Un grupo de turistas pasean por el núcleo turístico de Costa Teguise, en Lanzarote. / CARRASCO

¡Dios salve al Turismo!

David Morales
DAVID MORALES

Si nuestro turismo muriera algún día -que, por lo visto, escuchado y leído de un tiempo a esta parte, es poco menos lo que, por aquí, parece que anhelan algunos-, sus honras fúnebres durarían, no diez días, y sí diez años. Terrible y no deseado escenario, del cual ya hemos visionado un tráiler previo durante todos los meses del 0 turístico causado por el Covid-19.

Ningún otro sector en las islas genera tanta actividad económica, tanto empleo, tantas posibilidades de desarrollo e interacción social, tanta transferencia de conocimiento y tanta promoción nacional e internacional de Canarias, como el turismo. Y es el recuerdo de ese absoluto parón turístico originado por el virus, el que nos debe hacer valorar hasta qué puntos estratégico y vital es el turismo para nuestras islas.

Como cada año, se celebra este 27 de septiembre el Día Mundial del Turismo, bajo el lema, escogido para la ocasión por la O.M.T., de «Repensar el Turismo». Con el objetivo puesto, por parte de la Organización Mundial del Turismo, dependiente de Naciones Unidas, en replantear el crecimiento del sector, tanto en términos de alcance y de trascendencia social y económica.

En palabras del Secretario General de la O.M.T, Zurab Pololikashvili, (sic) «el potencial que encierra el turismo es enorme, y tenemos la responsabilidad compartida de velar por su plena materialización. Haciendo un llamamiento a todos, desde los trabajadores del sector turístico hasta los propios turistas, así como a las pequeñas empresas, las grandes corporaciones y los gobiernos, para que reflexionen y se replanteen lo que hacemos y cómo lo hacemos».

La resiliencia, entendida como la capacidad y entereza para sobreponerse a situaciones adversas, la ha venido demostrando Canarias, en general, y su sector turístico, en particular, a lo largo de las últimas décadas, al afrontar las diversas crisis económicas y/o bélicas acontecidas en el contexto global en el que, para bien o para mal, nos movemos como región europea ultra-periférica. Liderando, además, el sector empresarial la modernización de productos y núcleos turísticos, en contraposición a la inexplicable lentitud de determinadas áreas o instituciones públicas ante esa necesidad prioritaria.

Y más, aún si cabe, ha demostrado dicha capacidad en el corto espacio de tiempo que va, desde la caída y desaparición del gigante turístico Thomas Cook, en septiembre de 2019; pasando por la gran calima, la pandemia, los incendios y el volcán; hasta este septiembre de 2022 en que -cuestiones inflacionistas e invasión de Ucrania aparte-, Canarias continúa siendo destino mundial líder. Situándose, a cierre del acumulado de agosto, a tan sólo un 9% (821.000 visitantes) de recuperar la totalidad de la cifra de turistas internacionales del año pre-pandemia.

En el caso de Canarias, con media de datos turísticos y económicos apabullantes (15 millones de visitantes, 15.600 millones de euros de aportación a nuestra economía - 33% del PIB del archipiélago -; más de 310.000 puestos de trabajo directos (un 36,5% del total del empleo en las islas); y en un positivo efecto dominó del turismo en toda nuestra estructura económica, laboral y social, nada mejor que regresar al lema de la OMT de este año, el «Repensar el turismo», y, sobre todo, hacernos eco de esas palabras antes reseñadas de su Secretario General.

Porque en cuanto a que «también los gobiernos deben reflexionar y replantearse lo que hacen y cómo lo hacen» en lo que al turismo se refiere, no está de más de señalar en esta efeméride del Día Mundial del Turismo, a esa facción o socio del actual gobierno regional que, con sus recientes planteamientos y reflexiones públicas, pudieran ir alentando soterradamente la semilla de la (peligrosa) turismofobia. Inexplicable posicionamiento político considerando que, entre otros, es el turismo el que también aporta a nuestras arcas públicas sustrato -y nitrato- más que suficiente como para atender luego los servicios básicos más esenciales para la población en general.

