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Portada de los antiguos menus de la aerolínea Iberia. r. c.
¿Qué se comía en un avión de Iberia hace 70 años?

¿Qué se comía en un avión de Iberia hace 70 años?

Gastrohistorias ·

Corrían los primeros tiempos de la aviación comercial trasatlántica y la aerolínea española ofrecía a sus pasajeros menús de postín.

Ana Vega Pérez de Arlucea

Sábado, 7 de noviembre 2020, 20:04

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Mucha gente piensa que Iberia, fundada en 1927, fue la primera aerolínea española de la historia. En realidad antes que ella llegaron CETA (Compañía Española de Tráfico Aéreo) en 1922, CEA (Compañía Española de Aviación) en 1923 y Unión Aérea Española en 1925. Iberia sí que fue pionera en realizar el vuelo Madrid-Barcelona con pasajeros y en inaugurar esa importante ruta comercial, pero igual que todas las empresas antes mencionadas en 1929 fue absorbida por CLASSA (Concesionaria de Líneas Aéreas Subvencionadas S. A.), compañía creada por el directorio militar de Primo de Rivera con ínfulas de monopolio.

En 1931 CLASSA fue nacionalizada y sus bienes traspasados a una nueva empresa pública conocida como LAPE o Líneas Aéreas Postales Españolas, que durante la Guerra Civil permaneció fiel al régimen republicano y cedió parte de sus dieciocho aviones al Ejército. Mientras, el bando nacional reactivó Iberia para realizar vuelos que conectaran diversas ciudades en territorio sublevado.

Franco ganó, LAPE se fue al garete y lo que quedó de su flota fue a parar a Iberia, que en 1939 amplió sus rutas al ámbito europeo y en 1946 fue la primera aerolínea comercial en establecer vuelos entre Europa y Sudamérica. De Madrid a Buenos Aires con escala en el Sahara, Natal y Río de Janeiro, un viaje que duraba una eterni-dad y durante el cual no sólo el avión necesitaba repostar, también sus pasajeros.

Varios detalles de los antiguos menus de Iberia, con los platos que ofrecían. r. c.
Imagen principal - Varios detalles de los antiguos menus de Iberia, con los platos que ofrecían.
Imagen secundaria 1 - Varios detalles de los antiguos menus de Iberia, con los platos que ofrecían.
Imagen secundaria 2 - Varios detalles de los antiguos menus de Iberia, con los platos que ofrecían.

La comida a bordo de un avión era entonces bastante más generosa que ahora, incluso en case turista. En agosto de 1950, por ejemplo, el desayuno que los viajeros tomaban tras salir del aeropuerto de Parnamirin (Brasil) rumbo a Argentina incluía café, té o leche, zumo de frutas tropicales, frutas del país, galletas, mantequilla, mermelada y huevos fritos con jamón.

El menú incluido en el billete dependía de la ruta y del tiempo de vuelo, pero en aquellos tiempos solía mezclar ingredientes y platos típicamente españoles con guiños al lugar de destino. El 8 de junio de 1955 el trayecto Barcelona-Frankfurt se hacía con el estómago bien lleno de consomé de ave, surtido de embutidos (jamón serrano, york y salchichón), ensaladilla de patata, aceitunas rellenas, ensalada de tomate, pimiento y huevo duro más un «pollito tierno del Prat en cazuela», pastel, fruta y café.

Excelente carta de bar

Por entonces Iberia había estrenado la conexión trasatlántica entre España y Nueva York, trayecto que se hacía con dos comidas incluidas y una excelente carta de bar a disposición de los pasajeros que quisiesen tomarse un vermú (Cinzano y Martini-Rossi), una copita de jerez (Fino Marismeño, Carta Real y Bobadilla), whisky (a elegir entre Vat 69, Johnnie Walker, Seagram's y Caballo Blanco), ginebra (Gordon, Larios y Fockink), coñac (Cardenal Mendoza, Bobadilla Gran Reserva), cava (Codorniú, Freixenet y Castellblanch), anís, triple seco, chartreuse o un cóctel realizado in situ por las azafatas ofrecían (Manhattan, Martini y Daiquiri).

El desayuno y la merienda o refrigerio solían ser muy similares constando de pan, bollería, mermelada, embutido, emparedados, fruta y bebidas calientes. La comida del mediodía y la cena por su parte llevaban siempre una sopa como consomé a la madrileña, alguna ensalada (Mimosa, rusa o cóctel de marisco), un plato principal como roast-beef, pollo al estragón, tournedó, áspic o lubina a la parisienne, un postre de cocina y otro de fruta, pan, bebida y café.

Debía de estar todo muy bueno porque el servicio de cocina de Iberia ganó una medalla de oro en el Exposición Internacional de Arte Culinario de 1956. Y encima si te aburrías durante la digestión te podían prestar una baraja española, otra de póker, dados, un set de viaje de damas o ajedrez y varias opciones de lectura. Casi nada. Entonces sí que viajar era un placer…

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