Robot utilizado en la planta de SEAT para transportar piezas de forma autónoma. / r. c.

Reinventarse, la opción para sobrevivir a la digitalización

La mitad de los empleos en España corre el riesgo de desaparecer, pero se crearán otros nuevos para los que será necesario formarse

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Renovarse o morir. El mundo está cambiando de forma muy acelerada. Hay quien diría que demasiado rápido, sin tiempo para asimilarlo. Y más desde la irrupción de las nuevas tecnologías, que han transformado de golpe y porrazo nuestra forma de vivir, de relacionarnos y –como no podía ser de otra forma– de trabajar. Unos consideran que el cambio es para mejor, otros que para peor, pero lo que es seguro es que no hay vuelta atrás y que la digitalización ha llegado para quedarse.

Por ello, no queda más opción que adaptarse a los nuevos tiempos. Unos tiempos en los que la seguridad laboral ya no existe, es cosa del pasado. La excepción ahora serán los que se jubilen en la misma empresa en la que iniciaron su andadura profesional, algo muy habitual en el siglo pasado. Pero es incluso probable que ni siquiera mantengan la misma profesión o hasta será normal que den un giro copernicano a su rumbo laboral.

En pleno siglo XXI ya no hay un guion predeterminado y los trabajadores tendrán que crear su propia historia en un mercado laboral que evoluciona también de forma constante si no quieren verse expulsados de él. Por eso la reinvención laboral, la formación continua, tanto para parados como para profesionales en activo, se ha convertido no ya en una necesidad, sino en una obligación. ¿Cómo sobrevivir a los empleos que se llevará por delante el futuro y a los nuevos que se crearán?

Porque España será uno de los países más afectados en los próximos años por la revolución tecnológica, hasta el punto de que más de la mitad de sus empleos corren el riesgo de desaparecer o transformarse a consecuencia de la digitalización, según advirtió la OCDE en un informe. Concretamente, el denominado club de los países ricos estima que un 21,7% de los trabajadores ocupa un puesto con alto riesgo de automatización, lo que supone 7,7 puntos más que la media. Además, otro 30,2% de los trabajos actuales corre el riesgo de sufrir cambios significativos, un nivel que en este caso está un poco por debajo de la media de la OCDE.

Y esto se une que la pandemia ha acelerado esta tendencia y forzará a cinco millones de españoles a cambiar de empleo de aquí a 2030, de los cuales 1,6 millones tendrán además que cambiar de ocupación, según un informe de McKinsey Global Institute.

Trabajos mejor pagados

Pero no debe cundir el pánico. Esto no tiene por qué significar un desempleo masivo, ni tan siquiera un aumento del paro, según señala un informe de Randstad. El nuevo escenario creará grandes oportunidades laborales, hasta el punto de que la OCDE estima que el 65% de los niños que actualmente cursan estudios infantiles terminarán realizando un trabajo que aún no existe. Es más, el Foro Económico Mundial predice que ya en este año 2022 surgirán 133 millones de nuevos empleos, fruto de una nueva división del trabajo entre personas, ordenadores y algoritmos.

Y no solo eso, sino que además estos puestos emergentes estarán mejor pagados y serán menos repetitivos que los que sustituyen; pero, para ello, los profesionales tendrán que adquirir un conjunto de competencias y especialidades diferentes a las actuales.

Y aquí es donde entra en juego el inevitable reciclaje profesional. Voluntad no falta entre los empleados españoles, puesto que otro estudio de Randstad señala que nueve de cada diez están deseando recibir formación, incluso de otros sectores distintos a su actividad, para así reinventarse y evitar el desempleo, un porcentaje muy superior a la media europea. Entre otras cosas porque la mitad de ellos no confía en que su compañía tenga un plan de reconversión en el caso de que su puesto llegue a automatizarse.

Por eso dos de cada tres trabajadores españoles consideran que deben ampliar su formación para adaptarse al nuevo escenario poscovid, ya que no se sienten completamente preparados ante las nuevas herramientas tecnológicas. Sin embargo, un 64% de los profesionales de nuestro país tiene dificultades a la hora de elegir unas habilidades que desarrollar para mejorar su empleabilidad.

«Los trabajadores cada vez son más conscientes de la importancia que la mejora de las competencias y habilidades tiene para su situación profesional, en especial en momentos difíciles como el que hemos sufrido con la pandemia. Pero estas variables también nos señalan que, a veces, los profesionales no saben focalizar bien sus esfuerzos en determinados conocimientos, por lo que necesitan cierto asesoramiento», sostiene Valentín Bote, director de Randstad Research.

Y aquí es donde entran en juego consultoras como MdMentoring, que se dedica a ayudar a los profesionales a reenfocar su carrera laboral, tanto si están trabajando como si se encuentran en paro en esos momentos. Para ello utilizan un programa absolutamente personalizado para cada trabajador y cien por cien práctico, con orientaciones claras sobre la forma de buscar trabajo y un grado de éxito entre el 60% y el 70%. Porque los tiempos también han cambiad el modo de encontrar un empleo, como no podía ser de otra forma. Ya lo decía el gran escritor Miguel de Unamuno: «El progreso consiste en renovarse».

«Es fundamental buscar trabajo de una forma diferente»

Y si el cambio ha llegado al empleo, también se extiende lógicamente a la forma de encontrarlo. «Es fundamental buscar trabajo de una forma diferente y nosotros enseñamos a eso», sostiene Javier Mendizábal, socio fundador de la consultora MdMentoring, que explica que la gente se dedica a mandar currículums vitae a ofertas de trabajo, pero el 80% de los puestos no se publicitan. ¿Cómo lo hacen?

MdMentoring cuenta con una metodología propia y dos programas y cuatro módulos hechos a medida de cada profesional. «Nosotros enseñamos a los profesionales a descubrir cuáles son sus competencias y fortalezas, a transmitirlas y a expresar qué dolor de cabeza le pueden quitar a la empresa», señala Mendizábal. El programa consta de 20 sesiones de entre hora y hora y media cada una, a través de videollamadas y con uno o dos mentores. Lo ideal sería dar entre dos y tres sesiones a la semana, por lo que la duración sería de unas siete semanas a un precio de 1.700 euros más IVA.

Lo primero que trabajan es en que la persona conozca quién es, cuál es su oferta de valor, a dónde quiere dirigirse y qué puede aportar de forma diferencial. Después le ayudan a hacer un currículum, a tener un buen perfil de Linkedin, a trabajar en más de 20 competencias y a preparar entrevistas, así como a negociar salario. La parte troncal consiste en enseñarle a la búsqueda del trabajo oculto y terminan con un plan de carrera.