Fútbol: Promoción de ascenso a Primera División

Un día para entrar en la eternidad

21/06/2015
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La UD espera abrazar hoy la gloria y no necesita nada extraordinario para dormir ya en Primera División. Le basta con un 2-0, resultado asumible y más en territorio propio, con treinta mil gargantas empujando y ante un rival al que, ha demostrado, puede someter (18.00 horas, Canal Plus).

Encerrar en palabras lo que se libra esta tarde en el Gran Canaria traslada a cuestiones mayores y plantea escenarios inexplorados desde hace años, trece para ser exactos. La UD dejó de pertenecer a la aristocacia en 2002 y la travesía en el desierto viene a la memoria justo ahora, cuando se puede reponer la urgencia histórica que ya pesa  insoportable. Con el Zaragoza y el 3-1 que atesora como último obstáculo, Las Palmas dispone, como doce meses atrás, de una oportunidad enorme en su regreso por volver.  Lo que ocurre es que ahora, a diferencia de la tragedia vivida frente al Córdoba en aquel 22 J de luto, llanto e infamia, sobrevuela el presagio de que el destino devolverá al club lo que le arrebató entonces de una manera tan cruel. Y lo hará ya. Por encima del resultado adverso, de la oposición del rival, del tembleque y vértigo que muchos temen. En la UD saben que con lo propio bastará. Que hay recursos para lograr el desafío propuesto, que no hay más dependencias. Ahí está la llave del paraíso, en que Las Palmas sea reconocible, se ajuste a sus constantes vitales y, sin apuro ni dudas, encare el partido desde la convicción de que ha llegado su día. Con todas las de la ley. Los esfuerzos de Paco Herrera se han focalizado en gestionar convenientemente aspectos relacionados con la excitación, el exceso de ganas o esos arrebatos que se recomienda evitar. Porque no hay margen de error y un paso en falso conduce a la perdición.

El Zaragoza esperará la suya. Sabe que está a una jugada de liquidar el asunto. Con un zarpazo obliga a una gesta a la UD. Y tiene el reloj de cara. No disimula su propósito. Le asiste el derecho a especular, que así se lo ganó el miércoles.
A la UD le toca demostrar lo que todo el mundo piensa. Que camina por encima del conjunto aragonés y que no está dispuesta a esperar más. Noventa minutos (habría prórroga, que no penaltis, en caso de empate global, que beneficiaría a los amarillos) tiene para equilibrar la desventaja, todo un mundo con Araujo, Viera y, presumiblemente, Valerón a los mandos. Tan importante será el sudor como la concentración, medir cada carrera y orientar posesión y empuje sin que pese el escudo.

No se moverán muchas piezas respecto a las habituales.  Si acaso, Valerón por Hernán, variante ya utilizada con éxito y que garantiza el catálogo exclusivo que viene aparejado al mago de Arguineguín.Asoma la opción de Nauzet para reactivar el partido si así hiciera falta. Y un banquillo en combustión. Porque el objetivo es que el Zaragoza compita en minoría.

El Gran Canaria no ha conformado buen negocio para la mayoría de visitantes en este curso. Únicamente dos derrotas. Y, como norma común, victorias y exhibiciones. Así se ha sostenido el proyecto, desde la eficacia y suficiencia, bajo la luz que da confiar en lo propio y prosperar a base de mirar para adentro.
Desde las 18.00 horas se para el mundo en el Gran Canaria. Hay un incentivo insuperable, dos pretendientes, un anfitrión que va a tirar de pedigrí, sin ahorros de ningún tipo. Es a vida o muerte. Pero tanta gente no puede estar equivocada. Al menos, de nuevo. Esta UD se siente en disposición de entrar en la eternidad.
Y ha llegado el momento.