Primero, en fechas previas a la última Semana Santa, fue el portavoz de Sí Podemos Canarias en el parlamento autonómico, el que arremetió contra nuestra industria turística, tildándola como un «modelo muerto y agotado», e, incluso, achacándole la responsabilidad de un supuesto «desastre medioambiental». Lo cual, a todas luces, no casa con el hecho de que Canarias cuenta con el 36% de su territorio protegido, siendo la tercera región de España con más protección territorial, y en la que la principal actividad turística de alojamiento no abarca más del 4% del suelo isleño. Sin olvidar que nuestras islas cuentan con 146 espacios naturales protegidos, entre los 4 Parques Nacionales, 11 Parques Naturales, 11 Reservas Naturales Integrales, 15 Reservas Naturales Especiales, 52 Monumentos Naturales, 27 Paisajes Protegidos y 19 Sitios de Interés Científico. «Desastre», ¿no?

A continuación, en fechas recientes, fue la Consejera de Derechos Sociales la que expresó un taxativo «¡Ecotasa, ya!» que penalizara económicamente todas las pernoctaciones en alojamientos turísticos, incluidas las de los canarios. Lo que le llevó el ser corregida hasta por el resto de socios del Pacto de las Flores.

Pocos días después, resultó ser el Viceconsejero de Cultura, también de Podemos, el que se «liberó» en Twitter con su sorprendente, «Digital nomad, go home!». Poniendo así en la diana al viajero que nos visita durante largas estancias, por motivos de trabajo en remoto. Mismo Viceconsejero que, por el contrario, no valora despectivamente por igual a los cientos de músicos que participarán, durante más de un mes, en la próxima 39 edición del Festival de Música de Canarias. Y para los que no parece que tenga ese mismo tipo de fobia, con un, «Classical musicians, go home!» por delante. Obviando el referido cargo público que, en el fondo, este tipo de festivales también constituyen una forma o segmento importantísimo de turismo, englobados en el turismo cultural y de eventos.

Y para completar el ramillete de matices turismofóbicos, el recién horneado artículo «Canarias para quien la habita», de la Viceconsejera de Derechos Sociales, compañera de los anteriores. Que, si me apuran, también podría ser un «¡Tourists go home!» si, con sus referencias textuales a «la convivencia entre el turismo», «dependencia de un solo sector económico», «impacto del turismo», «de las viviendas vacacionales», «capacidad de carga de las islas», pretende también culpabilizar a nuestro turismo por el problema no resuelto de las alternativas habitacionales. Y ahí están los vergonzosos contenedores para los palmeros, sin que por ellos se escuche a su formación política protestar como si hacen contra nuestro turismo. ¿Canarias para quien la habita, y no, también, para quien la visita?

Menuda «letra y música» institucional emanada de uno de los socios del actual gobierno regional, para aquellos funcionarios y altos cargos europeos de cuya voz y voto dependan los apoyos, para Canarias, de más del 50% de los estados miembros de la U.E., para la designación final de la que será próxima sede de la Agencia Europea de Turismo. Y para cuyo objetivo, por ejemplo, está previsto se celebre en Gran Canaria antes de final de año, la I Convención Europea de Islas Turísticas.

Como hubiera expresado el recordado entrenador de fútbol y seleccionador nacional, Luis Aragonés, en cuanto a los desafíos del partido que aún debe afrontar nuestro turismo (problemas de conectividad aérea; perspectivas a la baja del turismo nórdico; recuperación de la planta alojativa de La Palma; entrada en vigor del European Travel & Information System; inflación, recesión,- y escasez y carestía de recursos energéticos en nuestros mercados emisores de turistas; ...), nada mejor que «topar, topar y volver a topar». Topar a cero. Pero no el turismo. Sino a todo rastro de posible turismofobia.

Desde el mismo momento en que falleció la Reina Isabel II, y se proclamó a Carlos III como nuevo monarca británico, el himno de Reino Unido cambió ipso facto su letra. Pasando del histórico 'God save The Queen', a 'God save The King'.

Aquí, en las islas, no duden que seguiremos cantando el «¡Dios salve al Turismo!», pese a quien le pese. ¡Feliz Día Mundial del Turismo, Canarias!

DAVID MORALES DÉNIZ, SECRETARIO EJECUTIVO AUTONÓMICO DE TURISMO - PARTIDO POPULAR DE CANARIAS