Joe Biden participó el lunes en una reunión virtual con la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos en el Queen de Wilmington, Delaware. / AFP

Biden: «América está de vuelta»

El presidente electo se ha propuesto recuperar el apoyo de los aliados tradicionales para «liderar al mundo»

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

En sus primeras declaraciones legitimado como presidente electo, Joe Biden tenía un contundente mensaje para el mundo: «Estados Unidos está de vuelta, listo para liderar». Lo decía al presentar su primera tanda de nominados, todos en posiciones de política exterior y seguridad nacional, lo que ya habla de cuál será su prioridad. «Vamos a sentarnos al frente de la mesa, preparados para defender nuestros valores», anunció.

Con Biden, EE UU recupera la tradición de sentirse no tanto el policía del mundo, sino su líder, decidido a recomponer el club de potencias occidentales que decidirán el futuro del planeta. Su primer esfuerzo será reconectar con Europa, porque «Estados Unidos es más fuerte cuando trabaja con sus aliados», en contraposición con el unilateralismo del 'America First' de Donald Trump y su desprecio por los socios tradicionales. Frente a la creencia trumpiana de que el miedo equivale al respeto y se negocia desde una posición de fuerza, Biden tiene otra receta: «Lideraremos con el ejemplo de nuestra fuerza».

PRIORIDADES:

  • Europa. En contraposición con el unilateralismo del 'America First' de Donald Trump, el demócrata está decidido a recomponer el club de potencias occidentales que decidirán el futuro del planeta.

  • Las formas. Frente a la creencia trumpiana de que hay que negociar desde una posición de fuerza, Joe Biden receta «liderar con el ejemplo de nuestra fuerza».

  • Los protagonistas. El presidente electo se va a rodear de viejos colaboradores de su época como 'mano derecha' de Barack Obama, multilateralistas y con notable experiencia política. Incluso rompiendo moldes y 'techos de cristal'.

La labor de la reconciliación recaerá sobre el nuevo jefe de la diplomacia estadounidense a partir del 20 de enero, Tony Blinken, un antiguo asesor a quien también ha encargado «reconstruir la moral y la confianza en el Departamento de Estado». Hijo de un veterano de las fuerzas aéreas que luchó en la II Guerra Mundial y una superviviente del holocausto nazi, Blinken es un creyente del guion de Hollywood por el que «la mejor versión de EE UU sigue teniendo más capacidad que ningún otro país sobre la faz de la Tierra para unir al mundo y enfrentar los retos de nuestro tiempo».

Biografía de película

En la misma línea, Linda Thomas-Greenfield, su nueva embajadora en la ONU, con un cargo fortalecido a nivel ministerial que le permitirá sentarse en el Consejo de Seguridad Nacional, cuenta con una biografía de película y frases de heroína. Criada en la Louisiana segregada de los años cincuenta, ha sido embajadora en Liberia, Nigeria, Ruanda y en esos «agujeros de mierda» que Trump quería vetar. De niña veía al Ku Klux Klan quemar cruces en su jardín. De mayor se ha propuesto llevar al cargo el poder de la compasión que le enseñó su madre frente a esas escenas violentas, convencida de que «no hay problema en el mundo que no se pueda resolver si EE UU lidera», como dijo este martes.

«Vamos a sentarnos al frente de la mesa, preparados para defender nuestros valores», diceal anunciar su equipo

En esa misma línea, Alejandro Mayorkas recordó el momento en que su familia cubana le llevó a EE UU «para escapar del comunismo» y prometió trasladar al cargo de secretario de Seguridad Nacional «su orgullo de ser ciudadanos». Se espera que empiece a compartirlo con cerca de un millón de jóvenes conocidos como 'soñadores', que también llegaron al país de la mano de sus padres, solo que no tuvieron la suerte de beneficiarse de la Guerra Fría y recibir la ciudadanía automáticamente. Mayorkas fue artífice de la ley con la que se iba a legalizar su situación, atascada en el Senado, aún en manos de los republicanos.

John Kerry, otro viejo amigo del nuevo presidente, que ha creado para él el cargo de zar para el cambio climático, cerró la presentación advirtiendo al mundo de que no subestime la determinación de «un país que fue a la Luna y encontró cura para enfermedades incurables». Pero antes le tocó a la futura directora de Inteligencia Nacional -la primera en la historia- subrayar el pase de página en el Gobierno con una prevención para el propio Biden: «No nos ha elegido para servirle, sino para servir al pueblo estadounidense». «Sé que él sabe que nunca me ha amedrentado cantarle las verdades al poder, porque no me querría de otra manera -confesó-. Lo haré incluso cuando puedan ser inconvenientes o difíciles. Y le aseguro que habrá muchas».