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Turistas en la playa de Maspalomas, uno de los espacios incluidos en el concurso promovido en los años 60 por el Condado de la Vega Grande de Guadalupe. ARCADIO SUÁREZ
La conquista del horizonte
OPINIÓN

La conquista del horizonte

Y de aquel gran impulso de don Alejandro del Castillo con su Concurso Internacional de Ideas, el grandioso salto sideral que vino a señalar el nuevo camino de nuestro desarrollo social y económico

DAVID MORALES DÉNIZ

Domingo, 22 de mayo 2022, 01:00

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SSi un hombre fuese situado en la ciudad de Las Palmas, otro en Tejeda, otro en La Vega de Arucas, otro en La Atalaya, otro en Maspalomas, y se les pidiese después que contasen lo que habían visto, serían tan diferentes, tan contrapuestos sus relatos, que, quienes careciesen de información anterior, se resistirían a creer que todos ellos hablaban de la misma isla...El que se hubiese asomado a Maspalomas en el sureste isleño, describiría un lugar africano: arena, ardor de sol, dunas, palmeras agrupadas; para copiar los oasis del continente negro, llanura, soledad, fondo de tono canelo para la silueta sinuosa y color tierra del camello...».

Considerado uno de los grandes humoristas de las letras españolas del s. XX y brillante cronista parlamentario, así describía Wenceslao Fernández Flórez (La Coruña, 1885 - Madrid, 1964) sus impresiones de Gran Canaria en su 'La conquista del horizonte'. Obra descriptiva de sus viajes por Galicia, Biarritz, Andorra, Alicante, Marruecos, ... Y -seguro que, por proximidad al reino alauita, mándame una cartita- por nuestra tierra.

Antes que la luna en 1969, el hombre conquistó Maspalomas. Maspalomas-Costa Canaria. Un viaje, para una gran conquista, iniciado hace ahora 60 años, gracias al inigualable impulso de Don Alejandro del Castillo y del Castillo, octavo Conde de la Vega Grande de Guadalupe. Al cual debemos todos los canarios -no sólo grancanarios- el promover el Concurso Internacional de Ideas para la Urbanización de la Zona Residencial y Turística denominada Maspalomas Costa Canaria.

60 aniversario en este 2022 porque, tal y como rezaba en el artículo 19 de las bases del concurso de ideas, en el apartado de Calendario, «...los concursantes deberán tomar sus precauciones para que sus proyectos lleguen a Las Palmas antes del 15 de diciembre de 1961...La decisión del jurado se hará pública en el mes de enero de 1962». 1962 - 2022. 60 años de una gran idea transformada y materializada en uno de los mejores destinos turísticos de toda Europa.

Anterior a ningún desarrollo turístico, el particular finisterre social de Canarias, en general, y de Gran Canaria, en particular, presentaba las coordenadas de una sociedad muy empobrecida, a duras penas sustentada -además de por la actividad portuaria y comercial- por una escasa ganadería y una sacrificada agricultura. Tanto por el erial a convertir milagrosamente en campos productivos, como por las duras condiciones de vida de los labriegos. Y en el horizonte físico de aquellos difíciles tiempos, mar, dunas, playas, brisas. Todo un magnífico espacio natural por conquistar al sur del sur.

Maspalomas Costa Canaria no siempre estuvo ahí. Y para no olvidar jamás de dónde venimos, a la vez que tener presente hasta dónde podríamos ser capaces de llegar, el Museo de la Zafra, en Santa Lucía de Tirajana. Espacio creado para tener muy presente la memoria de nuestro duro pasado no tan lejano. Entren, por ejemplo, en la réplica de la cuartería, y reflexionen sobre cuán afortunados somos. Y cuán agradecidos debemos estar a nuestros antecesores generacionales.

Y de aquel gran impulso de don Alejandro del Castillo con su Concurso Internacional de Ideas, el grandioso salto sideral que vino a señalar el nuevo camino de nuestro desarrollo social y económico. Cual John F. Kennedy en su discurso de inicio de los 60, con aquel «Creo que esta nación debe comprometerse con la meta, antes de que termine la década, de llevar un hombre a la luna, y devolverlo sano a la Tierra». Y tras pisar la luna, Armstrong que vino a pisar Maspalomas. Isa incluida.

De ser una isla e islas de las que se tenía un escaso conocimiento allende nuestras fronteras (¡en las bases del concurso se informaba de que aquí se conducía por la derecha!), a la potencia mundial turística que llevamos siendo en las últimas décadas. Gracias a un simple concurso...de ideas.

