Un drama que removió conciencias

En mi trayectoria he tenido la suerte de tocar muchos palos informativos, por eso de la transversalidad de una delegación insular. Muchas noticias, buenas y malas, que me han ido dejando impronta. Por lo general, siempre procuré llevarme a casa lo justo de cada una. Pero no siempre pude. En especial, me marcó el dramático naufragio de una patera (invierno de 2009). Me llegué a plantear la retirada, convencido de que mi labor no había servido para evitar la tragedia. De algún modo, interior icé la culpa de una sociedad muy acostumbrada a mirar hacia otro lado.

El desgraciado percance sucedió en la noche del 15 de febrero de 2009, en Los Cocoteros, con un balance de 25 inmigrantes fallecidos cuando iban a tocar tierra, salvando la vida  varios viajeros, menos mal, gracias al arrojo de Cristian Hunt, vecino de la zona, que se jugó literalmente su existencia con tal de al menos rescatar a algunos de los ocupantes de la barquilla. En 2010, coincidiendo con el primer aniversario del doloroso suceso, en el mismo lugar donde la patera zozobró, se colocó un monolito en honor de las víctimas, por iniciativa de la Federación de Asociaciones de Inmigrantes. El descubrimiento se hizo coincidir con el lanzamiento masivo de flores al mar, con asistencia de representantes de numerosos organismos oficiales, con portavoces que pidieron medios para evitar más desgracias.

e todos ellos, ninguno en  2011 ninguno tuvo el acierto de incidir. De este modo, el monolito de Los Cocoteros amaneció  justo después del segundo aniversario del negro naufragio, vacío, yelmo de flores o de al menos alguna referencia en memoria de las 25 víctimas, muchas de corta edad incluso. Y me dolió.

Por ello lo denuncié. Y surtió  efecto, creo. En el pasado febrero, esta vez sí, de nuevo hubo quien se acordó de esas 25 personas que vieron truncado su sueño, a nada de la tierra anhelada.

Ahora, de nuevo, creo conveniente tener a estos 25 náufragos bien presentes. Porque su memoria bien patente nos obligará a todos a esforzarnos por ser mejores. Y este periódico, como suele ser habitual, irá a la vanguardia.