Pere Aragonès y Oriol Junqueras. / Afp

Esquerra urge a cerrar un gobierno soberanista pero JxCat y los comunes se vetan

Illa insiste en que se presentará a la investidura y que iniciará una ronda con todos los partidos, salvo con Vox

CRISTIAN REINO Barcelona

El día después de las elecciones catalanas, que se saldaron con una victoria del PSC en votos y un empate a escaños en la primera plaza con Esquerra Republicana, tanto el candidato socialista como el republicano, Salvador Illa y Pere Aragonès, reiteraron hoy su intención de postularse como candidatos a la Presidencia de la Generalitat en la sesión de investidura.

Las posibilidades del aspirante del PSC son remotas, pero como ganador quiere llevar la iniciativa y anunció que abrirá una ronda de contactos con todas las fuerzas del Parlament, salvo Vox. Lo hace para que nadie pueda acusarle de no haberlo intentado, como hizo Inés Arrimadas hace cuatro años. Illa no aclaró con qué apoyos cuenta pero las matemáticas no engañan.

Aragonès, mientras, insistió en la oferta que lanzó el domingo por la noche de formar un Gobierno amplio de corte soberanista entre ERC, JxCat, la CUP y los comunes, que sumarían 82 escaños sobre 135. Los republicanos buscan la cuadratura del círculo. Porque hablan de un Ejecutivo de izquierdas, mientras cuentan con JxCat, y apuestan por avanzar hacia la independencia de la mano de una formación no secesionista, como los comunes. Está por ver cómo casa la vía amplia que tiene Aragonès en la cabeza con el avance del independentismo, que ha sumado 74 escaños, más que nunca y que por primera vez ha superado el 50% de los votos.Eso sí, perdiendo más de 600.000 votos por la alta abstención motivada por la pandemia, pero también por el cansancio de su electorado ante las continuas peleas internas de ambos socios.

Las relaciones entre JxCat y ERC han quedado muy tocadas en la última legislatura. Pero se necesitan. De entrada, chocan por los comunes. Esquerra quiere incluir a los de Jéssica Albiach en el Govern, mientras que los posconvergentes apuestan por un Govern «únicamente independentista». Los comunes, a su vez, también vetan a Junts, a la que consideran una formación conservadora y con corruptos en sus filas, y no participarán en una combinación en la que esté el partido de Carles Puigdemont.

ERC aboga por un ejecutivo a favor de la autodeterminación y la amnistía. «Tenemos la responsabilidad de abrir una nueva etapa», afirmó el líder republicano en Rac-1. Aunque la aritmética lo haría posible, descartó explorar fórmulas con los socialistas junto a los comunes. «No hay ninguna posibilidad de pacto» con el PSC, afirmó. «Somos como el agua y el aceite», reiteró.

Aragonès descartó incluso una investidura con la abstención de los de Illa. Es la fórmula que proponen los comunes y por la que también apostó el expresidente socialista, José Montilla, partidario de un pacto entre los socialistas y los republicanos. En un contexto como el actual, y sin que se haya resuelto aún la tramitación de los indultos, esta posibilidad no está sobre la mesa ni en la sede del PSC ni en la de ERC. La fórmula que gana puntos es un pacto a dos entre ERC y JxCat, que suman 65 escaños y están a tres de la mayoría absoluta, por lo que les bastaría con que la CUP o los comunes se abstuvieran en la investidura en segunda vuelta. La posterior gobernabilidad ya sería otra cuestión.

En principio, JxCat se abre a negociar con ERC sin líneas rojas y asumiendo que la Presidencia de la Generalitat recaerá en Pere Aragonès. Pero hará valer sus 32 escaños. Presionará fuerte con dos bazas, la de la amenaza de nuevas elecciones, y la de la premisa de que «superar el 50% de los votos debe tener consecuencias políticas». A su juicio, el Govern estará «legitimado» para avanzar hacia la secesión.

Durante la campaña, Laura Borràs apuntó que con la mitad más uno de los votos soberanistas, el Parlament debería reactivar la DUI de octubre de 2017. Ni el domingo ni ayer, JxCat puso esa exigencia sobre la mesa.

La CUP vuelve a tener un papel decisivo con nueve diputados, necesarios para la mayoría absoluta independentista. Los anticapitalistas no descartan su entrada en el Ejecutivo, pero serán exigentes. Y su moneda de cambio será un nuevo referéndum «vinculante» para el que piden un calendario concreto. En campaña, fijaron la fecha antes de 2025.

Aragonès, presidente

ERC da por hecho que Aragonès «será el presidente de Cataluña», según Oriol Junqueras, y ha puesto en marcha ya la maquinaria para su investidura. El objetivo es acelerar la negociación para cerrar el Gobierno e impedir que Illa pueda optar a la investidura. El 12 de marzo es la fecha límite para la conformación del nuevo Parlament, si bien los republicanos se mostraron ayer partidarios de no agotar los plazos. La figura del nuevo presidente de la Cámara será clave para saber por dónde quieren orientar los soberanistas la legislatura y para saber si Illa puede presentarse.

Y es que, existe un informe de los letrados del Parlament que asegura que solo puede optar a la investidura el candidato que pueda asegurar una victoria en la votación. Ni el PSC ni Ciudadanos comparten el criterio de ese informe. Pero Roger Torrent lo esgrimió cuando Carlos Carrizosa amagó con presentarse cuando renunció Quim Torra.

Aragonès insta a Sánchez a convocar la mesa de diálogo de inmediato

. Pere Aragonès ha fijado los tres objetivos que tendrá su probable Gobierno para la próxima legislatura: autodeterminación, amnistía y reconstrucción económica. Sobre los dos primeros, avanzó que en las próximas semanas pedirá a Pedro Sánchez que vuelva a convocar la mesa de diálogo entre el Ejecutivo central y la Generalitat para buscar una salida a la cuestión catalana, y que pase por la libertad de los presos y la celebración de un referéndum. Esquerra empezará hoy mismo a ejercer presión sobre Sánchez con la moción que los republicanos defienden en el Congreso a favor de un referéndum. ERCmirará con lupa los discursos de los socialistas y de Unidas Podemos, quienes mantienen posiciones distintas en relación a la autodeterminación.

El PSOE aboga por buscar una salida a la cuestión catalana dentro de la ley y de la Constitución. Los morados sí reconocen que Cataluña tiene derecho a decidir su futuro en un referéndum sobre la independencia. Por esa razón, Aragonès ha ofrecido a los comunes su entrada en el futuro Govern que se propone liderar. «El Gobierno reconoce que existe un conflicto político», valoró ayer el candidato a la presidencia de la Generalitat. A su juicio, con la negociación con el Gobierno central en el marco de la mesa de diálogo existe una oportunidad para que Cataluña avance hacia la autodeterminación. «Sabemos que será difícil», dijo.

La mesa solo se ha reunido una vez en febrero del año pasado en la Moncloa. Después llegó la pandemia y la restricción de movimientos, así como la condena y destitución de QuimTorra Aragonès mantiene, de momento, la reivindicación de un referéndum siempre que sea acordado con el Gobierno y reconocido por la comunidad internacional, a la que tras los resultados electorales pidió su implicación en el problema catalán. No contempla, todavía, la vía unilateral. Aunque ha avisado unas cuantas veces que la paciencia de su partido no será infinita.