La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el líder de CC OO, Unai Sordo, en el congreso del sindicato. / EFE

Las dudas de los socios planean sobre la satisfacción del Ejecutivo

El PP considera la reforma es «mala» porque España necesita «más flexibilidad» y anticipa su rechazo en la votación del Congreso

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Todos los ministros económicos del Gobierno salieron ayer a felicitarse por el acuerdo de la reforma laboral nada más ser avalado por las ejecutivas de la patronal y los sindicatos. No en vano, ha sido una de las cuestiones que más tensión provocó en el seno del Ejecutivo. El propio presidente, Pedro Sánchez, se vio obligado a intervenir para acordar una postura común entre los ministerios de Trabajo, Economía o Seguridad Social.

Pedro Sánchez felicitó a las partes por su «compromiso» para llegar a un acuerdo para sacar adelante la reforma del mercado de trabajo. «Cumplimos. Hoy avanzamos hacia un modelo de relaciones laborales del siglo XXI. Lo hacemos con la bandera del acuerdo y el diálogo», destacó en las redes sociales.

Por su parte, la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, agradecía a la patronal y a los sindicatos «las horas dedicadas» a alcanzar el pacto por el que mostró su «satisfacción».

Por su parte, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, indicó que «todas las partes hemos trabajado intensamente y con una voluntad constructiva para poder llegar a un buen acuerdo que nos permita impulsar una recuperación más sostenida en el tiempo y más justa». Además, Calviño recordó que este acuerdo era necesario para que España pueda recibir de la Unión Europea el primer tramo de los fondos comunitarios comprometidos para la recuperación tras la crisis del coronavirus. En esa misma línea se pronunció el titular de Seguridad Social, José Luis Escrivá, quien indicó que se trata de «un nuevo marco para reducir la temporalidad, promover la estabilidad en el empleo y, en definitiva, modernizar nuestro mercado de trabajo».

Sin embargo, el Partido Popular considera que la reforma es «mala» para España porque el mercado laboral necesita «más flexibilidad, no menos». Tras asegurar que exigirá que se tramite en el Congreso como proyecto de ley, ha subrayado que «acordar por acordar no aporta nada». Aí lo indicó ayer el PP por boca de su vicesecretaria de Política Sectorial, Elvira Rodríguez.

Al mismo tiempo, las dudas comenzaron a aparecer en las bancadas de los socios parlamentarios. Los que sostienen al Ejecutivo en cada una de sus propuesta de ley. Y la de la reforma laboral, también debe pasar por el aval del Congreso. El más explícito fue el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, quien advertía de que si no se eliminan los aspectos «más lesivos» de la reforma laboral -como acordaron para avalar el estado de alarma en mayo de 2020-, la coalición soberanista votará en contra. Se muestran «muy preocupados» ante el acuerdo «que no derogará la reforma laboral».

Por su parte, el diputado de Más País, Íñigo Errejón, expresó su deseo de que esta no quede «descafeinada y recortada»: «Habremos perdido una oportunidad histórica», indicó. Errejón señalaba que «en principio es buena noticia», pero ha pedido esperar a conocer más detalles del contenido del acuerdo para realizar más valoraciones.

A los votos garantizados de PSOE y Unidas Podemos es necesario añadir, como ocurre con los Presupuestos, los de varias fuerzas parlamentarias, con distintas ecuaciones. Por una parte, los diputados de ERC, que se han convertido en claves. Por otro lado, los del PNV, así como los de Junts y otros partidos minoritarios a los que será clave convencer para sacar adelante el texto legislativo.