Joe Biden y Volodímir Zelensky, el pasado mes de septiembre en la Casa Blanca. / AFP

Biden cierra filas con los aliados para hacer frente a Putin

El presidente de EE UU viaja a Bruselas para aunar sanciones en el sector energético y medidas para evitar que Rusia pueda sortearlas

MERCEDES GALLEGO Corresponsal en Nueva York

Hay imágenes que valen más que mil palabras. Hoy no será la de Joe Biden junto a Volodímir Zelensky en Kiev, sino la de los líderes de la OTAN cerrando filas en Bruselas. Tal vez este jueves la del presidente norteamericano abrazando a algún refugiado ucraniano en Polonia, pero ésa foto todavía está fuera de foco. Biden tiene grandes ambiciones para la historia, aunque no necesariamente para el viaje que inicia este miércoles.

Será el tercero de su presidencia a Europa, el único continente al que ha viajado, y el primero desde que Ucrania acapara los titulares de la actualidad internacional y el día a día de la Casa Blanca. Biden quiere pasar al historia como el presidente que unió a los aliados, fortaleció la OTAN y evitó una tercera guerra mundial. Eso es incompatible, desde su punto de vista, con proporcionar cazas a Ucrania o jugársela con un viaje a la capital de un país en guerra.

Otros mandatarios lo han hecho, pero Polonia, Eslovenia o la República Checa no tienen el peso específico de Estados Unidos. «Además de las consideraciones de seguridad, la visita de un presidente de EE UU requeriría de una enorme cantidad de recursos sobre el terreno», se disculpó el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jan Psaki. Otros mandatarios han viajado a zonas de guerra, siempre y cuando pudieran limitar el riesgo. Rooselvelt se reunió en 1945 con Churchill y Stalin en Crimea para coordinar la ofensiva final contra los nazis. Eisenhower hizo una visita sorpresa de tres días a Corea en 1952; Johnson, a Vietnam, en 1961; Clinton, a Bosnia, en 1996; Bush hijo, a Irak, en 2003; Obama, a Afganistán, en 2009, y Trump, a Irak, en 2018.

En todos estos casos los fuertes destacamentos de tropas estadounidenses –o aliadas en Crimea- garantizaban la seguridad del presidente en viajes que, salvo por los deslices de Trump o la previsión de la Conferencia de Yalta, se mantuvieron en secreto. En el caso de Biden, la Casa Blanca no solo evalúa el riesgo personal del mandatario, «también el de una escalada». Y es que «la visión del presidente es que la forma en la que tenemos que evitar la tercera guerra mundial es previniendo que Estados Unidos se involucre directamente de forma militar sobre el terreno y lo mismo para la OTAN», deletreó su portavoz.

Sin tropas en el terreno

Eso deja cero posibilidades de que la OTAN entre al rescate de Ucrania. «El presidente ha dejado muy claro que no vamos a mandar tropas estadounidenses a luchar contra tropas rusas», contó la portavoz de la Casa Blanca. «No va en interés del pueblo estadounidense ni de nuestra seguridad nacional». Eso descarta también la idea polaca de enviar cascos azules de la ONU y hasta la entrega de aviones. Vladímir Putin marca la línea que EE UU y la OTAN no deben cruzar, so pena de desatar una guerra nuclear.

LAS CLAVES DEL VIAJE:

  • Unidad. Biden quiere confirmar que EE UU y sus aliados siguen en la misma onda y enviar a Rusia el mensaje de que Occidente permanece unida un mes después del inicio de la guerra.

  • Equilibrio muy fino. Europa, la OTAN y el G-7 deben examinar qué nuevos castigos aplican a Moscú sin pisar las líneas rojas que harían resurgir la amenaza de la tercera guerra mundial, pero que tampoco parezcan demasiado laxos. Tras los paquetes de sanciones anteriores, el margen es ya escaso.

  • Liderazgo. Biden tiene la ocasión de subrayar que está al mando internacional de la crisis días después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, le exigiera ser el «líder del mundo» y de la «paz».

  • Polonia. Su paso por Polonia le permitirá estar lo más cerca posible de cumplir la petición de Kiev de que viaje a Ucrania para mostrar solidaridad.

  • Oriente. Biden podrá pulsar la opinión de los aliados sobre lo que harían en caso de que China decidiera apoyar a Rusia.

  • Capitulación. La cumbre de la OTAN abordará por primera vez el escenario que se abriría si Ucrania capitula ante Moscú.

Por eso el paquete de sanciones que anunciarán los aliados para ratificar su determinación de presionar a Rusia se espera como una vuelta de tuerca más sobre los oligarcas rusos que rodean a Putin, sanciones energéticas y medidas financieras que impidan a Rusia evadir las sanciones con la ayuda de terceros como China. «Esta es una parte importante de la próxima fase», reconoció el martes el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan. «Hemos aplicado una enorme presión económica y para poder sostenerla y escalarla con el tiempo, parte de eso será añadir nuevas designaciones y nuevos objetivos, pero también una gran parte será para hacerlas cumplir y evitar la evasión».

Habrá también un anuncio conjunto en materia energética para reducir la dependencia europea del gas ruso, aunque la Casa Blanca ha dejado claro que el presidente no exigirá a los aliados una ruptura tan tajante como la que ha hecho Estados Unidos. Los líderes occidentales discutirán la mejor manera de seguir proveyendo a Ucrania con ayuda militar para seguir luchando contra Rusia, sin cruzar la raya que ha pintado Putin, cada día más frustrado por el lento desarrollo de la invasión.

Ayuda humanitaria

No puede faltar ayuda humanitaria, para lo que Washington ha anunciado nuevas contribuciones con las que mitigar el sufrimiento de los civiles y el continuo flujo de refugiados. Los detalles de estas tres patas de la estrategia en la crisis ucraniana se guardaban este martes celosamente en la Casa Blanca, para no sabotear el impacto del anuncio junto a los líderes occidentales con los que Biden quiere hablar con una sola voz. «Unidad con nuestra contraparte europea, unidad con la OTAN, unidad en el G7», resumió Psaki, antes de retirarse del viaje al dar positivo por covid. «La unidad ha sido el frente y el centro de la respuesta del presidente y lo que nos hará triunfar con el tiempo», prometió.

El tiempo es el otro factor qué tendrán que discutir los líderes mundiales allí reunidos. «Quedan días difíciles por delante para Ucrania y los ucranianos», advirtió el consejero de Seguridad de la Casa Blanca. «Esta guerra no se acabará pronto mi fácilmente». Toca decidir cómo enfrentar la siguiente fase, la de larga duración. Y, por supuesto, mantener la moral de las tropas estadounidenses destacadas en Polonia, que el presidente Biden visitará el jueves, tras reunirse con su homólogo polaco, Andrzej Duda.