Entrevista a Rafael Robaina, nuevo rector de la ULPGC

"Para rejuvenecer la plantilla del profesorado hay que actuar ya"

01/12/2016

—¿Ha recibido muchas llamadas de felicitación?

— Sí, sí. De los oponentes también, he recibido whatsapps, y todo vuelve a la normalidad, lo mismo que hubiera pasado si el resultado hubiera sido el contrario. Lo bueno de nuestras elecciones es que al día siguiente tienes algo que hacer: si eres rector, eres rector y si no, tienes tu labor docente e investigadora esperándote. Además, se han puesto a mi disposición, que es lo que procede. Volvemos al ambiente cordial que la Universidad debe siempre transmitir.

—¿El resultado de 53% a 47 % refleja una universidad dividida?

—No, es el ejercicio del voto y ahora son solo números. Me toca a mí con esa mayoría ejercer de rector y gobernar para todos y cumpliendo nuestros compromisos. Cuatro años son muchos, y surgirán nuevas cosas. Hay que estar muy atento a ellas para que no se enrarezca el ambiente y atajar a tiempo los problemas para que no sean motivo de tensión cuando lleguen las elecciones. Esa es también la labor de un rector, estar atento.  

—¿Qué pueden esperar los estudiantes de usted?

—Fomentar la participación decidida, con criterio. Luego, cercanía. Y está la oficina de atención inmediata, que estará no para poner los papeles de la beca, sino para los problemas importantes. Hay que ver la estructura, pero está el voluntariado. Es muchas universidades son estudiantes los que atienden en primera instancia a los estudiantes. Lo intentaremos así, para tenerlo en marcha en los primeros meses de 2017.

— Quiere cambiar las normas de progreso y permanencia. ¿Cree que el Consejo Social aceptará hacerlo?  

—Sí. El Consejo Social debe ser sensible porque  hay unas diferencias claras con la Universidad de La Laguna. Nuestros estudiantes no tienen que ser más responsables que los de La Laguna y hay que equilibrar esos aspectos. Hay áreas donde a los estudiantes les está resultando un verdadero escollo para acabar la carrera en los últimos años y abandonan y las normas de progreso se hicieron para facilitar  que los estudiantes hagan un uso efectivo de los recursos. Creo que el Consejo Social será sensible, y el rector está para eso, para proponer lo que pide la comunidad universitaria.  

— En la campaña ha dicho que en 15 años se jubilará el 60% del profesorado de la ULPGC y reclama financiación al Gobierno canario para solucionarlo. ¿Cree que será receptivo?

—Son sus universidades... El diagnóstico que tenemos lo han hecho ellos con nosotros y saben que tenemos un problema de envejecimiento de las plantillas. Es algo simple: hay que poner recursos para rejuvenecerla. No me cabe duda de que el Gobierno sabe que hay que hacerlo y tienen que poner las normas para hacerlo bien. Sabemos dónde están las deficiencias y me causa un entusiasmo enorme poder en este periodo rejuvenecer la universidad y dejarla en cuatro años con una plantilla con un alto porcentaje de nuevos profesores

—¿Qué áreas están peor?

—Hay algunas que si no actuamos enseguida pueden cerrar, porque están envejeciendo. Por ejemplo, Experimentales, Ingenierías... El problema está instalado en toda la universidad. Hay que actuar ya porque el déficit del profesorado universitario no se soluciona llamando a la lista del paro, hace falta un periodo largo de formación. Se necesita un plan, no es una mera sustitución.  

—Le toca cerrar el modelo de financiación de las universidades con el Gobierno canario. ¿Cuando espera hacerlo?

—En 2017 tiene que estar ya, con un modelo plurianual a cuatro años. Yo, que soy optimista patológico, tengo la sensación de que he llegado en el mejor momento a ser rector. Voy a tener la posibilidad de rejuvenecer a la plantilla, de tener financiación plurianual en base a objetivos... Ahí es donde se va a notar una acción de gobierno y si es de la mano del Gobierno canario, perfecto. También hay que estar en la Unión Europea, que marca directrices, en la Conferencia de Rectores... Se nos tiene que oír, porque somos muy periféricos y tienen que ser muy sensibles a esto en España y en Europa.   

—También reclama al Gobierno que  cubra la diferencia de financiación respecto a La Laguna, 14 millones menos. ¿Habrá para todo?

—Ahí tenemos una diferencia estructural, porque su capítulo de personal es mucho más grueso que el nuestro. Lo que deberían darnos es la posibilidad de disminuir esa diferencia con financiación por objetivos, sin pedir nada regalado. Si somos más productivos, aspiramos a tener más.  

—¿Es más productiva la ULPGC que La Laguna?

—Estamos bastante a la par.

—A la par están también en los rankings de universidades. La ULPGC se sitúa en el vagón de cola. ¿Qué va a hacer para mejorarlo?

— Ya se está trabajando en los ítem donde estamos peor, y seguiremos haciéndolo. Me gustaría en estos cuatros años subir puestos de forma evidente. Las cosas que podamos hacer, las haremos. Las que no, lo explicaremos a la sociedad. Trabajaremos lo que podemos y debemos mejorar.

—¿Y dónde hay que mejorar?

—Un aspecto es el porcentaje de egresados. Hay un desfase en la formación de secundaria con la que se necesita para entrar en Ingenierías, por ejemplo. No se pueden estudiar estas carreras sin saber física ni matemáticas, y esto es un problema social. Necesitamos gente formada en ciencias y tecnología y hay una desviación clara hacia áreas de ciencias de la salud y sociales, de la economía y la empresa, que también son importantes. Me consta que la Consejería está al tanto de esta cuestión. Hay que solucionar las necesidades curriculares, fomentar la formación en secundaria de las áreas que garantizan el éxito al pasar a la universidad.  

—Su programa gira en torno al objetivo de que la universidad sea el motor de la transformación social. Dígame la receta que va a aplicar.  

—Cuando tú alineas la estructura productiva con la que genera conocimiento es cuando se obra el milagro social. Nosotros tenemos la industria del turismo, pero tenemos que potenciar otras áreas de innovación y la universidad tiene que estar en contacto con el tejido productivo, alinearnos con él y ser capaces de cambiarlo. Creo que tenemos potencialidades y grupos de investigación para lograrlo, ya están en ello y generando producto para empresas extranjeras.

—Alberto Montoya, su rival en las elecciones, afirmó que con su triunfo la ULPGC ha dicho que no quiere cambiar. ¿Cómo convencerá de que usted no significa la continuismo?

—Cambiando. Yo recojo lo que han hecho bien desde Francisco Rubio a Manolo Lobo y José Regidor. A partir de ahí, hay un nuevo contexto y un nuevo marco institucional. Un rector que se instale en el inmovilismo hace que la universidad muera. Ahora estamos en una situación donde la política de plantilla y personal es fundamental, donde se puede fomentar la producción científica porque tenemos financiación estable, estamos en un marco de internacionalización y calidad obligados y tenemos que hacer movimientos en ese sentido. El cambio es un concepto manido y cada vez que hay elecciones alguien se apodera de la palabra.  Creo que represento el cambio sereno, por mi carácter; sensato, por mi experiencia; y productivo, porque no voy a estar mirando atrás. No tengo mochilas de agravios, quizás sea el único rector que no va a definir una cuarta facción, vengo con todo lo que me han enseñado los tres rectores anteriores, hay cosas que están bien y cosas que hay que cambiar porque los tiempos han cambiado.