El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. / EFE

Escrivá defiende establecer «medidas complementarias» con la subida del SMI

Reconoce un «pequeño» efecto sobre el empleo mientras Calviño liga la nueva prórroga de los ERTE al apoyo de la CEOE

LUCÍA PALACIOS y JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

«La subida del salario mínimo puede tener efectos en el empleo en determinados colectivos, en los jóvenes, en algunos sectores en determinados territorios». Con estas palabras el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, reconoció este miércoles que un alza del SMI sí puede destruir empleo, como así sostiene la CEOE o un reciente informe del Banco de España, pero precisó que se trata de un impacto «limitado, pequeño, relativamente moderado».

Por ello, quien fuera presidente de la AIReF defendió establecer en paralelo a la subida «medidas complementarias, políticas paralelas» para favorecer la contratación de estos colectivos, y puso como ejemplo la nueva ley de FP. «Hay que preparar a los jóvenes, ese es el camino para paliar los efectos que puede tener subir el SMI en determinados colectivos», apuntó. Y añadió: «No podemos beneficiar a todos completamente con una medida. Hay que elegir. Y el efecto de redistribución de rentas que provoca sobrepasa los costes que pueda tener sobre el empleo».

Aunque el acuerdo con la patronal parece difícil, ni el Gobierno ni los sindicatos lo dan por perdido. Así, tanto Escrivá como la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, hicieron un llamamiento a los empresarios para llegar a un pacto e incluso les lanzaron una amenaza velada al condicionar su apoyo a una nueva prórroga de los ERTE. «No parece lógico que dentro de tres días empecemos una negociación en la que los representantes empresariales digan que hay que extender las bonificaciones y las prestaciones cuando no haya habido una acuerdo. Esto es muy difícil de explicar», reprochó también la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, quien apuntó que los ciudadanos no entenderían que desde el mundo empresarial no haya «ningún tipo de sensibilidad» con la necesidad de mejorar las condiciones de los trabajadores que tienen los salarios más bajos, sobre todo cuando en septiembre también se tendrá que decidir qué hacer con los ERTE y la prestación de los autónomos, cuyos plazos finalizan el 30 de este mes.

Precisamente Escrivá anunció que la semana que viene comenzarán a hablar con los agentes sociales sobre la nueva prórroga, concretarán los números que hay (260.000, según precisó, pero inactivos a tiempo completo unos 150.000), analizarán los «pocos» sectores donde todavía son necesarios y discutirán las condiciones. «Buscaremos la mejor solución de transición hacia adelante con los agentes sociales», prometió. Los sindicatos, sin embargo, tienen claro que los ERTE han de prorrogarse tal y como están. «El acuerdo deberíamos renovarlo de oficio, con la perspeciva de que los ERTE actuales nos lleven hasta finales de año», sostuvo durante un encuentro informativo con la prensa el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, aunque pidió analizar uno a uno.