Personal de emergencia trabaja en el rescate de los mineros atrapados en la región de Coahuila. / EFE

Se complica el rescate de los diez mineros atrapados en México

La falta de planos actuales del yacimiento de carbón de Coahuila y el elevado nivel del agua que inunda los pozos ralentiza las labores

IVIA UGALDE

En vilo y con un nudo en la garganta, las familias de los diez operarios atrapados desde el miércoles en una mina del norte de México continuaban este viernes en vigilia a los pies del yacimiento. El ronroneo de las potentes bombas que extraen el agua de los pozos inundados y el continuo ajetreo, noche y día, de los casi 400 efectivos desplegados en la localidad de Sabinas, en el Estado de Coahuila, eran la constatación de la complejidad de un operativo que se ha tornado cuesta arriba conforme pasan las horas.

El gobernador de la región, Miguel Riquelme, explicó a medios locales que la dificultad de los trabajos de salvamento se ha agravado porque los planos de la mina «no estaban actualizados» y «no se tiene noción» de las condiciones del yacimiento, que es del tipo denominado 'pocito', muy común para extraer carbón en Coahuila. Se trata de infraestructuras artesanales que plantean un importante peligro para quienes trabajan en ellas ya que carecen de una estructura de concreto que les proteja de derrumbes como una mina industrial, explicó el ingeniero metalúrgico Guillermo Iglesias a una radio local.

Los mineros, que llevan más de 48 horas atrapados bajo tierra después de que, mientras excavaban, un río subterráneo provocara una inundación y bloqueara las salidas, estarían a una profundidad de 34 metros, según ha desvelado el diario azteca 'El Universal'. Los pozos del yacimiento de Sabinas tienen una profundidad de 60 metros y tres de ellos estarían anegados a cerca de la mitad de su nivel. Por ese motivo, «resulta indispensable reducir el nivel de espejo de agua en la zona del incidente para estar en condiciones de permitir el ingreso seguro al personal especializado en búsqueda y rescate», mencionó Laura Velázquez, coordinadora nacional de Protección Civil.

En ese sentido, en el lugar se trabaja con 19 bombas de extracción y en las «próximas horas» se espera que lleguen otros equipos de mayor capacidad para «agilizar los trabajos», precisó Riquelme. «En un promedio se están extrayendo 60 litros de agua por segundo aproximadamente, y se tiene un volumen de extracción diario de 5.111 metros cúbicos. Estamos trabajando incansablemente», añadió Velázquez.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha instado a gobernadores, así como a funcionarios del Gobierno federal, a enviar bombas extractoras de agua para apoyar los trabajos. «Queremos mandarles de nuevo nuestra solidaridad, nuestro abrazo a los familiares, y que no perdamos la fe», expresó el mandatario en su rueda de prensa diaria. «Lo que quiero con toda mi alma es que rescatemos a los mineros», señaló.

«Desesperación»

«Me duele la desesperación, no saber qué pasa», decía con la voz resquebrajada a la AFP Jesús Mireles Romo, de 24 años, que fue de los primeros en llegar al lugar del accidente, incluso antes que las autoridades, para conocer la suerte que había corrido su padre, José Luis, uno de los obreros cautivos. Cinco de los miembros del grupo lograron huir a tiempo, aunque heridos, y pudieron dar el aviso de lo sucedido. Fueron hospitalizados y dos recibieron este viernes el alta.

El derrumbe recuerda lo ocurrido en febrero de 2006 en la mina de Pasta de Conchos, también en Coahuila, donde 65 trabajadores murieron en un siniestro y solo dos cuerpos fueron recuperados. El pasado junio, otra inundación en un yacimiento de carbón de la misma región rompió el techo y las paredes de la mina y dejó atrapados en su interior a siete mineros. Todos fallecieron.