Hemos vivido una pandemia. Nos hemos -o nos han- recluido en casa. Hemos conocido el 0 turístico. Sin un solo avión aterrizando en nuestros aeropuertos. O sin un solo crucero atracando en nuestros puertos. Silencio y vacío -afortunadamente coyuntural- que quizás nos ayude a entender lo que podía ser, hace 60 años, pensar que «en el sur no hay nada que nos dé de comer, habrá que emigrar». De emisores a receptores de migrantes. La seguridad y la economía cambian los roles.

Por ello, toca llamar a rebato. Y decir «basta ya» a la inatención, a la dejadez, a la relativización, respecto a la verdadera importancia de nuestro turismo. Y resaltar su valor absoluto. El que nos da la vida de puertas para adentro. El que nos situó definitivamente en el orbe internacional del progreso y el desarrollo. Posicionándonos a la vanguardia de uno de los sectores económicos más importantes y trascendentales en el devenir e interrelación de las sociedades.

Llenamos los discursos con conceptos de moda (desarrollo sostenible, digitalización), pero no somos capaces, siquiera, de que en nuestras playas de referencia ondeen las banderas azules (somos punteros, arriando banderas). O ni siquiera disponemos de una hamaca o un chiringuito en condiciones. O de una mínima y digna señalética orientativa, sencilla, de imprenta, para nuestros visitantes. No en el meta-verso paralelo ese. Sino aquí mismo, en el terruño.

Destinamos unos cuantos miles de euros del erario público para pomposas presentaciones de marketing turístico, pero no somos capaces, primero, de destinar dicho dinero a sanear las canalizaciones que eviten vertidos a las aguas de nuestro Atlántico. Las que vendemos como azules.

Nos atrevemos a decir gratuitamente - ¡incluso en sede parlamentaria! - que tenemos que vivir con la mitad de los turistas, abogando (sic) «por una reconversión y gastar los recursos en programas de recolocación de la fuerza laboral en nuevas tecnologías y en el sector primario». Obviando los singulares parlamentarios de turno que, recibiendo la mitad de la cifra de nuestros visitantes, no habrá 200.000 desempleados. Habrá 400.000. Y que, sobre todo, no hay cabra pa'tanta gente...a recolocar.

Nuevas tecnologías y sector primario. Por supuesto, toca hacer justicia con nuestros agricultores y ganadores, también fundamentales para nuestro turismo. Como industria en sí, y como sector enriquecedor de nuestros paisajes y pueblos de interior. Y, por supuesto, también he alucinado con el spot de los ordenadores ASUS rodado en Gran Canaria. Pero, ¿recursos en programas de recolocación? ¿Qué recursos, si se reduce la actividad turística-económica? ¿Recursos...del aire?

Empantanamos proyectos de iniciativas privadas, generadores de economía y empleo. Y no nos preocupamos de las personas sin techo, sin trabajo y sin recursos que pasan a ser okupas forzados de abandonados palmerales «turísticos», de barrancos de nuestra geografía o hasta de los bancos de espera y descanso de nuestros aeropuertos. ¿Isla, islas, de cuento? ¿O en situación de descuento?

¡Si hasta somos capaces de pretender (twitter dixit) perfumar con Chanel nº3 Eau d'Espagne a nuestra tierra, sin antes haber eliminado malos olores de orines y excrementos de las calles que pateamos y en las que convivimos! Ni que no supiéramos que sudor y colonia -aún nos pusiéramos gotitas de Chanel a cámara lenta-, ni siquiera en los pies bien vestidos por Calzedonia.

Turísticamente hablando, esos son ejemplos de elementos de los actuales desafíos a superar. Y del nuevo horizonte a diseñar y conquistar. No tanto geográficos o territoriales (-aunque también, como aquellos suelos clasificados como turísticos, impedidos, burocráticamente, respecto a su racional y planeado desarrollo económico-). Como sí arquitectónicos, metodológicos, normativos, conceptuales, formativos, promocionales, institucionales, tecnológicos, medioambientales.

Apropiándome de la fantástica nueva campaña de la Asociación de Industriales de Canarias (Asinca) -especialmente destinada a los jóvenes del archipiélago-. Y extrapolando a nuestro turismo su gran mensaje, vale la pena replicar lo de «El futuro es ahora...Ahora es el momento de cuidar de lo nuestro...de proteger nuestra tierra...sin excusas, sin complejos...somos el relevo y sabemos cómo hacerlo...con canariedad, con orgullo por lo bien hecho...nuestras decisiones sí importan. ...Elaborado en Canarias». Como Maspalomas Costa Canaria. Como nuestro turismo. Para, por lo menos, otros 60 años más.

DAVID MORALES DÉNIZ, PRESIDENTE SKAL INTERNACIONAL DE TURISMO DE GRAN CANARIA - @DAVIDMDENIZ

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