El guirre levanta el vuelo de la conservación

Tras 14 años de trabajos de conservación de la subespecie, el guirre por fin alza el vuelo de su recuperación. Los datos son suficientemente elocuentes: 94 ejemplares de los 230 individuos son parejas reproductoras, dejando bien atrás las 21 parejas reproductoras censadas en el 2000.

Catalina García
CATALINA GARCÍA

El despegue de la conservación y recuperación del guirre se mide en ejemplares, parejas reproductoras y territorios. Tras 14 años de trabajos científicos, 230 individuos surcan los cielos, de los cuales 94 forman parejas reproductoras y ocupan 47 territorios de manera estable. En 2000, apenas habían 21 parejas reproductoras del ave emblemática de Fuerteventura.

A estos guirres, que están en libertad y censados, se suman algunos ejemplares asentados en Lanzarote y el Archipiélago Chinijo, donde se han censado tres y un territorio respectivamente. La Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, a través de los proyectos europeos Life que cogestiona con la estación biológica de Doñana, confirma los síntomas de recuperación de la subespecie endémica de Fuerteventura.

El guirre o alimoche canario (Neophron percnopterus majorensis) sobrevoló históricamente y de manera regular en todo el Archipiélago. Sin embargo, el aumento poblacional y la ocupación progresiva del territorio del siglo XX mermó su presencia hasta el punto que, en las últimas décadas, la especie se ha restringido casi exclusivamente a la Maxorata.

Life 2004-2007. Desde el año 1998 se iniciaron seguimientos intensivos e ininterrumpidos de la especie, y es con la aparición de los primeros datos cuantificables sobre el estado de conservación del guirre cuando se activa la alarma ambiental. Hubo que esperar al 2004 y hasta 2007, para que la Unión Europea le prestara atención a través del programa Life que se centran en la conservación de los hábitats y especies protegidas de los espacios integrados en la Red Natura 2000.

Además, la estación biológica de Doñana, dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha tenido una intervención destacada en la recuperación de la especie al ser durante varios años la entidad encargada de ejecutar varios programas del Life. Este organismo también realizó el seguimiento de la población, materializando convenios de colaboración financiados unas veces desde el Cabildo y otras desde el Gobierno de Canarias, al término del Life.

Este proyecto europeo permitió en primer lugar detectar cuáles eran las causas de mortandad que estaban haciendo desaparecer la especie, para luego adoptar las medidas correctoras que ahora se constata que fueron efectivas. El Life determinó en su momento que las principales amenazas de la especie eran el peligro de electrocución y colisión con tendidos eléctricos, los envenenamientos ilegales, la intoxicación por plomos de caza, las molestias de humanas en las áreas de nidificación o la reducción en la disponibilidad de alimento.

Salvapájaros. Para paliar cada una de estas amenazas, el proyecto desarrolló diversas intervenciones, unas veces directas y otras de concienciación, que se plasmaron en el Plan de Recuperación del Alimoche Canario.

Una de ellas consistió en la instalación de dispositivos llamados salvapájaros en los tenidos eléctricos, la vigilancia de los territorios y las campañas de sensibilización dirigidas tanto a la población en general como a los colectivos de cazadores y ganaderos para evitar la presencia humana en las zonas y épocas de cría y para eliminar el uso de materiales tóxicos en el medio. También incluyó la mejora de la disponibilidad de alimento para la especie con la instalación de un comedero que desde el año 2007 funciona en Tiscamanita.