Biden y Blinken, en una imagen de archivo de 2013 en la Casa Blanca. / Reuters

Biden hace historia con sus nombramientos

El primer reto de su nuevo secretario de Estado será restablecer las buenas relaciones con el mundo

E.P. / AFP Washington

Le llaman Obama 3.0 porque después del impass de Trump en estos cuatro años, las caras del gobierno anterior están de vuelta. Se caracterizan por ser diversas y multilateralistas, interesadas en trabajar con el resto del mundo para resolver los problemas y no despertar filias o fobias entre la oposición. O sea, lo opuesto de aquellos a los que sustituirán.

El primer nombre en esta traca de nominaciones que ha abierto la semana del presidente electo es el de Anthony Blinken, que ha traído un profundo suspiro de alivio entre los gobierno aliados. Como su jefe, el nuevo secretario de Estado tiene una gran experiencia en política exterior y sabe que le queda por delante una importante labor para reconstruir las relaciones dañadas, con un departamento significativamente más reducido.

Conoce bien la oficina porque ya fue adjunto del secretario de Estado con John Kerry, que también está de vuelta a la arena gubernamental. El ex candidato presidencial que negoció los acuerdos de Paris ha sido elegido para restaurarlos y liderar las políticas de cambio climático. París será una tarea fácil en comparación a la de Teherán que tendrá que renegociar Blinken, con el agravante de que el régimen de los ayatolás ha perdido la poca fe que tuviera en la democracia estadounidense y ha preferido volver a armarse hasta los dientes.

Ambos hombres son viejos conocidos de Biden. Blinken fue su asesor en el Senado y Kerry compartió con él asiento en el hemiciclo y en el Despacho Oval de Obama. Biden justifica estas elecciones con el argumento de que se trata de un momento crítico para el que necesita un equipo curtido «listo para pisar el suelo corriendo», explicó en un comunicado. «Estos individuos son tan experimentados como innovadores e imaginativos, por eso los he elegido», afirmó.

Toca también batir marcas históricas y romper techos de cristal. Para eso está Janet Yellen, la primera mujer que presidiera la Reserva Federal, que vuelve a repetir marca al convertirse en la primera mujer secretaria del Tesoro. Si Biden cumplió el viernes pasado 78 años, Kerry está a punto de cumplir los 77 y Yellen tiene 74. Su foco será el desempleo y la recuperación de los pequeños negocios, sin los cuales ha dicho que la salida de la crisis será muy desigual.

Hay todavía otros nombramientos históricos, como el de Avril Haines, primera mujer directora de la oficina de Inteligencia Nacional, que supervisa más una docena de agencia de inteligencia, o el del cubanoamericano Alejandro Mayorkas, que será el primer latino al frente del Departamento de Seguridad Nacional y, por tanto, estará a cargo de los asuntos migratorios. Además, Biden ha elegido a la diplomática de carrera Linda Thomas-Greenfield para embajadora ante la ONU, devolviéndole al puesto el nivel de gabinete que tenía, lo que le permitirá convertirse en la primera afroamericana que se sienta en el Consejo de Seguridad Nacional. «Mi madre me enseñó a liderar con el poder de la amabilidad y la compasión para hacer de este un mundo mejor», escribió en su cuenta de Twitter ayer al conocerse el anuncio. Todo un cambio para tantas caras conocidas.

Cese en el equipo legal de Trump

La equipo campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que Sidney Powell ya no forma parte del grupo de abogados que defiende el supuesto fraude electoral cometido durante las presidenciales, días después de que asegurara en la encendida conferencia de Rudy Giuliani, que el finado presidente de Venezuela, Hugo Chávez, formaba parte de ese complot.

«Sidney Powell ejerce la abogacía por su cuenta. No es miembro del equipo legal de Trump. Tampoco es abogada del presidente a título personal», ha comunicado el equipo legal del jefe de la Casa Blanca, tal y como señalan medios estadounidenses. En aquella, por momentos, inverosímil rueda de prensa, Powell, quien fue presentada por Giuliani como parte del equipo legal de Trump, aseguró que el software con el que se contabilizaron los votos de las presidenciales fue creado en Venezuela, durante el Gobierno de Chávez.

De acuerdo con Powell, durante las presidenciales se produjo «una masiva influencia de dinero comunista», procedente de «Cuba, Venezuela, y probablemente China», con el objetivo de «interferir» en el proceso electoral de Estados Unidos. Powell, quien hace unos días fue reconocida por el presidente Trump como parte de su equipo de abogados, ha sido una de las personas que más se ha significado con respecto al supuesto fraude electoral que se habría cometido en las últimas elecciones.