EE UU, Nancy Pelosi, este lunes en Singapur con la presidenta, Halimah Yacob / efe

La gira asiática de Pelosi dispara la tensión en el estrecho de Taiwán

La portavoz del Congreso de EE UU y número tres del Gobierno podría aterrizar en la isla este martes con una delegación de la Cámara

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Por primera vez desde 1997, la segunda persona en línea de sucesión a la Casa Blanca puede aterrizar este martes en Taiwán, en un momento de máxima tensión. China amenaza con tomar represalias si eso ocurre. El sábado realizó maniobras intimidatorias en el Estrecho de Taiwán y el Pentágono acerca sus barcos. ¿Qué necesidad hay de crear otro conflicto?

En eso, todo el mundo está de acuerdo. En lo que difieren las partes es de quién es la culpa. La portavoz del Congreso Nancy Pelosi tenía ya prevista esta gira asiática para abril pasado, cuando la enfermedad del covid le obligó a posponerla. Muchos creen que su principal error fue anunciarlo, en lugar de simplemente aterrizar por sorpresa. A partir de ahí, EE UU y China se han enfrascado en un callejón sin salida, donde cualquier concesión será vista como un signo de debilidad.

El jueves el presidente Xi Jinping se puso frente a la pantalla para hablar virtualmente con Joe Biden, en la quinta llamada de su presidencia. Se trataba de explicarle lo que representaría para China esa visita y avisarle de que tomará «medidas contundentes» si Pelosi y su delegación del Congreso ponen un pie en la isla. Sería como «jugar con fuego», le advirtió. La llamada duró casi dos horas y media.

China se dispone a interpretar la visita de un alto cargo del Gobierno norteamericano como «un cambio unilateral» en la política de 'Una sola China' con la que el presidente Richard Nixon estableció un status quo de «ambigüedad estratégica» con respecto a Taiwán. Eso le permitió restablecer relaciones con el gigante asiático, que aceptó la posición estadounidense de apoyar a Taiwán sin reconocer una independencia que ni la ONU establece.

Táctica electoral

Xi le puso las cosas muy claras a Biden, pero se olvidó de la sacrosanta separación de poderes en la democracia estadounidense. Como político tradicional que ha pasado su vida en el Senado, Biden respeta la independencia del Congreso y sabe, además, que Pelosi no puede permitirse una imagen de debilidad ante China en año electoral al evitar la parada, bajo presión del Gobierno comunista. La congresista de San Francisco renovará su cargo en noviembre, en un distrito donde más del 32% de la población es asiática.

En California la política con Taiwán no es algo exótico y ajeno, sino la realidad que divide a muchas familias. Apenas en mayo un taiwanés de origen chino la emprendió a tiros en el salón de actos de una iglesia de Laguna Woods, a medio camino entre Los Ángeles y San Diego, donde dejó un muerto y cinco heridos, antes de que los congregados exhibiesen técnicas de artes marciales al arrebatarle las dos armas con el cable de un alargador eléctrico. El pastor aprovechó para golpear al pistolero con una silla. David Wenwei, un taiwanés de 68 años, estaba resentido contra los independentistas a los que acusa de haberle robado la identidad china a su país.

En el último año Biden ha reiterado dos veces su compromiso de defender a Taiwán en caso de ataque militar chino, pero muchos sospechan que el Pentágono no está preparado para involucrarse en un conflicto militar de esas dimensiones, particularmente cuando tiene otro frente abierto con Rusia en Ucrania. Tampoco la visita de Pelosi estaba en la agenda. La portavoz del Congreso la ha dejado fuera intencionadamente, aunque este lunes diferentes medios taiwaneses aseguraban que llegará a la isla este martes. La cadena CNN dice haberlo confirmado a través de fuentes en la Casa Blanca, que lógicamente está al corriente de los planes.

Preguntado sobre cuáles son las «medidas contundentes» con las que amenaza si se produce la visita, el portavoz del ministerio de Exteriores chino, Zhao Lijian, resultó igual de críptico que Pelosi. «Creemos que EE UU ha entendido el mensaje. Esperemos y veremos si se atreve a ir», atajó.