Carteles electorales en el centro deTeherán en vísperas de las elecciones.. / Afp

La elección de Raisi como nuevo presidente fortalece el poder de los ayatolás en Irán

El régimen sacrifica la participación para lograr la victoria del candidato del sistema y poner fin a la era reformista

MIKEL AYESTARAN Jerusalén

El clérigo ultraconservador Ebrahim Raisi, jefe del poder judicial, es el nuevo presidente de Irán y no será necesaria una segunda vuelta porque obtuvo el 61,95% de los votos. La cúpula del régimen no quería sorpresas y por eso vetó a todos los candidatos de peso, sobre todo reformistas, y preparó las elecciones para esta victoria de Raisi que pone fin a los dos mandatos del clérigo moderado Hasán Rohaní. Los ayatolás ganan con su candidato, pero pierden ante unos votantes que mostraron su rechazo a los comicios con una abstención sin precedentes.

La participación fue de un 48,8%, la más baja de la historia de la república islámica y muy alejada del 73% de las últimas presidenciales. En ciudades como Teherán apenas votó el 25%. Estas cifras muestran el descontento de una parte de la población con el sistema islámico. Otro dato revelador del rechazo a la forma en la que el sistema preparó esta cita con las urnas fueron los 3,7 millones de votantes que depositaron papeletas inválidas.

La participación ha sido en las últimas cuatro décadas uno de los principales argumentos del régimen para defender su legitimidad. El sistema siempre jugó con las corrientes ultraconservadora y reformista para mantener cierta emoción en las elecciones y una apariencia de equilibrio democrático, pero esta vez ha preferido apostar por la seguridad de un candidato como Raisi, que para algunos analistas está llamado a ser el sucesor de Alí Jamenéi, que a sus 82 años empieza a pensar en su reemplazo.

«Ha cambiado el paradigma y la participación no era lo más importante esta vez, sino que ganara el candidato de la élite conservadora tradicional, ya que se les escapaba la victoria desde 1997. Aunque esto puede afectar a la legitimidad, lo importante es que el sistema siga siendo funcional» apunta Luciano Zaccara, especialista en Irán y profesor de Estudios del Golfo en la Universidad de Catar.

Pese a que las cifras dicen lo contrario, el Líder Supremo calificó la participación de «épica» y aseguró que en estas elecciones «la gran ganadora es la nación iraní porque se ha levantado otra vez frente a la propaganda de la prensa mercenaria del enemigo». Siempre con la teoría de la conspiración como causante de todos los males y sin hacer crítica interna, Jamenéi ha convertido Irán en un régimen monocolor en el que los ultraconservadores copan todos sus sectores clave.

Felicitaciones

Los centros de voto estuvieron abiertos durante diecinueve horas, pero solo hicieron falta unas pocas para que quedara clara la victoria de Raisi. El segundo más votado fue Mohsen Rezaei y el tercero Abdolhossein Hemmatti, la única voz moderada entre los seleccionados por el Consejo de Guardianes. Sin necesidad de conocer los datos definitivos, los candidatos que aspiraban a la presidencia le felicitaron, lo mismo que hizo Rohani y el presidente ruso, Vladímir Putin, primer líder mundial en enviar un mensaje a Teherán. Tras el anuncio oficial de la victoria llegaron las felicitaciones de Hasán Nasrallah, líder del Hizbolá libanés; los presidentes sirio e iraquí, Bashar al-Assad y Barham Saleh; o del grupo islamista palestino Hamás desde Gaza.

Rohaní y Raisi ofrecieron una rueda de prensa conjunta y fijaron el 3 de agosto como el día para la formación del nuevo Gobierno. El ganador tendió la mano a Rohaní y aseguró que van «a tomar nota de toda su experiencia y cooperar estrechamente con todos los miembros de su Ejecutivo para conocer sus opiniones y puntos de vista». Irán deja atrás ocho años de presidencia moderada en los que el presidente saliente ha sido incapaz de cumplir sus promesas. La gran baza del apoyo a Rohaní fue su acercamiento a Occidente y la firma del acuerdo nuclear, el problema fue que Donald Trump rompió el pacto y volvió a imponer unas sanciones que asfixian a los iraníes. El país necesita vender petróleo, su principal fuente de ingresos, pero los castigos, que Joe Biden parece dispuesto a levantar de forma parcial, lo impiden.

El equipo de Raisi recogerá el testigo en las negociaciones para recuperar el acuerdo nuclear. El portavoz de campaña del nuevo presidente, Alireza Afshar, aseguró que son partidarios de continuar con estas conversaciones, si bien las entiende como «una cuestión marginal que no debe ir asociada a los problemas que atraviesa el país o a otros asuntos del Estado». Consultado por el impacto que el cambio puede tener en este proceso, Zaccara piensa que «las negociaciones nucleares seguirán y serán tan legítimas como las de Rohaní, Jatamí y Ahmadinejad». La última palabra en un tema tan importante siempre la tendrá el Líder Supremo.