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Liz Truss y Serguéi Lavrov, este jueves en Moscú. Reuters
Las diplomacias rusa y británica chocan al abordar la crisis de Ucrania

Las diplomacias rusa y británica chocan al abordar la crisis de Ucrania

Serguéi Lavrov califica su entrevista con Liz Truss de «diálogo entre un mudo y un sordo» y pone en evidencia el desacuerdo para solucionar el conflicto

Rafael M. Mañueco

Corresponsal en Moscú

Jueves, 10 de febrero 2022, 16:13

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Los esfuerzos diplomáticos para evitar una guerra en Ucrania continuaron este jueves a varios niveles y en distintas capitales. A Moscú se desplazó la ministra de Exteriores británica, Liz Truss, para entrevistarse con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, quien se mostró «decepcionado» del resultado de las conversaciones.

«Hablando honestamente, estoy decepcionado de que entre nosotros se haya producido un diálogo entre un mudo y un sordo. Parece como que oímos, pero no escuchamos», manifestó Lavrov durante la rueda de prensa que ofreció en compañía de Truss tras el encuentro de dos horas que mantuvieron ayer en la capital rusa.

Según sus palabras, «al menos nuestras minuciosas explicaciones cayeron en terreno no labrado», en saco roto. «Da la sensación de que nuestros colegas británicos no conocen o ignoran por completo nuestros detallados argumentos a propósito de Ucrania (…), dicen que Rusia está esperando a que el suelo se congele y se vuelva como una piedra para que los tanques puedan avanzar sin obstáculos hacia Ucrania. Pues creo que nuestros socios británicos tenían hoy ese suelo petrificado en el que rebotaron nuestros argumentos», añadió.

Por su parte, la jefa del Foreign Office explicó que durante el encuentro «no me quedé muda y fije claramente la posición del Reino Unido sobre la situación. Estamos haciendo todo lo posible para detener la acción de Rusia en relación con Ucrania, para lo que hemos sido muy decididos en nuestros esfuerzos diplomáticos». Truss pidió a su interlocutor que se retiren ya las tropas rusas de la frontera. En todo caso, la ministra aseguró que «Lavrov me ha dicho que Rusia no contempla invadir Ucrania, pero estas palabras deben estar seguidas de acciones y nosotros necesitamos ver que las tropas y el equipamiento apostado en la frontera ucraniana sean desplazados a otro sitio».

Según Liz Truss, «no se pueden lograr avances a expensas de la integridad territorial y la soberanía de Ucrania o a costa de que la OTAN abandone la política de puertas abiertas», tal como exige Moscú en el documento sobre «garantías de seguridad». Y es que al inicio de la reunión la ministra británica puntualizó que «Rusia tiene todavía la oportunidad, está todavía a tiempo, de cesar la agresión contra Ucrania y optar por la vía diplomática (…) de lo contrario, habrá graves consecuencias para Rusia, Ucrania y toda Europa». Pero Lavrov contestó que «los ultimátums y las amenazas no llevan a ningún lado» y avisó que las relaciones entre Moscú y Londres «están en su nivel más bajo y sólo podremos normalizarlas mediante un diálogo basado en el respeto mutuo». El ministro ruso, no obstante, calificó de «sin precedentes» el hecho de que este jueves se reuniera con su colega británica y este viernes lo hagan también en Moscú los ministros de Defensa de los dos países.

A juicio de Lavrov, «no se puede descartar que la histeria en torno a Ucrania promovida por Occidente tenga como objetivo encubrir el propósito de Kiev de sabotear los acuerdos de Minsk sobre Donbass», que fue uno de los asuntos principales del viaje a Moscú del presidente francés, Emmanuel Macron, del pasado lunes. El canciller ruso arremetió además contra su homólogo ucraniano, Dmitro Kuleba, por decir que Ucrania no se propone mantener ningún diálogo con los rebeldes de Donetsk y Lugansk (Donbass) cuando, según Moscú, los acuerdos de Minsk obligan a ello.

Lavrov atacó también al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al decir de él que «Occidente parece que lo necesita como instrumento para sacar a Rusia de sus casillas porque, en realidad, a nadie le importa lo que piense», el primer mandatario ucraniano. Anunció también que «siguiendo el ejemplo de los anglosajones, no se puede excluir que Rusia evacue al personal no esencial de su embajada en Kiev», sugiriendo que «si ellos lo hacen es porque tal vez se prepare una acción de fuerza», por parte de Ucrania.

Maniobras con Bielorrusia

La visita de Truss a Moscú tiene lugar el día en el que los ejércitos ruso y bielorruso comienzan unas maniobras a gran escala en Bielorrusia para añadir elementos de intimidación a los esfuerzos diplomáticos en curso. Según la nota difundida a través de la web del Ministerio de Defensa ruso, los ejercicios, que durarán diez días, «tienen como objetivo el entrenamiento de cara a repeler una hipotética agresión exterior (…) tienen carácter defensivo».

Sin embargo, Zelenski ha denunciado que «la concentración de tropas cerca de nuestras fronteras es un medio de presión psicológica a Ucrania de parte de nuestros vecinos». El ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, por su parte, ha calificado las maniobras de «gesto de gran violencia», altamente preocupante. El ministro galo considera que «hay una gran cantidad de maniobras en la proximidad con Ucrania».

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