2016, un mal año para el puerto de Las Palmas

La caída del tránsito y la crisis del ‘offshore’, ambas provocadas por factores externos, ha hundido dos de las principales actividades del puerto y las que generan más valor añadido, negocio y empleo

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ

El año 2016 no va a ser bueno para el puerto de Las Palmas, no en términos de ingresos y beneficios para la Autoridad Portuaria sino en actividad y volumen de negocio para los operadores privados que prestan sus servicios en La Luz. Tras varios ejercicios de actividad creciente y marcada aportación al producto interior bruto (PIB) de Canarias y al empleo de la Isla, el puerto pierde vigor por el parón de dos importantes sectores. De un lado, la caída del trasbordo vinculada a la situación del tráfico internacional: mucho barco y poca mercancía que mover ante la caída de la demanda tras la crisis. Esto ha sumido en una profunda depresión a numerosos puertos en todo el mundo, incluidos los chinos, líderes hasta ahora en el movimiento de teus y enterrado en pérdidas a las mayores compañías de teus del mundo que han tenido que, en algunos casos, recurrir a las fusiones para sobrevivir (la coreana Hanjin presentó la semana pasada suspensión de pagos). En La Luz es MSC quien está reduciendo sus tráficos. Cerrará el año en unos 600.000 teus en una terminal -OPCSA- preparada para acoger tres millones, lo que está generando pérdidas para la propia OPCSA, el puerto y la sociedad canaria. Su caída de actividad está encareciendo la operativa de la estiba, lastrando la competitividad del puerto y elevando el precio de la cesta de la compra de los canarios, sin que por ahora se atisbe un cambio de tercio. De otro, el puerto está sufriendo las consecuencias de la grave crisis del sector offshore a consecuencia de los bajos precios del crudo y que ha obligado a parar a la mitad de las plataformas petrolíferas del mundo. Algunas de ellas duermen hoy en los muelles de La Luz a la espera de que el sector se reactive. Entonces volverán a demandar reparaciones y trabajos de mantenimiento pero por ahora el sector está prácticamente parado (salvo trabajos puntuales, como el que acometerá en las próximas semanas Astican sobre la Scarabeo 9, que llegó ayer a La Luz). «Se ha juntado el hambre con las ganas de comer», indica un operador del puerto. Según indica, además de que el tráfico internacional no se ha acabado de recuperar de la crisis financiera se da la circunstancia de que La Luz está en la zona de influencia del trasbordo de países africanos y sudamericanos, como Nigeria y Brasil, que dependen mucho del petróleo para comprar y mover mercancía. «Se para el trasbordo y el offshore y con ello hay menos actividad para remolcadores, prácticos, amarradores y consignatarios, entre otros. Además, con la menor actividad hay menos avituallamiento, movimiento de piezas, cambio de tripulación, reparación de contenedores y buques... Toda la cadena logística se resiente», explica otro operador, que asegura que el parón portuario «es evidente». Uno y otro coinciden en señalar que la Autoridad Portuaria tiene poco margen para cambiar esta situación, derivada de factores exógenos. Estancados estos dos sectores, la actividad de La Luz se apoya hoy en otras actividades que generan menos valor añadido al PIB. Se trata del tráfico cautivo, tanto de mercancías como de coches y que crece con fuerza gracias al tirón turístico y la mejora de la demanda interna. Tal es así que, por primera vez en muchos años, en 2016 se el tráfico ro-ro superará en movimiento de contenedores al de tránsito (60%-40%). También tira al alza el bunkering, se mantiene la actividad de los cruceros y el tráfico de pasajeros entre Islas y con la Península mejora sus cifras. La pesca, por su parte, sigue siendo residual en La Luz y así se prevé que se mantenga en los próximos años, aunque algunos operadores confían en que a final de 2016 la situación cambie. A la espera de buenas noticias, cumplimiento de promesas (la de MSC con los estibadores), subida del crudo y cierre de acuerdos (el objetivo de Paraguay), la realidad pura y dura es que La Luz no pasa hoy por su mejor momento.