Una mujer pasea por una calle de Hanoi. / Efe

El peor brote en Vietnam atrapa a los residentes españoles

Denuncian que el Gobierno de Sánchez no envíe vacunas, como hace Francia, y aseguran que la Embajadapropaga el pánico

ZIGOR ALDAMA

Poco se puede criticar de la forma en la que Vietnam gestionó la pandemia del coronavirus hasta el pasado 27 de abril. A pesar de ser un país en vías de desarrollo, el cierre de fronteras, el milimétrico rastreo de casos y las cuarentenas selectivas le permitieron mantener el número acumulado de casos por debajo de los 3.000, una de las tasas más bajas del mundo. Sin embargo, la irrupción de la variante Delta ha provocado un vuelco: los últimos días ha sumado miles de casos que acercan en total a 100.000.

Desafortunadamente, como sucede en muchos otros países, las vacunas están tardando en llegar. Y los residentes españoles comienzan a preocuparse. «Hay un pánico total», asegura Guim Valls, empresario, desde Hanói, donde ayer se impuso un confinamiento similar al de la capital económica, Ciudad Ho Chi Minh (HCMC), que sufre el mayor rebrote del país. «La gente no puede salir de sus edificios ni para ir al aeropuerto, y en Saigón los hospitales comienzan a saturarse. También los de la sanidad privada», cuenta Valls.

En esta coyuntura, la Embajada de España envió el pasado día 9 una circular que ha provocado una agria polémica. «Se recomienda a los españoles en Vietnam que reflexionen seriamente sobre su permanencia o no en el país a la luz de sus circunstancias y evolución de la situación», se lee. «No tiene mucho sentido que nos inviten a marcharnos cuando tenemos a nuestras familias y nuestros negocios aquí, con los vuelos a 6.000 dólares y sin posibilidad de regresar, cuando además hay una solución más fácil», denuncia Valls.

Vietnam ha autorizado a las embajadas a importar vacunas para sus ciudadanos. Francia ya lo ha hecho, pero España no tiene intención alguna de seguir sus pasos. «El objetivo de la estrategia de vacunación frente al Covid-19 es reducir la morbimortalidad en España y, por lo tanto, en ella no se contempla la vacunación de la población española que reside en el extranjero», anunció el pasado jueves la Embajada a través de un correo electrónico. «No entiendo cómo no nos vacunan a nosotros, pero anuncian la donación de 7,5 millones de dosis a Latinoamérica», comenta dolido Valls.

Privilegios

«Si muero, denunciad al Gobierno español», escribe otro español en un chat de grupo abierto por residentes. «Mientras aquí faltan, en Alemania las tiran porque han caducado», comenta un tercero. «Los ánimos están caldeados. Viendo el ritmo de vacunación del país y el riesgo que supone para los españoles, se deberían plantear enviar dosis», añade el periodista 'freelance' Josep Prat desde Ha Giang.

No todos están de acuerdo. Ángel Maciá, Doctorando de la Universidad de Murcia y colaborador del Periódico Digital del Partido Comunista de Vietnam en HCMC, critica que los extranjeros «busquen privilegios que no les corresponden», y afirma que «el orden de vacunación está claro». Además, Maciá considera que no hay razón para el pánico. Subraya que solo el 5% de los contagios de HCMC se dan fuera de las zonas aisladas y que «el ratio de fallecimientos es inferior al de países con sistemas de salud mucho más potentes». Según los datos oficiales, en toda la pandemia han fallecido 370 personas en Vietnam.

Valls, no obstante, incide en la saturación de las UCI y cree que sí existe esa discriminación. «Hay un ciclista español que corre en un buen equipo. A todos sus compañeros les han vacunado, pero a él no», dispara. Varios españoles que prefieren no publicar su identidad critican que miembros del Partido Comunista y gente adinerada se ha vacunado antes, algo que Maciá refuta enérgicamente. «Los profesores extranjeros están vacunados como el resto. A los que se quejan no se les vacuna simplemente porque no les toca», apostilla el doctorando.

En lo que todos coinciden es en criticar a la Embajada y la falta de coordinación de la diplomacia europea. «Esperamos que el Ministerio de Asuntos Exteriores y Sanidad cambien de opinión y envíen vacunas a sus ciudadanos, que deberían ir antes que las donaciones. Además, somos muy pocos», comenta Valls, cuya mujer vietnamita sí que podría haberse vacunado y rechazó la oferta porque no se le incluía a él.