Antonio Garamendi y Yolanda Díaz en una foto de archivo. / EP

Díaz, a los empresarios: «A veces no negociando, se pierde»

Garamendi rechaza que esta falta de acuerdo vaya a perjudicar a otras negociaciones como los ERTE o las pensiones

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

15 euros más desde el 1 de septiembre. En total, 965 euros al mes en 14 pagas para 1,5 millones de trabajadores. Este ha sido el acuerdo sobre el salario mínimo al que ayer a última hora de la tarde llegó el Gobierno con los sindicatos, pero sin el apoyo de los empresarios. Y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se lo ha reprochado, asegurando que aunque se sentaron en la mesa de diálogo, llegaron con las ideas claras y no se han movido de esa posición.

«Se han sentado diciendo cero y salen diciendo cero», aseguró en una rueda de prensa en Ferrol junto al presidente de la Xunta de Galicia. Lamentó que la CEOE «no haya negociado» porque a las mesas de diálogo hay que ir «sin líneas rojas». En este sentido, hizo un llamamiento a la patronal para que se «resitúe» y les reprochó que «a veces no negociando, se pierde», aclarando que ella estuvo dispuesta a pactar una subida del SMI inferior a la que se ha decidido, pero con su negativa «han perdido».

La ministra, que se mostró «muy satisfecha» por el acuerdo con los sindicatos, negó las diferencias en el Ejecutivo después de que la vicepresidenta Nadia Calviño asegurase el mismo día de la firma que faltaban «varios días» para llegar a un acuerdo. «Es una decisión del Gobierno de España», destacó Díaz.

Pese a todo, Díaz está convencida de que los empresarios estarán en otros importantes acuerdos como la prórroga de los ERTE. Y el propio presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, así lo reconoció este viernes, que negó que su rechazo a subir el SMI vaya a perjudicar a las negociaciones como la de los ERTE o las pensiones. «Hacemos lo que pensamos que es bueno para el país. En las negociaciones vamos a seguir sentados y si decimos que no, lo haremos de forma educada y daremos nuestras razones, igual que cuando decimos que sí«, afirmó.

Era una decisión «ya tomada»

Pero respecto a la subida del salario mínimo, Garamendi tiene claro que esta decisión «estaba ya tomada» porque el Gobierno «solo le ha dado vueltas a su propio solitario». El presidente de la patronal aseguró en Onda Cero que la decisión de subir el SMI ha sido «en clave política y no de un planteamiento serio». Reiteró que los empresarios han rechazado «en estos momentos» subir el salario mínimo porque las consecuencias que podría acarrear son el aumento de la economía sumergida y la destrucción de puestos de trabajo. «Con la que está cayendo, la pandemia, este es un momento muy delicado», defendió.

Y puso como ejemplo a los pequeños agricultores, a los que les será difícil implementar esta nueva subida del SMI después de que ya se haya incrementado en un 30% en los últimos años. Además, destacó que en 12 de las 17 comunidades autónomas ya se cumple el objetivo exigido por Bruselas de que el SMI supere el 60% del salario medio.

Los autónomos tampoco ven con buenos ojos la subida. En un comunicado, ATA lamenta esta decisión porque significa una subida de la cuota de autónomos «entre 3 y 12 euros». «Es una pena que se suba el SMI en contra de la opinión de quien debe pagarlo», señaló el presidente de ATA, Lorenzo Amor, quien considera que no se ha tenido en cuenta a los autónomos y pequeños empresarios, que son a quienes más afecta esta subida.

«Desgraciadamente esta subida puede de nuevo traer economía sumergida y hacer daño al empleo», asegura Amor, que cree que tiene «poco sentido subir 15 euros ahora y dentro de tres meses volver a realizar una subida».

Jóvenes y mayores, los más «perjudicados»

Por su parte, el gobernador del Banco de España, que publicó un informe reciente en el que alertaba de que la subida del SMI en 2019 redujo unos 100.000 puestos de trabajo, llamó a la «prudencia» porque estos incrementos siempre tienen «efectos secundarios». Pablo Hernández de Cos aseguró en un encuentro del IESE que los efectos pueden ser más negativos en «colectivos de baja productividad, jóvenes o mayores de 45 años».

Avisó de que actualmente la recuperación económica «es firme», pero advirtió de que está siendo más lenta precisamente en los sectores en los que «la incidencia del SMI es elevada».

En todo caso, hizo hincapié en que si hay un compromiso político sobre un incremento gradual del SMI y se aceptan los efectos secundarios, se debe «poner el foco en la formación de los trabajadores» para minimizar los efectos.