Shirley MacLaine: Caipiriñas en la Atlántida

Shirley MacLaine, con su libro, ha promocionado mejor el Archipiélago entre sus muchos lectores estadounidenses de lo que lo ha hecho hasta ahora ninguna producción cinematográfica.
La actriz describe Gran Canaria como un lugar mágico en el que el tiempo transcurre de una forma sosegada y con un paisaje parecido al de Marruecos. De hecho, sostiene que la isla «ofrece un buen ambiente para limpiar el karma».

Su principal interés para viajar a Canarias a rodar Wild Oats no era el guión, que casi desconocía, ni el reparto, que también ignoraba: era, en todo caso, pisar lo que, según ella, son los restos de la Atlántida, una civilización que fue engullida por el mar como consecuencia de su declive moral. Este argumento le ayuda a establecer paralelismos entre la legendaria civilización y el mundo actual, que, vaticina, sufrirá una gran catástrofe entre los años 2017 y 2020.

En el libro, MacLaine combina la crónica humorística de la odisea del rodaje, sus experiencias extrasensoriales y una reflexión sobre el estado del mundo, afectado por un exceso de materialismo.
La playa de Maspalomas y, en concreto, la zona donde los gays suelen reunirse; las huellas de Colón en la Isla, el arte flamenco y el comercio azucarero, los pequeños pueblos encaramados a la abrupta orografía insular o la belleza de la Caldera de Taburiente en La Palma -donde tuvo una experiencia mística- son algunos de los aspectos que describe la famosa actriz.

En uno de los parones del rodaje por falta de liquidez, MacLaine viajó a La Palma, quería visitar la Cumbre Vieja antes de que su desplome pueda causar un tsunami que se trague la costa Este de Estados Unidos y el Caribe.

También en el libro hay palabras de halago para el hotel Costa Meloneras de Lopesan y el personal que la atendió. Su lujosa habitación y el trato que recibió la hicieron sentir como una reina.

En definitiva, la Isla y las caipiriñas contribuyeron a calmar los ánimos para sacar adelante una película que, si nada se tuerce, se estrenará en Estados Unidos en otoño, distribuida por los poderosos hermanos Weinstein y, un mes después, en España.

ESTANCIA GRATA. Shirley MacLaine vivió una experiencia inolvidable en Gran Canaria, en muchos sentidos. En el libro, cuenta con humor un rosario de anécdotas de aquellos días. A su llegada a la Isla, le espantó que la esperaran al pie del avión con un médico y una silla de ruedas. Más tarde, al salir de su suite y olvidar por completo el número de su habitación, pensó que quizá no hubiera sido mala idea llegar en silla de ruedas.

Por las noches, en la terraza del hotel, el equipo se reunía para digerir el día y relajar toda la tensión. En esas noches, MacLaine disfrutó de las maravillosas caipiriñas en compañía de Jessica Lange con la que, llegada a cierto punto, siempre acababa hablando de hombres. Incluso una vez charlaron sobre los ejemplares más atractivos del equipo. A pesar de que el ruido de la terraza no le dejaba dormir y que tuvo que pedir que la cambiaran de habitación, su estancia en la Isla fue grata. El equipo, como en todos los rodajes, se convirtió en una familia y, al final, le dio pena dejar la Isla.