Ursula von der Leyen y Volodímir Zelenski, este sábado en Kiev.

Biden enfada a Zelenski al decir que ignoró su aviso de la invasión

El Gobierno de Ucrania considera «absurdo» que le culpen «si los países clave no han logrado prevenir los apetitos militaristas» de Moscú

MIGUEL PÉREZ

El Gobierno de Ucrania pidió este sábado explicaciones a la Casa Blanca por un comentario del presidente Joe Biden respecto a que su homólogo Volodímir Zelenski «no quiso escuchar» las advertencias estadounidenses sobre una inminente invasión de su país por parte de Rusia antes del 24 de febrero. Estas palabras han causado el primer desencuentro serio entre Kiev y su principal valedor en esta guerra, dado el volumen de ayudas económicas y armamento suministrado por EE UU. Un asesor de Zelenski afeó las manifestaciones de Biden porque «no son del todo ciertas», añadió que el líder ucraniano siempre «estuvo encima» de todos los avisos de la Inteligencia internacional y tildó de «absurdo» culpar a Ucrania «si los países clave no han logrado prevenir los apetitos militaristas, conociéndolos bien», del Kremlin.

La polémica surgió durante un acto benéfico al que el mandatario demócrata asistió tras poner broche final a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles. «Sé que muchas personas pensaban que quizá yo estaba exagerando, pero sabía, y teníamos datos para sostenerlo, que (el presidente ruso, Vladimir Putin) iba a entrar por la frontera. No había ninguna duda. Y Zelenski no quería oírlo, ni tampoco mucha gente. Entiendo por qué no querían escucharlo, pero entró», explicó Biden a un grupo de periodistas sin darle mayor resonancia.

Pero la mecha estaba ya prendida. Algunos medios recordaron manifestaciones pasadas, como las que realizó el secretario de Estado, Antony Blinken, el 10 de febrero cuando señalaba: «Estamos en una ventana en la que una invasión podría comenzar en cualquier momento».

En realidad, el comentario del presidente puede ser la expresión de una espinita que tenía clavada desde enero cuando la Casa Blanca alertaba casi a diario de los ejercicios rusos junto a la frontera ucraniana y de su percepción de que se preparaba una ocupación. Sin embargo, los avisos apenas causaron reacción al otro lado del Atlántico. El propio Zelenski los cuestionó públicamente. El 29 de enero criticó a Occidente por «alentar un pánico» que perjudicaba a su país y descartó un peligro inminente de invasión. El 12 de febrero, desde Jersón, de nuevo arremetió contra Washington por «sembrar el pánico». «La población debe saber la verdad» y todo «está bajo control», garantizó. Su Gobierno luchaba entonces contra la marcha de empresas temerosas de un estallido bélico, lo que generaba una salida de capital de 1.700 millones de euros.

En una mirada retrospectiva al mes de febrero sí parece existir cierta nebulosa en la gestión de la amenaza. Mientras el Ejecutivo ucraniano defiende su conocimiento de las intenciones de Putin, diferentes análisis sugieren que la invasión le cogió por sopresa y eso influyó incluso en la renuncia de Zelenski a los consejos de la CIA para evacuarle del país, convencido de que nunca llegaría el día de una ocupación. Políticos de la oposición también han denunciado que, antes del 24 de febrero, el presidente les garantizó supuestamente que había un plan de evacuación para ellos y sus familias, que luego no existió.

El inesperado comentario de Biden ha causado sopresa en Kiev dada la aparente sintonía entre los dos gobiernos y lo fatídico del momento, cuando los ucranianos se encuentran en una posición de evidente debilidad frente al Ejército ruso y su progresión anuncia la conquista inminente de varias ciudades clave del Donbás. Washington prepara además estos días un envío de armamento pesado para que los ucranianos hagan frente a los ocupantes.

Según un portavoz de la presidencia, Sergei Nikoforov, Zelenski tuvo tres o cuatro conversaciones telefónicas con Biden en las semanas previas al ataque para analizar la situación. Añadió que le pidió que impusiera sanciones preventivas a Moscú (una solicitud inviable para los países occidentales toda vez que el Kremlin no había cometido todavía agresión alguna), por lo que «la frase 'no quería escuchar' probablemente necesite aclaración».

Otro asesor, Mykhailo Podolia, también expresó su incredulidad y puso en duda las declaraciones del presidente estadounidense. Zelenski «siempre contó encima de su mesa con análisis de la situación basados en información de inteligencia de alta calidad» y reaccionó «cuidadosamente a todas las advertencias». Según Podolia, Kiev se preparaba para la ocupación, pero la agresividad rusa le superó. «Sin duda, la magnitud de la invasión conmocionó a muchos países, incluidos nuestros socios», remachó.

Reunión con Von der Leyen

Cabe suponer que la polémica con la Casa Blanca no es, precisamente, el escenario que el gobernante ucraniano deseaba este sábado para su entrevista con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien viajó a la capital para abordar los «progresos realizados por Ucrania en su camino» hacia una posible adhesión a la UE. Los Veintisiete abordarán a finales de esta próxima semana si conceden el estatus de candidato al país en guerra.

Pese a la solidaridad general, entre los socios comunitarios existe un claro disenso sobre la conveniencia de admitir a la exrepública soviética en la UE. Las divergencias no escapan al propio gabinete kievita, cuyo jefe sostiene que la inclusión sería beneficiosa para toda la comunidad internacional. «Una respuesta positiva de la UE será una respuesta positiva a la pregunta de si el proyecto europeo tiene algún futuro», dijo Zelenski.

Ursula von der Leyen aseguró que el país «va por buen camino» y mostró su confianza en que «juntos» acometerán su reconstrucción. No obstante, advirtió que Kiev debe avanzar en una reforma social y política. «Ucrania está en guerra. Por lo tanto, su enfoque y nuestro apoyo están en superar esta terrible guerra. Pero queremos mirar hacia adelante». Y en ese sentido, añadió la líder comunitaria, «se ha hecho mucho para fortalecer el Estado de Derecho, pero aún hay reformas que deben implementarse para combatir la corrupción».

La UE avanza el reparto de refugiados

En el calendario laboral de la Unión Europea para este mes destaca no solo la decisión sobre si Ucrania obtiene el estatus de candidata a pertenecer al club comunitario. También la UE iniciará una ronda con los socios para conocer su disposición a ayudar en las crisis migratorias colaborando en el reparto de desplazados y la gestión de los flujos. Los ministros de Interior acordaron esta iniciativa en la noche del viernes y contempla que los gobiernos que no quieran participar en esta estrategia común se vean obligados a realizar un desembolso económico a modo de fondo solidario con el resto.

La medida está pendiente de aprobación y se aprovecha en gran medida de la cohesión demostrada por los Veintisiete ante la oleada de desplazados por la crisis bélica en Ucrania, que ha supuesto la salida hacia Europa de casi siete millones de personas y puesto de relieve la importancia de un pacto migratorio sólido frente a grandes conflictos, como la guerra o una pandemia. El acuerdo supone un paso muy importante, ya que el debate entre los socios lleva dos años enquistado.