Yolanda Díaz, durante el acto de UGT en Barcelona. / EFE

Díaz da por sentado el sí de ERC para convalidar la reforma laboral

Reprocha a Rufián que recurra a «razones políticas» para criticar un decreto que favorece a los trabajadores

CRISTIAN REINO Barcelona MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

Unidas Podemos se ha lanzado a seducir a Esquerra como si fuera el último recurso para salvar una reforma laboral que deberá convalidarse el próximo jueves en el Congreso. Los morados insisten en que el decreto ley debe salir adelante con el apoyo del llamado bloque de investidura y no se conforman con la mayoría parlamentaria que el PSOE cree tener cerrada con Ciudadanos y otras formaciones minoritarias. En ese contexto, lavicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, viajó este miércoles a Barcelona para presionar a los republicanos a adherirse al bando del sí. Pese a lo alejadas que siguen las posiciones, los morados dan por sentado el apoyo de ERC, aunque por sí solo tampoco bastaría.

Díaz se reunió en la capital catalana con representantes de UGT, sindicato del que proviene buen número de dirigentes de Esquerra y por la tarde participó en una asamblea de CCOO. En ambos escenarios repitió el mismo discurso, que la reforma laboral es «un proyecto para los trabajadores y no un proyecto político», y menos «personal», como dijo el republicano Gabriel Rufián la semana pasada. Díaz no se olvidó de la alusión a sus proyecyos políticos y dijo sentir «un poco de pena cuando se habla de una norma tan importante se aleguen esos argumentos». Por la noche, cenó con Roger Torrent, consejero de Empresa y Trabajo de la Generalitat y destacado dirigente de Esquerra.

Para Unidas Podemos es de vital importancia la convalidación de esta reforma, sobre todo en un momento en el que Díaz aún no termina de poner en marcha su nuevo proyecto político. Pese al convencimiento de que Esquerra votará sí el jueves, en el discurso de la vicepresidenta segunda se empiezan a notar las urgencias por salvar la norma con los socios progresistas del Gobierno. «Merecería la pena que paráramos los relojes y nos diéramos cuenta de lo que estamos hablando ahora», apeló.

Todo ello, a pesar de la posición crítica de los republicanos, que se resisten a dar su brazo a torcer. «Todas las normas del ministerio, como los ERTE o la ley de los 'riders', han contado siempre con el apoyo de ERC. Tenemos una relación extraordinaria, confío en la negociación y creo que saldrá adelante», afirmó Díaz tras reunirse con el secretario general de UGT Cataluña, Camil Ros, quien a su vez pidió a ERC que la reforma laboral sea ratificada «por la mayoría de izquierdas».

La vicepresidenta, que reaparecía en un acto público tras una semana de aislamiento por su positivo en covid-19, reiteró que la reforma laboral «es la primera que recupera derechos en 40 años». «Es muy difícil decir no a esta reforma que acaba con la temporalidad y ya está teniendo efectos positivos para los trabajadores, también aquí, en Barcelona», interpeló a ERC, que hasta ahora no ha cambiado de postura en público.

Confidencialidad

Sin embargo, desde la Vicepresidencia Segunda mantienen absoluta confidencialidad en los términos con los que Díaz se está manejando en las negociaciones. Tampoco desvelan si han ofrecido a Esquerra algo más allá que desarrollar en el Estatuto de los Trabajadores la exigencia de los soberanistas de primar los convenios autonómicos frente a los estatales y el control de los ERE. Por el momento, lo único claro es que la ministra de Trabajo completará hoy su viaje a Cataluña con una visita a la sede central de SEAT, en Martorell (Barcelona), donde será recibida por su presidente, Wayne Griffiths.

Con UGT y CCOO contrarios a tocar el texto pactado, al igual que la CEOE, desde el Gobierno trasladan ahora la presión al PP. En la Moncloa sueñan con un respaldo unánime o, al menos, un número testimonial de votos en contra. Este miércoles, el presidente del Gobierno,Pedro Sánchez, se dirigió específicamente a Pablo Casado para pedirle que su formación se abstenga. «Si no quiere votar a favor, al menos que la facilite con la abstención», le rogó. El jefe del Ejecutivo tampoco «contempla otra posición» que no sea la convalidación de la nueva legislación laboral.