Labores de rescate en el lugar donde se precipitó el autobús con 90 migrantes. / Twitter

Dieciséis migrantes mueren al caer al vacío en Nicaragua el autobús en el que viajaban

Los fallecidos, en su mayoría venezolanos, se dirigían a Estados Unidos la noche del miércoles cuando se produjo una colisión entre varios vehículos en un peligroso cruce de la carretera Panamericana

I. UGALDE

Nicaragua se convirtió la noche del miércoles, madrugada de este jueves en España, en el escenario de la última tragedia migratoria. Los hechos se produjeron en el peligroso cruce conocido como la cuesta de La Cucamonga, ubicado en el kilómetro 171,5 de la carretera Panamericana, cuando por causas que están siendo investigadas un autobús en el que viajaban 90 personas que se dirigían a Estados Unidos colisionó con otros cuatro vehículos y se precipitó desde una altura de 80 metros. Como resultado, se registraron dieciséis víctimas mortales, en su mayoría venezolanos, así como 47 heridos.

La Policía Nacional nicaragüense detalló en un comunicado los nombres de los fallecidos y sus nacionalidades. «Fallecieron 16 personas, entre ellas 5 mujeres y 11 varones. Trece de nacionalidad venezolana, un nicaragüense y dos pendientes de identificación», detalló la institución. Entretanto, se han abierto pesquisas para esclarecer los hechos que han estremecido al norteño departamento de Estelí.

La emisora local oficialista La Primerísima ha informado de que tanto el conductor del autobús y su ayudante han sido detenidos por las autoridades para «conocer su grado de responsabilidad en el aparatoso accidente». Ambos salieron ilesos, según las fotografías difundidas en redes sociales y medios nicaragüenses, en los que podía observarse un sobrecogedor reguero de cuerpos mientras vecinos del lugar ayudaban a rescatar a personas del interior del autobús.

Los migrantes, que a menudo viajan a merced de las mafias que trafican con ellos y se exponen a un sinnúmero de abusos en su camino hacia el 'sueño americano', son con frecuencia víctimas de tragedias que acaban costándole sus vidas. La más reciente tuvo lugar el pasado 27 de junio, cuando medio centenar de ellos murieron asfixiados en el interior de un camión en Texas que había sido abandonado bajo el sol en una carretera tras sufrir una avería. Los cuerpos estaban tan calientes «que quemaba tocarlos», según relató entonces el jefe de los bomberos de San Antonio, Charles Hood.