El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. / e. p.

Garamendi pide una única voz para negociar la reforma laboral

El presidente de la CEOE dice que el Ejecutivo es «solo uno» y puntualiza que a él le gusta escuchar en la negociación de la reforma laboral no solo a Trabajo, sino también a Bruselas, al FMI, al Banco de España y a otros ministerios

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

La CEOE se había mantenido hasta ahora al margen de la crisis de Gobierno provocada por la contrarreforma laboral, sin hacer ningún tipo de valoración, y pretende seguir así. «Yo no voy a entrar en el juego político porque no nos dedicamos a eso», aseguró este miércoles su presidente, Antonio Garamendi, en lo que son sus primeras declaraciones sobre este tema. Sin embargo, sí lanzó tres claros mensajes al Ejecutivo: que son un solo gobierno y, por tanto, tienen que tener una sola voz; que para sacar adelante un acuerdo deben sentarse a la mesa, ser discretos en la negociación y no «airear» debates internos; y que no cuenten con la CEOE para derogar la norma sino para hacer «mejoras» que estén en la línea que marca Bruselas.

La postura de la patronal choca frontalmente con la que este mismo miércoles volvieron a exhibir los sindicatos, que advirtieron que solo se conformarán con la derogación de la reforma laboral. Además, mostraron su preocupación por si esa guerra entre vicepresidentas puede suponer un paso atrás en las materias ya avanzadas, avisaron que no consentirán que la negociación comience la próxima semana de cero y que habrá movilizaciones si no se cumple con lo comprometido en el programa de coalición.

Los sindicatos muestran su preocupación por si se da un paso atrás en lo avanzado y advierten de que habrá movilizaciones si no salen adelante las medidas en las que han avanzado

En vista de esto, el acuerdo que todas las partes -Gobierno, sindicatos, patronal e incluso Bruselas- quieren e incluso necesitan se antoja difícil, pero aún así los interlocutores sociales mostraron su confianza en alcanzarlo. Eso sí, Garamendi dejó claro que debe ser un acuerdo «razonable y bueno para todos» y para conseguirlo animó a «abstraerse de la radicalidad que está invadiendo la política».

Además, el líder de los empresarios reclamó al Ejecutivo tener una sola voz en la negociación de la reforma laboral, porque «el Gobierno es uno, no dos ni tres, y los ministros trabajan para el presidente». Pero sí dejó entrever su preferencia a negociar de forma conjunta con todos los departamentos implicados: «A mí me interesa no solo lo que diga el Ministerio de Empleo, sino que me interesa lo que diga la Comisión Europea, el FMI, la OCDE, el Banco de España o lo que diga también el Ministerio de Economía, de Educación, etc.», puntualizó.

Tras esta pequeña reprimenda al Gobierno, el presidente de la CEOE negó que tengan algún tipo de líneas rojas para negociar la reforma laboral. «Las palabras rojas en mi casa no existen, porque estamos acostumbrados a negociar hasta el infinito», aseguró. Pero dejó claro que no quiere ni escuchar ni hablar de derogación, sino de «mejoras» en el mercado laboral. «Todo lo que sea mejorar las cosas, estamos dispuestos a hablar». Y siempre que sea «en la línea que dice Europa», que es -explicó- en ver cómo mejorar la temporalidad y reducir el paro juvenil. «Eso es lo que a nosotros realmente nos preocupa. Nosotros estamos donde está Europa», afirmó.

De igual forma, Garamendi negó que la CEOE tenga derecho a veto en la reforma laboral, tal y como denuncian los sindicatos, pero sí reivindicó la libertad e independencia que tienen para decir «no» a un acuerdo. «Nosotros no tenemos derecho a veto ni a nada, pero sí tenemos derecho a opinar», advirtió, dejando claro que en última instancia es al Gobierno al que le toca legislar.

«El acuerdo es posible»

«Creo que el acuerdo es posible. Los empresarios van a estar en la negociación y vamos a tener cintura suficiente para llegar a un acurdo en el que ellos estén también», defendió Pepe Álvarez, el secretario general de UGT, que sostuvo que esta crisis de Gobierno «ha sido una tormenta en un vaso de agua». Álvarez no se mostró preocupado por que ahora en la mesa se sienten también representantes de los ministerios de Economía y Seguridad Social, pero sí calificó de «absolutamente inaceptable» que Calviño dijera que hasta ahora había habido solo «contacto preeliminares»y advirtió de que partirán «de la negociación que ya teníamos. Hay que respetar los meses de negociación que llevamos», precisó.

En esta misma línea, su homólogo de CC OO, Unai Sordo, admitió que se había «mosqueado» con esas declaraciones de Calviño. «Hay visiones distintas pero a nosotros nadie nos ha dicho encima de una mesa que no esté de acuerdo con las medidas que ya hemos avanzado en la mesa», afirmó. Sordo incluso advirtió al Gobierno de que habrá movilizaciones si no cumplen con su compromiso de derogar la reforma laboral y no salen adelante las reformas que se han avanzado.