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Vista general de la sede en Madrid de Vodafone. E. P.
Las 'telecos', abocadas a una fusión en España para no perder sostenibilidad

Las 'telecos', abocadas a una fusión en España para no perder sostenibilidad

Vodafone aparece como el gran animador, también a nivel europeo, mientras operadoras medianas como Digi, Avatel y Onivia esperan sacar tajada

Domingo, 6 de febrero 2022, 01:23

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Este 2022 se presume el año de los fondos europeos, de la recuperación económica y, salvo sorpresa, de una fusión de peso en el mercado de las telecomunicaciones. En ello coinciden diversos analistas, pensando en España y otros países de la UE.

La Comisión Europea ha sido reacia a grandes concentraciones en este sector y mantiene la regla no escrita de que al menos haya cuatro operadores por Estado miembro. Pero en mayo pasado sufrió un revés judicial, al anular el Tribunal General de la UE su veto en 2018 a la unión de las compañías británicas Three y O2 (filial de Telefónica), que ha hecho repensar algunos planteamientos en Bruselas. A eso se ha unido la presión de las multinacionales europeas, que se quejan de competencia desleal por parte de los gigantes tecnológicos de EE UU como Apple y Google.

«Algo está cambiando:los astros parecen alinearse en favor de la consolidación del sector», decía hace pocas fechas el presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. Porque aunque la compañía asume que por su gran tamaño no puede actuar como comprador, sí ofrece ser facilitador –no ha concretado cómo–. La primera 'teleco' española y una de las principales de Europa tiene claro que se han de producir fusiones para «resolver una situación insostenible para algunos» actores, según advierte su consejero delegado, Ángel Vilá.

Consolidación de activos

La mayoría de expertos coincide. «Este año será el de la consolidación de buena parte de las operaciones gestadas en la pandemia o antes», afirma Ángel Barbero, profesor de la escuela de negocios EAE. «Cada vez es más difícil diferenciarse en los segmentos medio y alto del mercado y hay operadores a los que no les queda mucho tiempo para un cambio», apunta. Y Javier Arenzana, socio responsable de Telecomunicaciones de KPMG España, ve «probable» una fusión nacional «o, al menos, una mayor consolidación de activos de red».

Lo mismo piensa Josep Curto, profesor de Multimedia y Telecomunicación en la UOC, aunque cree que las concentraciones no son «por sí solas la solución». Por eso ve posible que haya «adquisiciones laterales» de activos como complemento o alternativa. Eso sí, ve más factibles operaciones «de carácter menor» en Europa.

También hay coincidencia en que Vodafone está en el eje de esos movimientos. En Italia, por ejemplo, negocia con el grupo francés Iliad una unión de sus filiales allí, lo que alumbraría un operador con una cuota del 36% en su mercado móvil y unos ingresos anuales de casi 6.000 millones de euros. Se adelantaría así a la culminación de la OPA del fondo estadounidense KKR para hacerse con el 100% de TIM (antigua Telecom Italia), a la que se resiste el primer accionista (la francesa Vivendi) y el propio Gobierno de Roma.

«Los Ejecutivos estatales –sobre todo si tienen participación o una acción de oro en una operadora– no pueden permitirse perder la soberanía sobre un elemento, las comunicaciones, que ha pasado a ser de primera necesidad», avisa el profesor Barbero, también directivo de la consultora de marketing digital Nateevo. Por eso en los mercados no terminan de ver claro por dónde podrían ir las posibles concentraciones. Incluso algunos analistas las ven «poco probables» a escala continental. Para Jacques de Greling, director de calificación de empresas de la agencia alemana Scope Ratings, es más factible ver movimientos en el área de infraestructuras, como más externalizaciones de torres u otro tipo de activos.

Movimientos en la fibra

Sería el caso de las redes de fibra óptica, donde se especula –y no sin base– con que Telefónica acepte un socio inversor para explotar sus activos FTTH (valorados en 15.000 millones de euros). En ese negocio se observan más movimientos, pues Avatel ha ido tomando más de un centenar de operadores locales hasta disputar la quinta plaza del mercado español (por ingresos) a la rumana Digi. Adamo, por la que el fondo francés Ardian pagó en octubre 1.200 millones, también quiere crecer. Y el fondo australiano Macquarie busca socio para dar un impulso a su operadora Onivia comprando el grupo Lyntia.

El paso que movería otras fichas lo podría protagonizar Vodafone –uno de sus principales accionistas, el fondo Cevian Capital, promueve estas operaciones–, como indica su responsable de negocio en España, Colman Deegan: «Estamos abiertos a explorar proactivamente todas las oportunidades». El CEO del grupo, Nick Read, añade en su radar a Italia, Portugal y Reino Unido como otros mercados donde haría falta consolidación para no perder sostenibilidad. «No descartamos ninguna opción», dice.

A nivel nacional –donde el sector redujo sus ingresos un 2,8% el tercer trimestre– podría reeditar sus conversaciones fallidas con Orange para una integración total o parcial o mirar a MásMóvil –los fondos que la controlan no verían mal unirse–. Con una u otra sería el segundo operador por ingresos –el primero es Telefónica, con el 41,3%, seguida de británicos (17,4%) y franceses (17,1%)– y el primero en clientes, pero tendría que ceder activos.

Casi 23.000 empleos menos en diez años y un 40% en veinte

Para aumentar su competitividad las grandes operadoras se han ido apretando el cinturón, sobre todo en los costes de personal. Bajo la premisa de un «importante deterioro de los márgenes», el sector ha recortado alrededor de 23.000 empleos en la última década, según fuentes sindicales. Y en veinte años el nivel de ajuste supera el 40%; en concreto, 38.200 personas menos.

Al cierre de 2021 había casi 44.800 puestos creados por las 'telecos' españolas. Telefónica es la mayor, con casi 20.700 empleos en todo el grupo, si bien Telefónica España ronda los 16.000. Desde 2011 ha prescindido casi del mismo número (15.300) con un expediente de regulación de empleo (ERE) y tres planes sucesivos de bajas voluntarias. En total, ha destinado 7.000 millones de euros a reducir plantilla, pero espera recuperar esa cifra con creces por los ahorros anuales.

En su último Plan de Suspensión Individual (PSI) prevé ahorros de 230 millones anuales desde 2023. Al final, 2.316 personas saldrán antes del 1 de febrero con las mejores condiciones del sector (entre un 65% y un 68% del sueldo hasta jubilarse, cotizaciones sociales y seguro médico). En Vodafone y Orange, vía ERE (con indemnizaciones de entre 50 y 60 días por año trabajado y el 85% del sueldo para prejubilaciones), se marcharán 409 y 400, respectivamente.

«Más que un problema de sobredimensionamiento, hablaría de un cambio de paradigma y modelo de negocio que ha dejado obsoletos muchos puestos y ha revelado nuevas necesidades», apunta Ángel Barbero, profesor de la escuela de negocios EAE. De hecho, las tres operadoras tienen activas 400 ofertas de empleo centradas en gestión de la 'nube' digital, ciberseguridad, internet de las cosas y 'big data'.

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