Turistas en una terraza en la Plaza Real de Barcelona / europa press

Los tres años excepcionales en los que bajó el paro en agosto

La caída del desempleo en el mes en que acaba la temporada turística ha coincidido con crecimientos del PIB históricos o con el final de largas crisis

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO

Agosto no es un buen mes para el empleo. La temporada turística toca a su fin el día 31 y, con ello, se terminan los contratos ligados a ella, además de que también tiene su impacto el mal comportamiento de la afiliación en sectores como el educativo, la industria y la construcción. El histórico de las estadísticas del Ministerio de Trabajo respalda esta repetidísima idea: desde que comenzó el siglo XXI, el paro registrado se ha incrementado siempre en agosto salvo en tres ejercicios marcados por circunstancias especiales: 2000, 2013 y 2021.

El año pasado, el mercado laboral español asistió a su mejor agosto de la serie histórica: el paro bajó en más de 82.000 personas. Lo puede explicar el rebote económico generalizado vivido tras el fatídico año 2020, sacudido por la pandemia de Covid-19 que prácticamente paralizó la economía global. Antonio Pedraza, del Consejo General de Economistas, atribuye el buen dato del año pasado también al apoyo del turismo nacional, dado que el internacional aún se movía con restricciones, y al respaldo del consumo doméstico.

Pero María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, recuerda que el pasado fue un ejercicio muy anómalo, lo que desaconseja sacar conclusiones apresuradas. Y Raül Segarra, estadístico especializado en el mercado laboral, precisa alguna de las anomalías que pueden explicar la bajada del paro en agosto de 2021: además de que pudo retrasarse algo la contratación veraniega, cuestiones administrativas (que se implantara de nuevo el requisito a los demandantes de empleo de que renueven sus demandas cada tres meses, tras haber estado suspendido porque no estaba garantizado que se pudiera hacer en las oficinas del SEPE como consecuencia de la pandemia y las restricciones).

En todo caso, la recuperación registrada del mercado de trabajo en 2021 estuvo acompañada de un crecimiento del PIB del 5%, el mayor registrado en dos décadas.

Precisamente, la expansión de la economía española del año pasado es comparable con la experimentada en el año 2000, cuando el crecimiento rondó también ese mismo 5%. Y su mes de agosto fue excepcional además para el empleo, dado que el paro retrocedió en 4.297 personas.

El otro hito de los últimos años es el ejercicio 2013. En su mes de agosto el paro, aunque mínimamente, bajó: en concreto en 31 personas. Este comportamiento del mercado laboral puede ser interpretado como un síntoma del final de la prolongada crisis económica que se iniciaba en 2008 con el estallido de la burbuja de las subprime y la quiebra de Lehman Brothers y que tuvo su continuidad en Europa con la crisis de la deuda soberana. Como ratifica María Jesús Fernández, a mediados de 2013 ya se comenzó a crear empleo y la caída de la afiliación fue más moderada.

El hecho de que el paro haya subido en agosto de este año no debería ser un indicador alarmante. A Pedraza no le parece una cifra preocupante. Este experto admite que se preveían datos peores. De nuevo, el mercado laboral español ha batido expectativas. Además, en los años de mayor expansión de la economía española, a mediados de la década de los 2000, el número de desempleados también crecía al final del verano sin que ello fuera interpretado como síntoma de debilidad.

Pero Pedraza avisa de que las previsiones para lo que resta de ejercicio no son positivas. El incremento de los tipos de interés, el aumento de la inflación y la crisis industrial hacen prever que en los próximos meses el desempleo continuará creciendo en España. Segarra, por su parte, pone de relieve que, por el momento, el mercado laboral español está mostrando una musculatura muy fuerte: «Aunque el dato de julio fue raro y asustó un poco, el mes de agosto ha vuelto a ser bueno».