La ministra de Trabajo, Yolanda DÍaz. / ARCHIVO

Los inspectores de Trabajo calientan motores para la gran huelga general

Se concentran en 57 ciudades para exigir al Gobierno que cumpla con el acuerdo suscrito en julio para reforzar su plantilla y los medios materiales y técnicos de los que disponen

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Quienes también están envueltos en una oleada de protestas son los inspectores de Trabajo, para denunciar el incumplimiento del acuerdo por parte del Gobierno para reforzar el organismo y salvar su funcionamiento. Así, este martes calentaron motores de cara al gran paro general de este colectivo y se concentraron a las 12 de la mañana ante las oficinas del organismo en 57 ciudades españolas.

Esta fue solo una pequeña protesta que será el pistoletazo de salida para la primera gran huelga general de la historia que se llevará a cabo el próximo miércoles 30 de marzo para denunciar el «cerrazón» del Gobierno a la hora de legitimar las medidas pactadas en el acuerdo suscrito el pasado mes de julio con el Ministerio de Trabajo y que suscriben ocho sindicatos: CC OO, CIG, CSIF, FESESS, SITSS, SISLASS, UGT y UPIT.

El ministerio de Trabajo intenta parar esta huelga de 24 horas y ha puesto encima de la mesa de negociación una nueva propuesta que los firmantes aún consideran insuficiente y, además, exigen que sea ratificada también por el Ministerio de Hacienda. En concreto, el departamento de Yolanda Díaz propone destinar seis millones de euros extra este año para incentivos de la plantilla, en función de la productividad, incorporar a 200 interinos e implementar de forma inmediata el plan estratégico de este organismo autónomo comprometiendo 12 millones para ello.

Déficit de personal y recursos

La Inspección de Trabajo y Seguridad Social sufre una acumulación de déficit que colocan su actividad al borde del fracaso», explican los sindicatos, que lamentan el «grado de abandono» en el que se encuentra la Inspección.

La plantilla está compuesta por 2.200 trabajadores de inspección activa y otros 800 de personal de apoyo; es decir la Inspección de Trabajo recae sobre una plantilla de 3.000 personas mientras que la población activa española se sitúa en los 20 millones.

En vista de estos datos, consideran que el sistema está «condenado al fracaso con recursos insuficientes y una plantilla completamente desbordada ante las necesidades que plantean las relaciones laborales». A todo ello se suman las numerosas modificaciones legales que se han producido durante la pandemia, los constantes movimientos de ERTE y los que tendrán lugar como consecuencia de la crisis económica, según destaca CSIF

En esta línea, CC OO alerta de que la falta de efectivos, de medios adecuados y de recursos técnicos no puede sustituirse con palabras de reconocimiento, como la celebración del 116 aniversario de la Inspección, sino que debe concretarse en hechos.