Un seguidor de Donald Trump irrumpe en el Capitolio de los Estados Unidos con una bandera de los Estados Confederados .

Escenas de pillaje y banderas confederadas

La última vez que el Capitolio resultó atacado fue en 1814 por las tropas británicas

C. CONEJERO

El pasado octubre, Estados Unidos se sobrecogió al contemplar las imágenes de grupos de individuos armados que entraban en el Capitolio de Michigan para protestar por las restricciones ordenadas para frenar la oleada de coronavirus. Muchos eran seguidores de Trump, que insistentemente ha minimizado el impacto de la pandemia, y miembros de grupos ultraderechistas. Semanas después, el FBI detuvo a una quincena de personas sospechosas de querer secuestrar a la presidenta de la Cámara.

Las mismas imágenes volvieron ayer a la mente de los norteamericanos al contemplar el asalto al Capitolio. La última vez que este edificio resultó atacado fue en 1814 por las tropas británicas. Entonces fue pasto de las llamas y anoche, del vandalismo. El interior del hemiciclo ha quedado «destrozado», y algunas fuentes aseguraban que sería imposible reiniciar la sesión de confirmación de Biden en los próximos días. Sin embargo, Nancy Pelosi anunció que la votación se reanudaría a lo largo de la madrugada y así fue. La sesión se retomó con un discurso en el que Mike Pence condenó el «vandalismo» de los asaltantes.

En las muchas imágenes que circulan por las redes sociales es posible ver a individuos llevándose esculturas, otros trepar por los cortinajes y algunos más destrozar sillas, aparte de manifestantes portando banderas confederadas. Incluso, un joven sentado en la silla del despacho de Pelosi con los pies encima de la mesa.

Mientras esto ocurría en el interior, fuera, una masa de manifestantes comenzó a abandonar la zona una hora antes del toque de queda, entre cantos del himno nacional y el sonido de las sirenas policiales.