Donald Trump, presidente de EE UU / AFP

Trump quiere un fiscal especial para investigar al hijo de Biden

Hacienda le sigue la pista por evasión de impuestos y lavado de dinero

MERCEDES GALLEGO Nueva York

Hunter Biden ha sido la obsesión de Donald Trump desde que su padre surgió como su principal rival electoral. El mandatario ha intentado utilizarlo como arma para dañar la reputación de Joe Biden, primero chantajeando a Ucrania para que le investigase por corrupción, luego a China por sus inversiones y ahora a su propio gobierno por fraude fiscal. La batalla no ha terminado, Trump está rabioso y Hunter sigue siendo la oveja negra de la familia Biden.

Según diversos medios el presidente quiere que el nuevo fiscal general en funciones nombre a un fiscal especial para investigar el hijo del presidente electo. Falta poco más de un mes para que todo el gobierno entregue sus carteras, pero un fiscal especial tendría independencia y probablemente sobreviviría a su gobierno, porque despedirlo podría dañar la reputación de Biden tanto como la investigación.

La fiscalía de Delaware, junto a la hacienda estadounidense y el FBI, ya le investigaban desde hace meses por delitos fiscales de evasión de impuestos y lavado de dinero relacionados con sus inversiones varios países, pero principalmente en China. Uno de esos ingresos sin declarar habría llegado en forma de diamante, uno de 2.8 quilates que le entregase en Miami el entonces presidente de la empresa energética china CEFC. Salió a relucir durante su proceso de divorcio, porque él decía no saber qué había hecho con él. Su esposa sugería que valía 80.000 dólares, para él, 10.000. «Sabía que no era buena idea cogerlo, me sentí raro», dijo en una entrevista con The New Yorker en la que pretendía limpiar su imagen.

Según la revista los negocios de Hunter Biden en China mientras su padre era vicepresidente resultaron preocupantes para la Casa Blanca de Obama, donde se veía como un conflicto de intereses. Por aquel entonces también representaba legalmente a oscuros hombres de negocios chinos que habían pagado corruptelas en Uganda y Chad para favorecer los proyectos energéticos de CEFC en esos países.

Pese a no tener mayor experiencia en el sector energético, fue contratado por la mayor empresa ucraniana de gas natural Burisma, donde sirvió en su consejo de dirección durante cinco años como asesor legal de estrategias corporativas y cobró 850.000 dólares. En ese momento su padre estaba al frente de la política de Ucrania y guiaba no solo a EEUU sino al FMI en las ayudas para el país, mientras Burisma enfrentaba acusaciones de corrupción y lavado de dinero. Joe Biden defiende su independencia y ni siquiera ha admitido que cometiese un error de juicio al no excluirse de las políticas para Ucrania mientras su hijo estaba involucrado con la empresa.

En los días previos a las elecciones el abogado de Trump Rudy Giuliani intentó desprestigiar al candidato demócrata filtrando a The New York Post fotos comprometidas de Hunter Biden, aparentemente drogado en una bañera, junto a correos de su padre encontrados en un ordenador portátil que Hunter dejó arrumbado en una tienda de reparaciones, pero la prensa en general no le compró la distracción. El hecho de que el fiscal general William Barr no revelase entonces la existencia de una investigación fiscal en su contra puede haber contribuido a su despido el lunes. Si bien ya no le puede servir para ganar las elecciones pasadas, Trump espera poder usarlo para las siguientes, por lo que no piensa soltar a su presa.