Lula, segundo por la izquierda, y Bolsonaro, en la derecha con la mano en el pecho, coincidieron por primera vez en un acto este martes en Brasilia / Antonio AUGUSTO / AFP

Bolsonaro y Lula se ven las caras en la campaña electoral más polarizada de Brasil

El candidato izquierdista aventaja en los sondeos al actual presidente, con el que ha coincidido este martes en un acto por primera vez

IÑIGO FERNÁNDEZ DE LUCIO

Brasil ha entrado este martes en una campaña electoral de alto voltaje que medirá al actual presidente, Jair Bolsonaro, y al exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva en medio de una fuerte polarización. El líder izquierdista aventaja en los sondeos a Bolsonaro por más de diez puntos (44% frente a 32%, según una encuesta de la consultora IPEC de este lunes).

La primera vuelta de los comicios será el próximo 2 de octubre. En caso de que ninguno de los dos candidatos obtenga la mayoría absoluta -algo que no ha sucedido en el siglo XXI- la segunda vuelta se celebraría el 30 de octubre. Más de 156 millones de brasileños están llamados a las urnas para renovar, asimismo, la Cámara de los Diputados, un tercio del Senado, elegir los gobernadores de los 26 estados del país y las Cámaras legislativas estatales.

Bolsonaro plantea los comicios como una lucha entre «el bien y el mal» mientras Lula critica su pésima gestión de la pandemia

La primera jornada de la campaña ha dejado una imagen inédita. Los dos candidatos, a pesar de llevar décadas en política, nunca habían coincidido físicamente. Lo han hecho en la capital del país, Brasilia, en un homenaje de alto valor simbólico: la investidura del presidente del Tribunal Superior Electoral, Alexandre de Moraes. El órgano será el tercer protagonista de estos comicios, ya que Bolsonaro, al más puro estilo del expresidente estadounidense Donald Trump, con quien ha sido a menudo comparado, lleva semanas agitando el fantasma del fraude electoral por el sistema de votación.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, este martes en un mitin electoral / Andre Coelho / EFE

«Somos la única democracia del mundo que divulga los resultados electorales el mismo día con agilidad, seguridad, competencia y transparencia», ha proclamando Moraes, en una clara alusión, aunque sin citarle, al mandatario de extrema derecha.

El acto de toma de posesión dejó también otra imagen curiosa, la del primer encuentro en seis años de la exmandataria Dilma Rousseff y su sucesor, Michel Temer, que fue su vicepresidente. Rousseff, primera presidenta de la historia del país, fue destituida del cargo, lo que provocó que su formación, el Partido de los Trabajadores (PT), perdiese el poder tras 13 años. Temer, de centroderecha, la sustituyó al frente de Brasil

Voto religioso, voto obrero

Previamente al acto, ambos candidatos celebraron sus respectivos mítines inaugurales. Y los dos eligieron bien el escenario. Bolsonaro, de 67 años, lo hizo en Juiz de Fora, localidad donde fue apuñalado por una persona con una enfermedad mental en 2018, antes de las elecciones que le auparon al poder. «La ciudad donde renací», proclamó, en un discurso cargado de declaraciones patrióticas y alusiones a Dios y a la Biblia.

La principal preocupación de los brasileños es la situación económica, con altos niveles de paro y una inflación desbocada

Bolsonaro tiene mucha fuerza entre la importante comunidad evangélica. De hecho, compareció rodeado de pastores y líderes religiosos. Bajo el lema 'Dios, patria y familia', concluyó su intervención invitando a los presentes a rezar el Padre Nuestro. El mandatario plantea las elecciones como un duelo «entre el bien y el mal», señalando que la vuelta de Lula instalaría «el comunismo» en Brasil.

El exmandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda a un simpatizante durante el primer mitin de la campaña electoral, este martes en Sao Paulo / Miguel SCHINCARIOL / AFP

Por su parte, Lula, de 76 años, habló a su público desde una fábrica automotora en São Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo donde se forjó como líder sindical en la década de los 70. Su campaña se centrará en captar el voto obrero y devolver al PT al poder. Entre sus críticas al actual presidente se encuentra su pésima gestión de la pandemia del coronavirus -rozando incluso el negacionismo-, que en Brasil ha dejado 680.000 muertos.

Lula, que dirigió el país durante dos legislaturas (2002-2010) recuperó sus derechos políticos en 2021 después de que se anulasen sus condenas en la macrocausa por corrupción 'Lava Jato', con ramificaciones por varios países latinoamericanos.

Según diversos sondeos, la principal preocupación de los brasileños es la situación económica, con altos niveles de desempleo y la inflación rozando el 12%. El Gobierno de Bolsonaro ha aprobado en las últimas semanas una serie de medidas para aliviar el bolsillo de los ciudadanos, como una disminución del precio de los carburantes o el aumento de las ayudas sociales.