El candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ejerce su derecho al voto. / EFE

13-F Elecciones Castilla y León

El PP gana por la mínima al PSOE pero queda en manos de Vox, que exige la vicepresidencia

El partido de Abascal es el gran triunfador de las elecciones regionales junto a Soria ¡Ya! y Unión del Pueblo Leonés

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁN Madrid

El PP obtuvo una victoria amarga en Castilla y León. Va a depender de Vox para seguir al frente del Gobierno regional porque sin la extrema derecha se arriesga a que la alianza del PSOE con Podemos y las candidaturas uniprovinciales reúna más procuradores en las Cortes autonómicas, aunque sin mayoría.

Al final, el peor de los sueños de Pablo Casado y de los populares castellanoleoneses se hizo realidad. El PP se quedó en 31 escaños, apenas dos más de los que obtuvo en 2019 y casi el mismo porcentaje de votos, cuando obtuvo el peor resultado de su historia en esa comunidad. Un rédito inapreciable y muy lejos de las expectativas que les empujaron a decidir el adelanto electoral.

El escrutinio fue una sucesión de malas noticias para el PP. Solo ganó en Zamora, Salamanca, Segovia y Ávila, mientras el PSOE lo hizo en las más pobladas Valladolid, Burgos, León y Palencia. Caso aparte fue el de Soria ¡Ya!, que barrió en su circunscripción.

Si la dirección nacional del PP confiaba en que Castilla y León iba a ser el primer peldaño de la escalera que conduce a la Moncloa, el tropezón ha sido notable. El único motivo de consuelo fue el de recuperar la condición de primera fuerza que tenía el PSOE. Pero nada ha salido como se diseñó sobre el papel. El PP no creció, pero engordó a Vox hasta los 13 escaños. La solitaria satisfacción fue la de reducir casi a la marginalidad a Ciudadanos, su socio de legislatura, que se quedó con un solo procurador.

Casado cargará a partir de ahora con el sambenito de que sin la extrema derecha no es nadie y no podrá gobernar España. Un imaginario que es el mejor catalizador para la movilización de la izquierda. Un escenario desastroso para el líder de la oposición, que verá reabrir a partir de hoy el debate sobre su liderazgo porque la operación en Castilla y León la diseñó en persona en contra de la opinión de barones y dirigentes de su partido.

Elecciones Comunidad Castilla y León 2022

El presidente del PP no será, sin embargo, el único que se va a tentar la ropa tras estas elecciones. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, el segundo escalón y el siguiente que debería adelantar en elecciones se lo va a pensar, sin duda, porque si Vox ha obtenido un magnífico resultado en Castilla y León sus perspectivas son aún mejores en su tierra. En Andalucía, Vox está más asentado, cuenta con una implantación más consolidada y tiene una candidata 'in pectore', Macarena Olona, más sólida.

La factura por llegar

En Valladolid, Alfonso Fernández Mañueco, además, no lo va a tener fácil. Vox le va a hacer sudar porque quiere estar en el Gobierno y de entrada su factura es cara. Santiago Abascal quiere que su candidato, Juan García-Gallardo, sea el vicepresidente y que los suyos ocupen un buen puñado de carteras. Vox esta en condiciones de exigir, sus 13 escaños y el 17% de los votos consttituyen una inmejorable posición negociadora. El ascenso de la extrema derecha ha sido fulgurante. Partía de un solo procurador y el 5,5% de los votos y se han convertido en la tercera fuerza.

El partido de Abascal tiene en su mano el futuro de Mañueco y el PP. Puede apoyarle o no en la primera votación de la investidura, para la que requiere mayoría absoluta, o puede abstenerse en la segunda, para la que el candidato requiere mayoría simple. En ambos casos la llave la tiene Vox.

LAS CLAVES:

  • Victoria sin gloria. Casado se enfrenta al peor escenario en su objetivo de llegar a la Moncloa y con su liderazgo tocado

  • Izquierda a la baja. El PSOE constata su declive tras su victoria de 2019 y la cosecha de Unidas Podemos no aporta

El mal resultado del PP no se ha traducido, como era lo habitual, en uno bueno para la izquierda porque la derecha ha credido gracias a Vox. Los socialistas pasaron a ser la segunda fuerza y perdieron siete representantes, de 35 a 28, y más de cuatro puntos en los votos, aunque no sufrieron un descalabro. Se quedaron a tres escaños del PP, a punto y medio en papeletas y ganaron en los territorios más poblados. Es más, en el terreno de la política ficción hasta podrían gobernar si su candidato Luis Tudanca logra amalgamar al resto de candidaturas y Vox no llega a un pacto con el PP. Demasiadas premisas previas,

El principal motivo de satisfacción para el PSOE es que pueden decir que el rotundo fracaso de Madrid en mayo pasado se circunscribe a esa comunidad y no parece ser una tendencia nacional que pondría en la picota las opciones electorales de Pedro Sánchez en las generales. Pero el dato inquietante para la izquierda es que, además del desgaste de los socialistas, su socio en el Gobierno nacional demostró que atraviesa su peor momento y no aporta. Perdió uno de sus dos diputados regionales y demostró que su futuro es más que sombrío. Sin el auxilio del hoy etéreo proyecto político de Yolanda Díaz, Unidas Podemos demostró en Castilla y León que está para el desguace.

Además de Vox, los otros dos grandes triunfadores de la noche fueron Unión del Pueblo Leonés y Soria ¡Ya!, ambos con tres procuradores. Los leoneses ganaron dos mientras que los sorianos partían de cero y cosecharon más del 42% de los votos en su circunscripción. Un 'soriazo' en toda regla.

Fueron la excepción en las candidaturas de la España vaciada, aunque Unión del Pueblo Leonés tiene raíces previas a este movimiento. En ninguna de las provincias en las que se presentaron se acercaron a obtener representación. Por Ávila, con un escaño, no encaja en este fenómeno al tratarse de una escisión del PP ajena a sus demandas.

Ciudadanos añadió un renglón más a su carta de despedida. De tercera fuerza a la marginalidad. Su candidato, Francisco Igea, retuvo por los pelos su asiento en las Cortes regionales, pero perdió once y 150.000 votos. El rumbo a la desaparición es inexorable.