Menú de la cena en honor al título de Liga, 21 de abril de 1965. / Todocolección.

Los menús del Real Madrid

¿Ganará el Madrid su decimocuarta final de Champions? Repasamos algunos de los menús con los que los blancos festejaron pasadas victorias.

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Mucho ha llovido desde que el Real Madrid celebrara sus primeros títulos con merendolas y sencillas cuchipandas. El 18 de abril de 1905, cuando aún se llamaba Madrid Foot-Ball Club, ganó el partido decisivo del Campeonato de España (lo que luego sería la Copa del Rey) al Athletic de Bilbao y lo festejó invitando a sus rivales a una cena en el Café Inglés de la calle Sevilla. Desgraciadamente no conocemos el menú que sirvió para conmemorar el primer titulo nacional del Madrid, pero sí que se leyeron discursos, se descorchó champán, se cantó y se bailó. Aunque los bilbaínos declinaran la invitación, estuvieron presentes los jugadores del San Sebastián Recreation Club –precedente de la actual Real Sociedad– y todos los miembros del equipo campeón: Alcalde, Berraondo, Álvarez, Bisbal, Lizárraga, Normand, Parages, Revuelto, Alonso, Prast y Yarza.

El Café Inglés era entonces un local de cierto renombre, sede de tertulias literarias y reuniones políticas, en el que se comía a la francesa. Nada tenía que ver con los míticos chuletones del Txistu, testigos habituales de la historia madridista, ni con la modernísima gastronomía que el Real Madrid planea instaurar en el nuevo estadio Bernabéu. Los gustos culinarios han cambiado y con ellos también han virado los intereses inversores de los futbolistas merengues, que pasaron de las humildes salchichas de Ferenc Puskás a los encopetados restaurantes de los que son dueños ciertos jugadores actuales.

La historia de la gastronomía es también la de los menús merengues: para probarlo podemos comparar las distintas minutas que a lo largo de los años han servido para celebrar distintas victorias del club. EL más antiguo que he encontrado es del 10 de abril de 1955, fecha en la que el Real Madrid organizó un «banquete de campeones» en el madrileño Hotel Palace por su victoria en la Liga 1954-55. El menú incluyó consomé a la madrileña, barbos à la Chartreuse, ternera asada con patatas y legumbres, bizcocho helado y café, todo regado con jerez y rioja Paternina banda azul. Una comida bastante aburrida e institucional, muy diferente a la que el 21 de diciembre de 1959 sirvió para homenajear a Alfredo di Stefano «en ocasión de haber obtenido por segunda vez el título de mejor jugador de Europa». El tarjetón de la minuta incluyó tres tablas con los goles marcados, partidos jugados y trofeos ganados por el futbolista argentino, pero lo mejor es que el menú fue enteramente balompédico: de primero hubo «aperitivo Máximo Goleador», de segundo «crema de langosta al Libre Indirecto», luego «faisanes de La Cepilla al Cuatro Dos Cuatro», «cochinillos de Segovia al tacón» y de postre «tarta helada a lo Hincha», con vinos López Heredia y CVNE Imperial 1947. Eso sí que es una comida futbolera.

Kopa y Di Stefano en el banquete de celebración de la Champions 1958; Tarjeta de menú de 1979 y menú de 1979. / СЕРВАНТЕС//Todocolección

Al parecer este homenaje a Di Stefano fue organizado por la Peña Valentín y un grupo de amigos del jugador, razón por la que la comida pudo ser más informal que los interminables banquetones que celebraba el Madrid como institución. En diciembre de 1957 hubo uno de ésos, ofrecido a la directiva y plantilla del Wolverhampton Wanderers con ocasión de un encuentro entre los dos equipos, y fue bastante soporífero. Por no decir indigesto, porque en él hubo de todo: para empezar canapés de foie-gras, jamón serrano y anchoas, buñuelos de chorizo, gambas a la romana, croquetas de ave y cuadritos de parmesán. El menú propiamente dicho comenzó con sopa ox-tail, siguió con langostinos en salsa Newburg acompañados de arroz pilaf, cardos braseados, pollitos enteros rellenos «Real Madrid» con guisantes, champiñones y patatas a la parisién y terminó con una macedonia de frutas frescas y un sabayón. Para beber hubo Viña Sole 1945 de Bodegas Franco-Españolas, tinto Viña Real Plata de CVNE y Champán Codorníu.

A lo largo de las siguientes décadas los menús madridistas fueron aligerándose, posiblemente porque se les ocurrió la gran idea de abrirlos a socios y público. En 1965, cuando el Madrid ganó por quinta vez consecutiva el título de Liga, la cena se redujo a consomé Luis XV, merluza al gratín, ternera asada primaveral, helado Melba y tarta de moka. En mayo de 1972 el mismo trofeo sirvió de excusa para ofrecer una multitudinaria cena en el Palacio de Congresos y Exposiciones: por 300 pesetas cualquier aficionado podía ir y comer junto a sus ídolos crema Parmentier, huevos en salsa Aurora, pavo a lo Hostería, helado y café con vino, coñac y anís de Chinchón.

Durante los años venideros la oferta gastronómica se mantuvo estable pero los precios se pusieron por las nubes. En 1976, mismo lugar y ocasión, hubo que pagar 700 pesetas por cenar consomé frío madrileño, filetes de lenguado, medallón de ternera y soufflé helado «Campeón»; en 1978 la inflación galopante había elevado ya a 1000 pesetas el precio de un menú (18º campeonato de Liga para el Real Madrid) con sopa, mero a la portuguesa, medallón de ternera al vino de solera y souflé Alaska. Ya ven que lo que triunfaba eran la ternera y los helados. Al año siguiente, en junio de 1979, hizo falta pagar 1500 pesetazas para acudir a la cena de los campeones y poder comer un repetitivo menú compuesto por sopa, lubina fría Bellavista, ensaladilla nacional, pierna de ternera con legumbres y tarta helada. En términos gastronómicos lo más interesante de los menús madridistas de aquellos años fue el «sorbete del Caribe» (1977) y el «extracto de tortuga al Oporto» (1980), dos misteriosas recetas que seguramente disten mucho de los manjares con los que el Madrid, si gana hoy al Liverpool, podría festejar su decimocuarta Champions.