Las Torres Gemelas se convirtieron en dos chimeneas tras el impacto de los aviones de los terroristas que acabaron por colapsar sus estructuras. / B. RICKERBY / reuters

El FBI desclasifica documentos que relacionan a Arabia Saudí con los terroristas del 11-S

Las investigaciones de la agencia federal estadounidense asocian a dos de los secuestradores con personas vinculadas con el consulado de Riad en Los Ángeles

ANJE RIBERA

Los familiares de las casi 3.000 víctimas mortales de los atentados y los más de 20.000 damnificados llevaban años solicitando la divulgación de los archivos clasificados del FBI sobre el 11-S. Diversas filtraciones periodísticas habían desvelado que contenían pruebas de que los servicios de inteligencia y algunos funcionarios de Arabia Saudí habrían tenido conocimiento previo de los planes terroristas sin que nunca intentaran impedirlo. Pero se han visto obligados a esperar hasta la noche del sábado -madrugada de este domingo en España- para que la Casa Blanca lo autorizase.

Una vez finalizados los actos de homenaje con motivo del vigésimo aniversario de los ataques por fin el presidente, Joe Biden, dio su visto bueno mediante una orden ejecutiva, quizá presionado por las críticas que se multiplican sobre el fracaso de la retirada de Afganistán. Desviar la atención puede ser conveniente.

Sea por lo que fuera, la agencia federal de investigación estadounidense se ha visto por fin obligada a difundir aquellos análisis hasta ahora 'top secret' de los agentes que pusieron sus puntos de mira en Riad. Parece que es el primero de los numerosos documentos inéditos de la investigación. El Departamento de Justicia y el propio FBI tienen seis meses para revisarlos antes de proceder a su puesta a disposición de la opinión pública.

De esa 'revisión' pueden derivarse muchas partes tachadas, como esperan los distintos analistas de los medios de comunicación norteamericanos. De hecho esa práctica ya ha afectado al primer memorando publicado, que ha defraudado a los allegados ansiosos de conocer la verdad porque no aporta las pruebas que esperaban las familias que demandaron a Arabia Saudí.

El texto referido, de 16 páginas y fechado el 4 de abril de 2016, muestra vínculos entre Omar al-Bayoumi, otrora estudiante y sospechoso de haber colaborado con los servicios de inteligencia del reino wahabí, y dos de los activistas de Al-Qaeda que prepararon los ataques en Nueva York, Virginia y Washington, mediante cuatro aviones. Además, también identifica a un funcionario consular de Riad que se relacionó con los diecinueve secuestradores, quince de los cuales eran ciudadanos saudíes.

Entrevistas realizadas en 2015 con una fuente cuya identidad no fue desvelada parecen desvelar los contactos y las reuniones que mantuvo Bayoumi como Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar, ambos kamikazes de los atentados, después de que llegaran al sur de California en 2000. Asimismo reafirma la información, ya divulgada, de la relación entre ellos dos y Fahad al-Thumairy, imán conservador de la mezquita King Faad de Los Ángeles.

Falso estudiante

Según el memorando, la fuente le dijo al FBI que Bayoumi escondía, detrás de su identidad oficial de estudiante, una «posición muy alta» en el consulado. Su ayuda a Al-Hazmi y Al-Mihdhar incluía «traducción, viaje, alojamiento y financiación», como especifica el documento.

El informante protegido, identificado como PII, es un saudí entrevistado en noviembre de 2015 por haber solicitado la ciudadanía estadounidense. El hombre detalló a los agentes detalles sobre su trabajo en la legación de Los Ángeles y contó anécdotas sobre sus interacciones personales con los responsables de la dirección que, supuestamente, prestaron «un apoyo logístico significativo» a dos de los secuestradores.

Sin embargo, el documento no recoge ninguna referencia a que el Gobierno saudí hubiera estado vinculado o tuviera conocimiento del complot. No obstante, la existencia de múltiples tramos censurados alienta las hipótesis y sospechas de muchos de los familiares para intentar avanzar en su ofensiva judicial.

Según el diario 'The New York Times', el contenido divulgado este sábado no es concluyente, pero sí apuntala las sospechas hacia Arabia Saudí. Además, sirven para calmar la ansiedad y el enojo de los damnificados -en su mayoría familiares de las víctimas, pero también supervivientes y miembros de los equipos de rescate- que en agosto mediante una carta pidieron a Biden mayor transparencia.

La embajada de Riad en Washington ha asegurado que acogía con tranquilidad la publicación de los documentos del FBI en la seguridad de que «cualquier alegación de que Arabia Saudí es cómplice de los atentados del 11 de septiembre de 2001 es categóricamente falsa», según recogió la cadena de televisión CNN. Desde el reino se recuerda que ya con anterioridad una comisión del Gobierno de Estados Unidos no encontró en 2004 evidencias de que Arabia Saudí financiara directamente a Al-Qaeda. No obstante, aquel informe no especificó si funcionarios individuales podrían haberlo hecho o no.