Telde

Las compras colapsan la GC-1

ETIQUETAS:

Cinco carriles colapsados frente a Alcampo y tramos de la GC-1 en sentido norte en los que, según la hora, los coches pueden superar los ocho kilómetros al ralentí. Ese es el panorama que llevan sufriendo miles de conductores estas Navidades a su paso por Telde por la saturación de los accesos a los centros comerciales de La Mareta y El Mirador.    

El tormento es diario y se repite todas las tardes en la GC-1 sentido norte desde hace 10  días, desde que se entró de lleno en la campaña comercial de Navidad y la gente está apurando las compras de Reyes. Las caravanas se producen por la densidad de coches que hay en la carretera, sin accidentes de por medio. El tráfico empieza a saturarse a la altura de Alcampo en torno a las cuatro de la tarde y, poco a poco, minuto a minuto, va sumando metros, y coches, hasta  colapsar literalmente el tráfico en tramos de atasco que, ya a media tarde, han llegado al aeropuerto, a Carrizal e, incluso, a Vecindario. El enfado es generalizado entre los afectados. Trabajadores de Arinaga se quejaron este miércoles de que el miércoles tardaron dos horas y cuarto en llegar a Melenara.

El cuello de botella se produce en esa milla de oro de los márgenes de la GC-1 a su paso por Telde, donde en unos pocos kilómetros cuadrados se ha levantado la que posiblemente sea la zona comercial más extensa de Canarias. A uno y otro lado de la GC-1 se agolpan el área comercial de La Mareta, con Alcampo, Leroy Merlin e Ikea como locomotoras, la que conforman Decathlon y Makro, y los parques comerciales de Las Terrazas y El Mirador, este último ya en terrenos de la capital grancanaria. La masiva afluencia de vehículos, sobre todo a La Mareta y a El Mirador, bloquea sus entradas y salidas y satura poco a poco todas las vías del entorno.

El resultado no son solo colas kilométricas, molestias para los usuarios, contaminación medioambiental y pérdidas económicas, sino también accidentes de tráfico. Desde la Policía Local  de Telde, que lleva años reclamando una solución al Cabildo, aseguran que el ritmo de siniestros ya es diario en ese tramo y que hay días en que son varios.

La Corporación insular anunció en 2013 una inversión de 1,5 millones de euros para mejorar las conexiones de la GC-1 con La Mareta, por el lado tierra y por el lado mar, pero dificultades burocráticas han frenado las obras. Con todo, el edil de Tráfico, Juan Martel, cree que no resolverá el problema. «Lo paliará un tiempo, pero volverá, hay que apostar por un transporte alternativo».