Dos bodas y un funeral

26/12/2011

Érase una vez una plebeya, otra,  que se casó con el príncipe Guillermo de Inglaterra, con la pompa y el boato propios de la ocasión. La princesa Catalina se unió a la larga lista de mujeres jóvenes, guapas y muy preparadas que ascenderán a los cielos del trono en Europa vía conyugal.  Érase otra vez una anciana duquesa que se casó con un plebeyo en Sevilla tras arreglar sus asuntos terrenales, léase fortuna esplendorosa, para obtener el permiso de sus hijos y tener la fiesta en paz. Cayetana de Alba, la más noble, contrajo matrimonio con el muy atractivo funcionario público Alfonso Díez. Y sin cortarse un pelo, eso es lo que adoro del personal forrado, se descalzó y obsequió con unas sevillanas a la concurrencia.Y luego érase una vez un yerno cuasi perfecto que devino en rana. Iñaki Urdangarín, marido hasta la fecha de la infanta Cristina, ha tenido el triste honor de convertir 2011 en una annus horribilis para los Reyes de España (a todos nos llega, Majestad). Alto, guapo, deportista, elegante, no supo o no quiso resistirse a la tentación de hacer una fortuna manejando hilos tan ilícitos como ilegales. Su eventual imputación mortifica gravemente a la Familia Real en un momento en que la crisis económica y la mala situación del pueblo llano y soberano le hacen más irritable que de costumbre.