Agaete se vuelca con Taburiente y Mestisay en el recuerdo a Valentina

CANARIAS7

A pesar del tiempo reinante, una ola de calor y fuertes vientos racheados a lo largo de todo el día, lo que hizo que la prueba de sonido y los preparativos del espectáculo se desarrollaran con dificultad, la llegada de la noche del sábado animó a miles de personas a acercarse hasta el Puerto de las Nieves para dejarse seducir por los sonidos y las voces de Olga Cerpa y Luis Morera.

No faltó de nada: el potente repertorio histórico de ambas formaciones fue aplaudido continuamente por el público asistente. Especial mención merecen temas como A la Caldera, La Rosa de los Vientos o las Folías a las que acompañaron los timples de Germán López y de su alumno Hirahi Afonso. Morera estuvo sembrado, derrochando unas facultades vocales extraordinarias. La réplica que tiene en Olga Cerpa parecen nacidos para cantar juntos- hacen que todo aquello que cantan a dúo reciba la continua complicidad del público, que rubrica con aplausos cerrados temas como El Punto, o La Noche en Arguineguín.

“Los indianos” fueron bailados por el combo de baile agaetense Salsa Alocubano con sabrosura y alegría contagiosa. Los metales salidos de la agrupación musical Guayedra y de la tradición por esos instrumentos en la Villa estuvieron precisos en el acento y en el brío latino. La sección rítmica, comandada por el cubano afincado en Canarias Totó Noriega jugó un destacadísimo papel en la fuerza con que la banda que acompañan a Mestisay y Taburiente desarrolla el concierto.

El recuerdo de Valentina Hernández, que sonó en la audición de su arrorró mientras se apagaban las luces, propone con este espectáculo un guiño continuo con identidades del pasado que se transforman sin perder su esencia trasladándolas al presente.

Uno de los aplausos más cerrados de las noche los cosechó la Banda de Agaete y los papahuevos de la Villa, que se sumaron a En Busca de Valentina antes de que se interpretará el popular “Agüita” con un pasacalles que se hizo camino entre el gentío para llegar al escenario a tocar La Madelón. El público, puesto en pie, bailaba como si fuese el día principal de la Rama.

La joven cantante agaetense Dunia recibió también una cerrada ovación cuando interpretó con Olga su Niña Candela. Entre el público se sucedían las emociones con un repertorio que compartían generaciones diferentes y que ya forma parte del patrimonio cultural y la memoria musical de Canarias.

La fiesta acabó con el Sangueo y la entrada de la Batucada Drakatum y sus tambores mientras el público coreaba una y otra vez estribillos. Un segundo bis, cantado a corazón abierto por todos los asistentes, fue el Gran Canaria de los versos de Pedro García Cabrera y la música de Manolo González. Una noche de verano extraordinaria que dio fe de la singularidad de una propuesta que, por primera vez, aúna a dos grupos históricos de la canción popular de Canarias junto a músicos, cantantes y artistas de los lugares donde se representa el espectáculo. Un ejemplar ejercicio de integración cultural que, hasta ahora, cuenta con el respaldo unánime de los isleños que tiene la suerte de disfrutarlo en vivo.

La próxima cita, el viernes que viene en el festival campesino, en Arrecife de Lanzarote, donde también se espera una convocatoria masiva.