De tajinastes a la palmera, las plantas canarias que "invaden" el planeta

08/06/2015
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Desde tajinastes y verodes, margaritas y siemprevivas hasta el mayor símbolo vegetal del archipiélago, la palmera, más de 30 plantas endémicas canarias se extienden por todo el planeta y crecen salvajes en lugares como la zona chilena de la carretera panamericana y la costa de California.

El botánico Lázaro Sánchez-Pinto, exdirector del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife, explica que sobre este asunto impartirá este lunes la charla "Plantas canarias invasoras en entornos urbanos del mundo", en la inauguración de la sexta edición del curso "Detectives de la Naturaleza".

Lázaro Sánchez-Pinto detalla que se habla mucho del problema que suponen las plantas introducidas en Canarias, como las tuneras, el "rabo de gato" y los tartagueros, y que en algunos lugares son "auténticas plagas" pero también hay plantas endémicas de las islas que por diversos motivos se han exportado a todo el planeta.

Son principalmente plantas ornamentales y forrajeras que en conjunto pueden sumar más de 30 especies en todo el mundo, de Australia y Nueva Zelanda a Estados Unidos, Sudáfrica y varios países europeos.

El botánico subraya que en general, en cuanto a las plantas ornamentales, se trata de las especies más apreciadas en jardinería y han ido variando con el tiempo.

Entre ellas, la margarita o margaza de costa, una especie rústica y fuerte que se encuentra en todas las islas menos en Fuerteventura.

Esta margarita está extendida "por todos lados" y uno de ellos es la parte chilena de la carretera panamericana, pero también se encuentra naturalizada en Japón, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, explica Sánchez-Pinto.

Otras plantas que se encuentran por el mundo, y que sorprenden por su gran inflorescencia, son las especies de tajinaste canario de flores rojas del Teide, el de flores azules de La Palma -que es muy "agresivo" en las zonas más cálidas del sureste de Inglaterra- y el de flores blancas de Anaga, una "plaga" en algunas zonas de Sudáfrica.

También los verodes o bejeques están muy extendidos en todos lados y tienen "una aceptación tremenda" en Nueva zelanda y en el caso de California, donde existen varias especies asilvestradas desde San Francisco hasta San Diego.

"Las afueras de Los Angeles están llenos de verodes", comenta al respecto Lázaro Sánchez-Pinto, quien indica que también en California abundan las siemprevivas arbustivas, entre ellas, una especie exclusiva de Masca que, en su hábitat original, un barranco basáltico, no llega a los 200 ejemplares en menos de 2 kilómetros cuadrados.

Esta planta ha alcanzado las proporciones de una "mala hierba" en las zonas costeras de California, en áreas de arenas consolidadas, como las antiguas dunas de Santa Mónica o Laguna Beach, lo que da muestra de su poder de adaptación.

Señala Lázaro Sánchez-Pinto que además de viajeros que llevan a sus países plantas propias de las islas, una persona de la que se tiene constancia que envió "muchas semillas canarias" al extranjero fue el doctor Jorge (George) Pérez Ventoso, hijo del médico Víctor Pérez que trató a muchos foráneos en Puerto de la Cruz,

En las primeras décadas del siglo XX, Jorge Pérez envió semillas de plantas canarias a Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia por su gran relación con la colonia británica en el archipiélago.

Ya anteriormente su padre, el médico Víctor Pérez, había enviado muestras de una excelente planta forrajera, el tagasaste palmero, a Inglaterra y posteriormente a Australia, donde actualmente ocupa una extensión de más de cien mil hectáreas de cultivo.

Una superficie mayor que las islas de La Palma y El Hierro juntas, puntualiza Lázaro Sánchez-Pinto.

El tagasaste también se ha "escapado" de sus zonas de cultivo australianas y ha ocupado otras áreas, por lo que también es considerado una planta agresiva.

Pero la más agresiva de todas porque crece "en todos los lugares" y en todos los idiomas se identifica con el término "canario" es el símbolo vegetal más importante del archipiélago, la palmera, que se encuentra "en todos los catálogos" de plantas amenazadoras, sobre todo por la toxicidad de sus púas.