Las orcas visitan al dentista

22/03/2017

La dentadura de las orcas necesita de cuidados odontológicos permanentes. Sus dientes son totalmente diferentes a los del resto de mamíferos y eso también los hace más frágiles. Para prevenir infecciones e inflamaciones, en Loro Parque limpian cada día la boca de sus orcas y periódicamente las someten a revisiones odontológicas.

Contrariamente a lo que pudiera parecer, la dentadura de las orcas no es como la del resto de mamíferos, pues además de ser morfológicamente distinta, no la usan para cortar, desgarrar y triturar, sino para atrapar a sus presas. Eso ocurre cuando viven en la naturaleza, pero en cautividad se sirven de los dientes para manipular objetos y explorar y morder el recinto en el que viven. Y en ambos casos, aunque las causas son distintas, «los problemas son los mismos y los dientes  acaban dañados». En muchos casos acaban «con la parte blanda totalmente expuesta, lo que les puede provocar no sólo dolor, sino inflamaciones e infecciones», explica Javier Almunia, experto en cetáceos y director de Loro Parque Fundación.

La ferocidad que aparenta la boca de una orca esconde, sin embargo, una dentición que, por sus propias características, es fácilmente erosionable. Se trata de dientes de forma cónica que, como el resto, están cubiertos por una capa de dentina, pero que, sin embargo, en la zona donde se encajan en la encía son especialmente frágiles. Ahí, indica Almunia, la pulpa del diente suele perder la dentina y quedar expuesta dando lugar a problemas bucodentales.

Las orcas que viven en cautividad «reciben cuidados dentales» y diariamente los cuidadores les lavan los dientes con agua destilada y agua oxigenada diluida. «Es la manera de evitar inflamaciones o infecciones», dice Almunia.

Para comprobar si hay inflamación se fotografía la boca de los animales con una cámara infrarroja que permite ver cualquier irregularidad. Además, mensualmente se les hace un análisis de sangre para comprobar que si hay infección.

Si los resultados son positivos, los veterinarios hacen exploraciones específicas y si la pulpa del diente ha quedado expuesta tienen que desvitalizarla. Esa desvitalización del diente se hace practicando un agujero en  la pieza afectada con un taladro para facilitar. Con el diente desvitalizado, la limpieza se realiza de una manera más fácil y están descartadas las enfermedades.

De entre los 40 y 42 piezas dentales que tienen las orcas, las de  mandíbula inferior delantera son las que más usan y, por tanto, las que con el paso de los años más se dañan. Es en esas piezas donde se les suelen practicar las desvitalizaciones porque «son los elementos», dice Javier Almunia, «que les pueden causar más problemas de salud».

Las higienes dentales están incluidas en el plan de entrenamiento de las orcas, de manera que los animales «acceden voluntariamente a que se les limpien los dientes». «La participación voluntaria en los cuidados veterinarios es la  tendencia en los zoológicos más modernos» porque, según Almunia, «favorece no sólo el bienestar de los animales, porque les evita situaciones de estrés, sino que también facilita el trabajo de los veterinarios».