Un problema de planeamiento frena los accesos a La Mareta

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No hay suerte con el proyecto para la reordenación de los accesos al centro comercial La Mareta, que se convierten en un peligroso cuello de botella en cuanto se acercan las Navidades, porque atascan la circulación en la GC-1. Ahora es un problema de planeamiento el que frena las obras en el lado mar de los accesos a esta zona comercial.

Las obras de mejora y reordenación de los accesos viarios a La Mareta, el área comercial que comparten Alcampo, Leroy Merlin, Ikea, McDonald o Punto Zero, tampoco estarán acabadas para estas próximas navidades. Y ya es la segunda temporada que se retrasan. Las colas en las entradas y las salidas, y lo peor, los embotellamientos en la GC-1 dirección Sur, justo después de dejar atrás el campo de golf de San Ignacio, volverán a ser el pan de cada día entre noviembre y enero. El Cabildo tiene a punto de licitación el proyecto para ejecutar las obras en el lado mar de los accesos a La Mareta, pero falta un trámite de planeamiento que retrasará durante meses el inicio de los trabajos.
Esa es la razón, explicó el presidente en funciones del Cabildo y consejero insular de Obras Públicas, Ángel Víctor Torres, por la que la Corporación insular no ha sacado aún a concurso esta parte del proyecto, pese a que incluso su antecesor en el cargo llegó a firmar  en septiembre de 2014 el inicio del expediente para licitar las obras en el lado Este o lado mar de la intervención.

Y el problema radica en que para ejecutar la propuesta, tal y como está redactada, hay que cambiar antes el Plan General de Ordenación (PGO) y pintar una carretera que pasaría por la parcela de propiedad municipal que está entre el solar para aparcar de Leroy Merlin y la autovía GC-1. Es un terreno de 6.200 metros cuadrados que el Ayuntamiento ha intentado vender varias veces. La vía discurriría por el lado más próximo a la GC-1 y enlazaría con la que ya pasa entre el edificio de Punto Zero y una zona para aparcamientos que linda con la GC-1.

Este cambio en el PGO es competencia municipal, y puede hacerse vía modificación puntual o a través de la revisión global del PGO en marcha, pero ninguna de las dos opciones son rápidas, por más prisa que se dé el Ayuntamiento, y harán inviable desatascar las obras este año.

Este nuevo contratiempo bloquea por tercer año consecutivo un proyecto que exigirá una inversión de 1,5 millones de euros  y que ya fue anunciado en 2013 por el entonces consejero de Obras Públicas del Cabildo, Carlos Sánchez (PP). En 2014 se advirtió de que problemas con el suelo obligaban a dejar para más adelante la reordenación de los accesos por el lado tierra, es decir, frente a Makro y Decathlon, pero que se actuaría en el lado Sur. Conocida esta última traba, todo quedará ahora pendiente.