El futbolista iraní Zobeir Niknafs se afeitó la cabeza en solidaridad con las mujeres de su país. / r. c.

Gol del fútbol iraní al régimen

Las estrellas de la selección nacional envían mensajes de apoyo a las protestas con el uso obligatorio del hijab y se juegan su participación en el mundial de Qatar

MIKEL AYESTARAN Estambul

Las protestas más graves que vive Irán en los últimos tres años han llegado hasta la selección nacional de fútbol, que prepara estos días su participación en el próximo mundial de Qatar. Los seleccionados por el portugués Carlos Queiroz, concentrados en Austria, no pierden de vista la situación en su país y algunas de las grandes figuras se han posicionado públicamente a favor de los miles de manifestantes que se movilizan contra el uso obligatorio del velo para las mujeres. En el partido amistoso que les enfrentó a Uruguay el viernes lo de menos fue el resultado porque el público esperaba algún gesto de sus deportistas y estos no defraudaron. Zobeir Niknafs, fino centrocampista del Esteghlal de Teherán, se afeitó la cabeza en solidaridad con las mujeres de su país.

El combinado iraní ganó por un gol a cero a los charrúas en un partido que se tuvo que jugar casi a puerta cerrada temerosas de que la diáspora aprovechara el momento para montar un gran escándalo antirégimen en las gradas. Los jugadores de la selección actualizaron sus perfiles en redes sociales nada más concluir los noventa minutos con motivos negros en apoyo a las protestas.

El caso más mediático fue el del delantero de Bayern Leverkusen y estrella del Team Melli, Sardar Azmour, quien dio un paso más y recurrió a Instagram, donde tiene cinco millones de seguidores, para decir que «debido a las normas del equipo nacional no podemos decir nada hasta que termine la concentración, pero no puedo soportarlo más. En el peor de los casos, me despedirán de la selección. No hay problema. Sacrificaría eso por un solo pelo de la cabeza de una mujer iraní. Esta historia no será eliminada. Ellos pueden hacer lo que quieran. Se avergüenzan de matar tan fácilmente. Larga vida a las mujeres iraníes».

El portero, Ali Reza Biranvand, y el defensa Majid Hosseini también publicaron fotos y mensajes en Instagram en apoyo a las manifestaciones, pero solo unas horas después, aparentemente bajo presión, los habrían eliminado. La cuenta de Azmour tampoco fue ajena a las presiones y de pronto apareció con todos los mensajes de los últimos ocho años borrados.

Las movilizaciones viven su segunda semana y ya son al menos 70 los muertos, según diferentes organizaciones de derechos humanos. Además, hay cientos de heridos y detenidos en estas protestas cuya chispa fue la muerte de la joven kurda Mahsa Amini a manos de la Policía de la Moral. Le detuvieron en Teherán por no llevar bien puesto el velo y nunca salió con vida de la comisaría. Las autoridades insisten en que no van a permitir más caos, pero las protestas se extienden a decenas de ciudades del país bajo el eslogan de «no al hijab obligatorio». En las calles ya saben que cuentan con el apoyo de una selección nacional de la que esperan mucho en la próxima copa del mundo. De momento, ya han marcado un gol para los miles de manifestantes.

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